Un fuerte remezón en los gobiernos y gremios exportadores de América Latina generó el reciente anuncio de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR) sobre el nuevo esquema arancelario amparado en la Sección 301.
La medida, que busca sancionar a las economías que carecen de mecanismos efectivos contra la importación de bienes producidos con trabajo forzoso, ubicó a países como Colombia, Perú, Chile, Costa Rica y República Dominicana en la banda superior del 12,5%. Esta cifra representa un recargo de 2,5 puntos porcentuales por encima del 10% asignado a Ecuador, México y los países del Triángulo Norte centroamericano.
La marcada diferencia en el gravamen encendió de inmediato las alarmas en los países vecinos, donde se teme un encarecimiento de sus envíos hacia el mercado norteamericano y un eventual desplazamiento comercial en favor de la oferta exportable ecuatoriana.
En Colombia, la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) reaccionó con honda preocupación tras confirmarse que la sobretasa que venía aplicándose pasará del 10% al 12,5%. Aunque la resolución contempla excepciones para productos tradicionales como el café, el aguacate, el banano, el plátano, el carbón, el petróleo crudo y el cacao, la entidad calcula que aproximadamente una tercera parte de las ventas externas colombianas hacia Estados Unidos resultará afectada por el nuevo tributo.
Desde Analdex advirtieron que la falta de un marco normativo interno robusto en materia de trabajo forzoso sitúa a Colombia en una clara desventaja frente a sus competidores regionales.
El gremio enfatizó que la diferencia de 2,5 puntos porcentuales frente a países como Ecuador, México o El Salvador puede impactar directamente en las decisiones de abastecimiento de los compradores estadounidenses, recortar los márgenes empresariales y poner en riesgo contratos de exportación.
Frente a este escenario, los exportadores colombianos hicieron un llamado urgente a su Gobierno para implementar una legislación aduanera efectiva y abrir una mesa de diálogo bilateral con Washington que permita revertir el castigo.
Por su parte, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo del Perú (Mincetur) emitió un comunicado oficial en el que buscó matizar el impacto de la medida en su oferta exportable. La autoridad peruana precisó que, si bien se les asignó la sobretasa del 12,5%, esta no afectará a la totalidad de los envíos.
El Mincetur detalló que la norma incorpora un listado de exclusiones que abarca a más de 2.000 productos peruanos, lo que equivale al 45 % del valor total de las exportaciones peruanas a suelo estadounidense.
El organismo gubernamental peruano aclaró además que la investigación de la USTR no concluyó que en el Perú se elaboren mercancías con trabajo forzoso, sino que el punto crítico radica en la ausencia de una ley que prohíba de forma explícita la importación de dicho tipo de bienes. Para subsanar este requerimiento, el Ejecutivo peruano ya remitió un proyecto de ley al Congreso de la República con el fin de fortalecer el marco legal y solicitar formalmente a Estados Unidos una reevaluación de la tarifa impuesta.
Mientras naciones como Colombia y Perú aceleran sus gestiones políticas y legislativas para atenuar el impacto de la brecha regulatoria, Ecuador consolida una posición favorable en la región. Al haber obtenido una sobretasa del 10% y contar con más del 54% de sus exportaciones no petroleras exentas de recargo, los productos ecuatorianos enfrentarán el mercado estadounidense con un importante margen de maniobra frente a sus competidores del Pacífico sur.
La Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor) reconoció que el 46 % restante de las exportaciones no petroleras ecuatorianas mantendría una tarifa adicional del 10 %, frente al 12,5 % que enfrentarían, en la mayoría de los casos, sus principales competidores regionales, como Colombia y Perú.
Sin embargo, con otros productos, como las conservas de atún o el brócoli, la situación es distinta porque actualmente enfrentan un arancel de ingreso y ahora tendrán una carga adicional con la sobretasa del 10 %, advirtió Fedexpor. El gremio considera que en estos casos Ecuador todavía podría encontrarse en una posición menos competitiva frente a países como México, que, aunque enfrentan la misma sobretasa del 10 %, acceden al mercado estadounidense sin aranceles ordinarios gracias al acuerdo comercial que mantienen con Estados Unidos.
151 códigos arancelario son sobretasa del 10 %
Por otro lado, en cuanto a las excepciones para determinados productos de los 60 países investigados, Fedexpor resaltó que estas para Ecuador, están el banano y el plátano fresco, el cacao en grano y el café instantáneo.
Para Ecuador existe un listado de 151 códigos arancelarios, que incluye rosas y otras flores, aceite de palma, madera contrachapada, tableros de madera tropical y corcho, entre otros productos que podrían ingresar a EE. UU. sin sobretasa del 10 % y solo pagarían el arancel de nación más favorecida, en caso de tenerlo. Fedexpor explicó que la totalidad de exclusiones definidas para Ecuador coincide con el anexo de productos previamente negociado en el marco del Acuerdo de Comercio Recíproco con Estados Unidos.
Xavier Rosero, presidente de Fedexpor, observó que “la política arancelaria de Estados Unidos es dinámica y puede cambiar”. El dirigente empresarial comentó que en esas condiciones el país requiere incrementar su presencia en Washington, “para seguir estrechando los lazos políticos que nos permitan mejorar el acceso de nuestra oferta exportable y reducir la desventaja competitiva frente a nuestros socios comerciales”. (I)
Fuente: El Universo