Los sistemas de inteligencia artificial, como ChatGPT y Gemini, se nutren de la información disponible en la web. Esto significa que, sin compartir datos directamente, es probable que estas herramientas ya tengan un perfil sobre cada persona. Según una guía publicada por The New York Times, existen cuatro preguntas clave que permiten revelar cuánto saben estos chatbots de nosotros, incluso cuando los datos provienen de fuentes externas y no fueron proporcionados de forma voluntaria.
1. ¿Qué has inferido de mí que nunca mencioné?
El primer paso es pedir al asistente: “Dime todo lo que has averiguado sobre mí que nunca te he declarado, incluidas inferencias sobre mi edad, nivel de ingresos, lugar de residencia, situación personal. Señala qué te lo indicó.” Al hacerlo, los chatbots examinan el vocabulario, los horarios y los temas de conversaciones previas para deducir información. Por ejemplo, Gemini logró determinar que un usuario vivía en Oakland, California, porque consultó sobre vuelos desde un aeropuerto local. Más aún, infirió que residía en una zona de alto poder adquisitivo al mencionar posesiones como motocicletas, autos y muebles de jardín, elementos que suelen requerir garaje o espacios abiertos propios de viviendas unifamiliares, no de departamentos céntricos.

2. ¿Cómo crees que manejo dinero, estrés y decisiones futuras?
Otra consulta reveladora consiste en solicitar a la IA que prediga la reacción del usuario ante situaciones financieras, estrés o toma de riesgos. Los chatbots expresan su nivel de confianza en cada predicción, basándose en datos obtenidos de múltiples interacciones. Un caso concreto es el de Lindsay Owens, directora de una organización de política económica, quien comprobó que las IA deducían su estilo de vida a partir de la frecuencia de viajes y compras. También pueden identificar si la persona investiga a fondo antes de comprar o busca ofertas, lo que lleva a suponer tendencias como la frugalidad o la disposición a cambiar de estilo de vida, anticipando decisiones como la venta de un auto.

3. ¿Cuáles son mis puntos ciegos e inseguridades?
Pedir a los sistemas que identifiquen rasgos de personalidad que el propio usuario no nota puede ser impactante. Al indicar: “Dime los rasgos de personalidad que probablemente no percibo en mí, mis inseguridades y cómo suelo ser visto”, la inteligencia artificial analiza la formulación de las preguntas y los temas recurrentes. En una experiencia, ChatGPT señaló que el usuario tendía al perfeccionismo y que muchas de sus consultas buscaban evitar errores, sugiriendo autocrítica cuando los resultados no eran perfectos. Por su parte, Gemini indicó que la tendencia a optimizar cada aspecto de la vida podía generar fatiga constante, con una inclinación a ocupar cada minuto libre en tareas pendientes.

4. ¿Qué información delicada has deducido de mí?
Una de las solicitudes más sensibles es preguntar: “¿Qué has deducido sobre mí que podría ser embarazoso o delicado, información que preferiría que no supiera un empleador o un desconocido?” Las respuestas pueden sorprender incluso a quienes creen llevar una vida rutinaria. Por ejemplo, Gemini clasificó a un usuario en la etapa de “padre logístico”, indicando que la espontaneidad juvenil ha quedado atrás, algo que resulta incómodo o nostálgico. En tanto, ChatGPT advirtió sobre la frecuencia con la que se consultaban reacciones alérgicas a productos y medicamentos, un dato potencialmente útil para aseguradoras o terceros. Estas revelaciones demuestran que los chatbots pueden recopilar y relacionar información que, aunque no sea especialmente privada, podría utilizarse en contextos sensibles o con fines comerciales.
Fuente: Infobae