La estabilidad laboral dejó de ser el estándar. Los avances tecnológicos, la inteligencia artificial, la creciente flexibilidad laboral y las trayectorias menos lineales obligan a los profesionales a replantear su forma de presentarse en el mercado. En este contexto, la periodista y consultora Carina Onorato Bulat afirma que la marca personal ya no es un recurso exclusivo para emprendedores o figuras públicas, sino un activo imprescindible para quienes buscan mantenerse relevantes.
En una entrevista, Onorato presentó su libro Marca personal y explicó por qué desarrollar una identidad profesional propia se ha convertido en una condición cada vez más importante para adaptarse a un mercado laboral transformado por la tecnología.
“La marca personal, si vamos a la definición más básica, es la presencia pública, ni más ni menos”, resumió la autora, quien propone un método para identificar fortalezas, comprender el propio perfil y convertir ese conocimiento en una ventaja competitiva.
Para la especialista, el concepto va mucho más allá de la actividad en redes sociales. También se construye a través de la forma de trabajar, de liderar equipos, de relacionarse con colegas y de la reputación que cada persona desarrolla a lo largo de su carrera.
“La primera pregunta no es cómo me vendo, sino quién soy”, planteó.
A partir de ese punto, explicó, es posible identificar las habilidades diferenciales, potenciar aquello que genera valor y reconocer las propias limitaciones para complementarse mejor con otros.
Lejos de entender la marca personal como una etiqueta fija, Onorato la definió como un proceso en constante evolución.
“No es un compartimiento estanco. Cambiamos con los escenarios, con los desafíos y con los incentivos”, afirmó.
Por eso, su propuesta combina herramientas de autodiagnóstico con ejercicios orientados a revisar objetivos, valores y formas de vincularse en las distintas etapas de la vida profesional.
Los siete arquetipos para potenciar el perfil profesional
Para llevar ese proceso de autoconocimiento a una herramienta concreta, Onorato desarrolló un método basado en siete arquetipos inspirados en la mitología griega. Según explicó, funcionan como una guía para reconocer patrones de comportamiento y entender qué fortalezas aporta cada persona dentro de un equipo.
“Usé los arquetipos de los dioses y diosas griegas para identificar características primarias que después se matizan, porque obviamente no somos de un solo modo”, señaló.
Entre ellos mencionó el “arquetipo Odiseo”, asociado a quienes tienen facilidad para improvisar y resolver problemas bajo presión. “Necesitás en un equipo a alguien con esa capacidad de improvisación, que te va a salvar si pasa algo técnico o una noticia de último momento”, ejemplificó.

Lejos de buscar etiquetas, el método propone identificar fortalezas, reconocer limitaciones y comprender cómo cada perfil puede aportar valor en distintos contextos de trabajo. “Algunas características las desarrollamos a lo largo de la vida, pero cambiarlas está difícil. Lo que sí podemos hacer es gestionarlas cuando sabemos cómo operan”, explicó.
El sistema, agregó, nació después de años de trabajo con clientes y organizaciones. “Desarrollé, testé y bajé a papel este método. Tiene ejercicios, espacio para la autorreflexión y preguntas para descubrir cuáles son tus valores y hacia dónde querés ir”.
Construir una identidad más allá de la empresa
Otro de los ejes de la entrevista fue la transformación del mundo laboral. Para Onorato, las carreras profesionales ya no se desarrollan necesariamente dentro de una misma organización y eso obliga a construir una identidad que trascienda el lugar de trabajo.
“Durante mucho tiempo las personas fueron reconocidas por la empresa en la que trabajaban. Pero ese escenario cambió. Si toda tu identidad profesional depende del nombre de la organización, ¿cómo te reinventás cuando ya no formás parte de ella?”, reflexionó.

En ese contexto, sostuvo que las compañías más innovadoras dejaron de ver la marca personal de sus colaboradores como una amenaza y empezaron a entenderla como un activo que también fortalece la reputación corporativa. Sin embargo, reconoció que todavía existen organizaciones que prefieren diluir la identidad individual detrás de la marca institucional.
La huella digital, la nueva carta de presentación
Si antes un currículum era la principal carta de presentación, hoy esa función también la cumple la huella digital. Para Onorato, la inteligencia artificial, los buscadores y las redes sociales cambiaron la forma en que empresas, clientes y potenciales empleadores conocen a un profesional incluso antes del primer contacto.
“La huella digital es inevitable. Si no está y no la encontrás, pasás a ser un sospechoso. Así que mejor que te encuentren. Después la pregunta es qué hacés con eso: ¿lo usás a tu favor o dejás que te lleve puesto?”, sostuvo.
A su entender, este cambio también responde a una transformación generacional. Las nuevas generaciones ingresan al mercado laboral con expectativas distintas, menos dispuestas a desarrollar toda su carrera dentro de una misma empresa y con mayor interés por construir proyectos propios.

“Las nuevas fuerzas laborales entran con otro chip. Saben que probablemente no se van a quedar veinticinco años en una compañía. Buscan desafíos, flexibilidad y adaptar su trabajo al momento de vida que atraviesan”, explicó.
En un mercado donde la inteligencia artificial acelera los cambios y las trayectorias laborales son cada vez menos lineales, Onorato sostiene que desarrollar una marca personal dejó de ser una cuestión de visibilidad. Se trata, más bien, de construir una identidad profesional capaz de sostenerse más allá de un cargo, una empresa o una plataforma. En un escenario donde el cambio parece ser la única constante, concluye, esa huella puede convertirse en el principal diferencial para afrontar los desafíos de una carrera cada vez más dinámica.
Fuente: Infobae