Planificación financiera para una vida larga: claves de inversión

El aumento de la esperanza de vida está transformando la manera en que las personas deben organizar sus finanzas. Juan Ignacio Ponelli, fundador y CEO de AgroFides, una firma dedicada a inversiones en activos productivos, señala que ya no basta con ahorrar para una jubilación corta. Quien hoy tiene 60 años puede esperar vivir otros 30 años, por lo que la estrategia financiera debe apuntar a generar ingresos durante varias décadas.

Ponelli, licenciado en Comercio Internacional y abogado, con un posgrado en Oil & Gas y una maestría en Derecho orientada a Finanzas y Negocios realizada en Chicago, Estados Unidos, vincula este cambio demográfico con una transformación profunda en la idea de retiro. Durante años, el esquema fue trabajar, ahorrar y luego consumir ese capital en un período breve, pero ese modelo ya no es válido.

Cómo cambia la planificación financiera

—¿De qué manera la mayor longevidad altera la proyección de las finanzas personales cuando se deben considerar tres décadas de vida después de los 60?

Cambia prácticamente todo. La lógica de trabajar, ahorrar y consumir durante un lapso breve ha quedado obsoleta. Hoy la expectativa de vida es mucho mayor y eso obliga a pensar las finanzas desde otra perspectiva. Ya no se trata solo de acumular capital, sino de construir patrimonio que genere ingresos de forma continua. El objetivo ya no es ahorrar para dejar de trabajar; es construir activos que trabajen para uno durante toda la vida.

Entre los errores más frecuentes en la planificación del retiro, Ponelli mencionó empezar tarde, concentrar el patrimonio en un solo activo y pensar solo en el corto plazo.

La planificación deja de concentrarse únicamente en la jubilación para centrarse en la sostenibilidad financiera a largo plazo. Esto implica incorporar inversiones vinculadas a la economía real, diversificar riesgos y privilegiar activos que puedan conservar y generar valor a lo largo del tiempo. Según Ponelli, cada vez más personas buscan inversiones con una mirada de largo plazo, donde el valor se construya a partir del trabajo, la gestión y la producción. El desafío ya no es solo llegar al retiro, sino mantener una buena calidad de vida durante décadas.

—Muchas personas de 50, 60 y 70 años siguen trabajando, emprenden o buscan nuevas fuentes de ingresos. ¿Cómo modifica este fenómeno la forma de pensar el ahorro y las inversiones?

Estamos asistiendo a un cambio cultural profundo. La jubilación dejó de representar el final de la vida productiva para convertirse en una nueva etapa, muchas veces igual o más activa que las anteriores. Eso modifica la forma de invertir, porque las personas ya no buscan únicamente preservar su capital, sino que ese patrimonio siga produciendo ingresos, acompañe nuevos proyectos y les permita mantener independencia económica. En ese contexto, cobran mayor relevancia las inversiones de largo plazo, respaldadas por activos reales y capaces de generar valor más allá de las fluctuaciones coyunturales de los mercados financieros.

—¿Qué ventajas ofrecen las inversiones en activos productivos para quienes buscan preservar y hacer crecer su patrimonio en una etapa de mayor longevidad?

Las inversiones asociadas a activos productivos tienen una característica: detrás de la inversión existe una actividad económica concreta que genera valor. Cuando un proyecto está bien estructurado, con gestión profesional y una visión de largo plazo, el inversor no solo participa de un potencial crecimiento del capital, sino también de la generación de riqueza proveniente de la producción. Además, muchos de estos activos presentan una baja correlación con los ciclos financieros tradicionales, lo que contribuye a diversificar el patrimonio. En un contexto de mayor longevidad, esa combinación entre estabilidad, horizonte de largo plazo y generación de valor resulta especialmente atractiva.

Los errores más frecuentes al planificar el retiro

—¿Cuáles son los errores más comunes en la planificación financiera de quienes se acercan al retiro o ya están jubilados?

El primero es comenzar demasiado tarde. La planificación financiera necesita tiempo para que las decisiones generen resultados. El segundo es concentrar todo el patrimonio en un único tipo de activo o mantenerlo completamente inmovilizado por miedo al riesgo. Paradójicamente, no asumir ningún riesgo también puede convertirse en un riesgo cuando hablamos de horizontes de veinte o treinta años. Y el tercero es pensar exclusivamente en el corto plazo. Muchas personas administran su patrimonio con una lógica mensual cuando en realidad deberían estar proyectando las próximas dos o tres décadas. Todavía le queda un tercio de su vida por vivir. Planificar financieramente ese período ya no es una opción; es una necesidad.

El retiro como una etapa activa

—¿Estamos dejando atrás la idea de jubilarse para pasar a una etapa en la que las personas siguen generando proyectos, ingresos y patrimonio? ¿Cómo impacta eso en las decisiones financieras?

Sin dudas. Hoy vemos profesionales, empresarios y emprendedores que, incluso después de jubilarse, continúan desarrollando proyectos porque encuentran en ello propósito, motivación y crecimiento personal. Eso también transforma las decisiones financieras. El patrimonio deja de ser únicamente un respaldo para convertirse en una herramienta que permita financiar nuevas iniciativas, generar ingresos complementarios y sostener un estilo de vida activo. Creo que la palabra clave es libertad. Una buena planificación financiera busca justamente ampliar las posibilidades de elección durante esa etapa de la vida.

Cómo equilibrar legado y disfrute del presente

—Muchas personas mayores priorizan dejar un legado para sus hijos o nietos, pero también buscan disfrutar del presente. ¿Cómo se puede encontrar un equilibrio entre ambos objetivos?

Creo que no son objetivos contrapuestos. Dejar un legado no significa privarse del presente. El verdadero legado muchas veces consiste en haber construido un patrimonio sólido, haber tomado decisiones responsables y transmitir una cultura de planificación e inversión a las nuevas generaciones.

Para una vida financiera más larga, Ponelli recomendó comenzar a planificar cuanto antes, diversificar con una cartera equilibrada e invertir en activos que el inversor comprenda. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Disfrutar hoy y pensar en el mañana son dos partes de una misma estrategia. El equilibrio aparece cuando el patrimonio está organizado de manera que permita vivir con tranquilidad, generar ingresos y, al mismo tiempo, preservar valor para quienes vienen después. Esa es precisamente la lógica detrás de las inversiones productivas de largo plazo: construir valor que sirva tanto para el presente como para las próximas generaciones.

Tres recomendaciones para una vida financiera más larga

—Si tuvieras que darle tres recomendaciones a una persona de más de 50 años que quiere prepararse para vivir una vida más larga, activa y financieramente sustentable, ¿cuáles serían?

La primera sería comenzar a planificar cuanto antes. Nunca es demasiado tarde para ordenar las finanzas y definir objetivos de largo plazo. La segunda, diversificar. No concentrar todo el patrimonio en un solo activo, sino construir una cartera equilibrada que combine liquidez, estabilidad y oportunidades de crecimiento. Y la tercera, invertir en aquello que uno entiende, que no necesariamente es aquello que uno sabe hacer. Las mejores decisiones suelen ser aquellas en las que el inversor comprende cómo se genera el valor, cuáles son los riesgos y cuál es el horizonte esperado.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK