¿Daña la carga rápida la batería del celular? Esto dice la ciencia

El uso frecuente de la carga rápida en los teléfonos inteligentes acelera ciertos procesos de deterioro químico en las baterías de iones de litio. Aunque este efecto es real, los fabricantes han incorporado mecanismos de protección para minimizar el impacto en las celdas. Así lo reveló una publicación de National Geographic.

Los dispositivos móviles actuales requieren conectarse al cargador prácticamente a diario, ya que la mayoría de los modelos no logra superar dos días completos de autonomía con una sola recarga.

Frente a esta limitación, la industria optó por la carga rápida como solución estándar: en lugar de instalar baterías de mayor capacidad, las compañías decidieron reducir el tiempo de recarga. De acuerdo con National Geographic, existen tecnologías patentadas que permiten cargar el equipo del 0% al 100% en menos de 10 minutos.

La industria de los celulares convirtió la carga rápida en un estándar porque la mayoría de los teléfonos inteligentes no supera dos días de autonomía.

Las tecnologías disponibles en el mercado actual alcanzan potencias de hasta 240 W, lo que posibilita recargas completas en aproximadamente 10 minutos.

En contraste, fabricantes como Samsung, Google y Apple mantienen potencias inferiores en sus modelos de gama alta, usualmente entre 100 W y 120 W. Esta moderación ha generado críticas de algunos usuarios que esperan mayor velocidad.

Paralelismo en autos eléctricos

Un fenómeno similar ocurre en los automóviles eléctricos, donde los cargadores rápidos pueden añadir varios cientos de kilómetros de autonomía en pausas breves.

El calor, el principal enemigo

Samsung, Google y Apple mantienen potencias de carga rápida más bajas en sus celulares de gama alta, por debajo de los 100W y 120W.

El mayor problema de la carga rápida es la cantidad de calor que genera. Las baterías de iones de litio, predominantes en los dispositivos actuales, sufren una degradación natural con el tiempo y son especialmente sensibles al aumento de temperatura.

Al elevar la intensidad de carga, se incrementa el calor, lo que acelera el desgaste. National Geographic explica que este proceso puede provocar la deposición de litio sobre la superficie del electrodo, reduciendo la capacidad de almacenamiento. En casos extremos de sobrecalentamiento, pueden ocurrir deformaciones, incendios o explosiones por fuga térmica.

Los científicos consultados por National Geographic señalan que no existe una solución única ni sencilla. Las baterías actuales incorporan sistemas de seguridad para mitigar los efectos del calor excesivo.

Los especialistas recomiendan usar la carga rápida solo en casos puntuales, mantener la batería entre 20% y 80% y evitar temperaturas extremas o el sol directo.

Los fabricantes emplean materiales que facilitan el paso de iones y rediseñan la arquitectura interna de las celdas para reducir la resistencia eléctrica y controlar mejor la temperatura.

Para quienes deseen prolongar la vida útil de sus dispositivos, los especialistas recomiendan usar la carga rápida solo en situaciones puntuales y optar por cargadores de menor potencia durante la noche. También sugieren mantener la batería entre 20% y 80%, evitar temperaturas extremas y no cargar el equipo bajo la luz directa del sol.

Fuente: Infobae

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