Ciudades repiensan el espacio: menos autos y más peatones transforman la movilidad

En las urbes actuales, la disputa por el espacio vial se ha convertido en un tema central. La discusión enfrenta a conductores, ciclistas y transeúntes. Hoy, el automóvil ocupa entre el 60% y el 80% del área de las calles, considerando tanto estacionamiento como circulación. Esta realidad genera un intenso debate sobre cómo distribuir la superficie disponible y qué criterios deben guiar la planificación urbana.

La analista Emma Ferrario, en declaraciones para Infobae en Vivo, señaló que la calle tiene una única superficie y que la decisión sobre su uso afecta directamente la vida en la ciudad.

“Entre el estacionamiento y la circulación es para el auto, y la vereda te queda algo que es el residual entre el cordón y la pared”

, explicó.

Ferrario indicó que la costumbre de favorecer al automóvil proviene de un modelo de ciudad que se consolidó a partir de la década de 1920, cuando el vehículo particular ganó relevancia como medio para trasladarse al trabajo y regresar al hogar.

El análisis sobre el espacio público no es algo nuevo. Ferrario aseguró que

“hay mucho debate en torno a cómo hacemos para darle la prioridad que merecen los peatones”

. Según su perspectiva, en la mayoría de las urbes el peatón es quien dispone de menos espacio, aunque representa una porción considerable de los desplazamientos cotidianos.

Modelos internacionales de peatonalización

Ferrario presentó el caso de Gante, Bélgica, como un ejemplo de cambio urbano. En 2017, el alcalde de esa ciudad declaró peatonal el centro y dividió el resto del territorio en seis zonas. El tránsito entre sectores solo es posible mediante un anillo de circunvalación, con el propósito de reducir el tráfico de paso, que en ese entonces representaba el 40% del movimiento interno.

La medida encontró una fuerte oposición. Se registraron amenazas hacia las autoridades. Sin embargo, los resultados evidenciaron una mejora en la calidad de vida urbana: aumentó el uso de la bicicleta, disminuyeron los accidentes y la calidad del aire mejoró de manera notoria.

Según Ferrario, la discusión sobre la peatonalización abarca múltiples aspectos y “sucede todo el tiempo”. Destacó que priorizar al peatón implica discutir una visión integral de la ciudad y no solo el flujo vehicular.

Beneficios económicos, sociales y de salud

Un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid indica que el comercio puede crecer hasta un 20% en zonas peatonalizadas. En Londres, la peatonalización de Oxford Street logró que siete de cada diez comercios incrementaran sus ventas.

El especialista detalló otros efectos positivos, como la reducción del ruido hasta en un 50% y la mejora en la salud pública.

“Por cada dólar invertido en infraestructura de peatonalización, se ahorran tres dólares en salud”

, afirmó.

Además, las intervenciones urbanas como la reducción de la velocidad máxima en calles (“zona treinta”) y la nivelación de calzadas contribuyen a disminuir los accidentes viales.

En Buenos Aires, algunos barrios implementaron estas medidas, aunque Ferrario reconoció que cada cambio genera tensiones con los vecinos. Subrayó la importancia de incluir a la comunidad en el diseño y la ejecución de estas políticas para garantizar su sostenibilidad.

Transporte público y movilidad: desafíos en la Ciudad de Buenos Aires

La relación entre la restricción al uso del automóvil y el fortalecimiento del transporte público resulta esencial para el éxito de la peatonalización. Ferrario explicó que, para reducir el uso del auto, es necesario ofrecer alternativas de transporte más frecuentes y predecibles.

“Si vas a empezar a restringir el auto, hay que mejorar el transporte público”

, sostuvo.

El especialista citó el caso de Londres, donde la mejora del transporte público precedió a la implementación de restricciones para ingresar al centro. Sin embargo, advirtió que estas medidas deben considerar también la regulación del estacionamiento y la logística de abastecimiento en áreas peatonalizadas.

La peatonalización del centro de Gante en 2017 redujo el tráfico de paso, aumentó el uso de la bicicleta y mejoró la calidad del aire y la seguridad vial Julián Álvarez/Telam

En la Ciudad de Buenos Aires, la mayoría de las personas se traslada en transporte público, en bicicleta o a pie. Solo un 25% utiliza automóvil. Ferrario advirtió que el aumento en el precio del transporte y la proliferación de aplicaciones de viajes podrían modificar esta proporción, desplazando a algunos usuarios hacia el auto particular o el taxi.

Cambios urbanos y percepción de la seguridad

La pandemia y el auge del trabajo remoto vaciaron el microcentro porteño y transformaron la dinámica urbana. Según Ferrario, la revalorización de zonas peatonalizadas suele elevar el precio de los alquileres y puede generar nuevos desafíos para el acceso a la vivienda.

El especialista destacó la importancia de la seguridad. Afirmó que

“cuando tenés más gente, menos filas de autos estacionados y más visible, mejora la seguridad”

, en referencia al concepto de “ojos en la calle” de Jane Jacobs.

Estrategias graduales y flexibles para la peatonalización

Ferrario sostuvo que no es necesario implementar la peatonalización de forma total. Existen alternativas como la peatonalización parcial por días, la restricción en horarios específicos o la realización de eventos especiales. Mencionó el caso de la Avenida Paulista en San Pablo, que se convierte en peatonal los fines de semana, así como experiencias similares en Bogotá y Ciudad de México.

La planificación, indicó el especialista, debe contemplar la creación de infraestructura adecuada, como rampas, mobiliario urbano y accesibilidad, para que las personas deseen permanecer en estos espacios. También recomendó desarrollar políticas de vivienda para evitar la exclusión por el aumento del valor inmobiliario en zonas peatonalizadas.

Fuente: Infobae

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