Alrededor de tres horas le tomó al personal del Cuerpo de Bomberos de Quito (CBQ) el control de un incendio forestal en el sector Otón de Vélez, parroquia Yaruquí, en el nororiente de Quito, el pasado 18 de julio.
La emergencia se desarrolló en una zona encañonada, lo que dificultó el acceso y las labores de combate, según había explicado el organismo de socorro.
Antes de controlarlo, sostuvo que el personal continuaba trabajando para contener el avance del incendio, que mantenía una línea de fuego de aproximadamente 600 metros.
Control de incendios y zonas vulnerables en Quito
El cabildo capitalino y los Bomberos de Quito han identificado 51 zonas susceptibles a incendios en el Distrito Metropolitano. En estas se implementarán acciones preventivas que van desde la limpieza de quebradas y maleza hasta la dotación de gabinetes para la población cercana.
Puembo, Pifo, Tumbaco, Itulcachi, Casitagua, Valle de los Chillos, Guayllabamba, Nayón y San Antonio de Pichincha son las parroquias vulnerables a este tipo de eventos naturales que ya sufrieron los estragos del temporal en 2023 y 2024.
Inversión y plan de prevención para el año 2026
Para este 2026, luego de que en 2025 se instalara un programa de reforestación ante la quema de 2.233 hectáreas en 2024 y 1.743 en 2023, el cabildo municipal ha dispuesto la inversión de $ 7,5 millones para sensibilizar a las comunidades urbano-rurales.
La capitana Diana Villacrés, jefa de la brigada especializada de incendios forestales del CBQ, indicó que tienen definidos tres ejes para la época seca de 2026: prevención, mitigación y monitoreo, respuesta y comunicación.
Desde marzo empezaron con la implementación del plan a través de promotores educativos con capacitación y talleres en planteles antes de las vacaciones estudiantiles para evitar que ocurran incendios, pues los chicos suelen salir a pasear o a hacer campamentos en las montañas. En las comunidades hay áreas susceptibles con las mismas iniciativas que se complementan mediante planes de autoprotección.
Las tareas de mitigación están asociadas a la creación de cortafuegos y líneas de control, limpieza de vegetación en zonas vulnerables —como Zámbiza, El Panecillo y Nayón—, la protección de infraestructura crítica y la reducción de material combustible.
También se entregarán cinco gabinetes forestales, que son cajas metálicas que cubren hidrantes y que están equipados con mangueras forestales para que personas capacitadas las usen de manera preventiva hasta la llegada de efectivos de los bomberos.
Capacidad de respuesta y monitoreo
En el eje de respuesta hay cien bomberos forestales con camionetas y bombas de alta presión que recorren la ciudad y las áreas susceptibles. En el momento de identificar columnas de humo, llegan al punto a fin de evitar su propagación.
Además, las 27 estaciones de bomberos cambian de horario, pues sus integrantes trabajan 48 horas y hacen tareas de monitoreo.
Adicionalmente, hay un complemento con la Agencia Metropolitana de Control (AMC) para las notificaciones a los posibles autores de incendios.
Villacrés expresó que las quemas de desechos e incendios forestales empiezan a producirse con mayor frecuencia entre julio y octubre.
El impacto del fenómeno del Niño en la Sierra
El Centro de Operaciones de Emergencia (COE) Metropolitano trató dos temas de importancia climática en días pasados. Uno de ellos tuvo que ver con el Plan Fuego 2026 y el otro analizó la época lluviosa en la ciudad.
“Ustedes saben que a nosotros nos afecta el exceso de lluvias por las inundaciones, pero la sequía que podríamos tener, sobre todo agravada por el fenómeno del Niño, nos lleva a prepararnos para esta temporada”, mencionó el alcalde Pabel Muñoz.
Además, explicó que el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología de Ecuador (Inamhi) advirtió sobre una presencia de inundaciones en la Costa y sequías prolongadas en la Sierra.
El Inamhi ha explicado que el evento del Niño es un fenómeno natural que ocurre cuando las aguas del océano Pacífico se calientan más de lo normal cerca de la línea ecuatorial. La entidad mencionó que altera el clima a nivel global, cambia los patrones de lluvia en América del Sur, modifica las corrientes de aire e influye incluso en el clima de países tan lejanos como Australia o la India.
Añadió que se asocia al fenómeno del Niño únicamente con fuertes lluvias en la Costa, pero es mucho más complejo, pues, si bien el océano más cálido favorece precipitaciones intensas en las zonas costeras y bajas, no son iguales en todo el país.
Mientras la Costa puede enfrentar inundaciones, buena parte de la Sierra puede volverse más seca. Esa combinación de menos lluvia, mayor temperatura y vegetación deshidratada incrementa la susceptibilidad de incendios forestales, argumentó.
La entidad especializada efectúa un monitoreo permanente de las condiciones atmosféricas y climáticas, tomando en cuenta variables como la precipitación, temperatura y humedad que influyen directamente en la ocurrencia de incendios forestales.
El Cuerpo de Bomberos de Quito está equipado con 1.118 trabajadores, 46 vehículos especializados, 39 contra incendios, 12 de abastecimiento, 1 helicóptero y 10 drones para operaciones estratégicas. (I)
FUENTE EL UNIVERSO