El cierre parcial del estrecho de Ormuz y el incremento de ataques en Bab al-Mandeb han transformado el comercio internacional de petróleo, generando una escalada de precios y riesgos económicos a escala global. La interrupción de la salida de los barriles diarios que transitaban por la región alteró la oferta para los principales consumidores y añadió incertidumbre a los mercados.
El conflicto, originado por la preocupación de Estados Unidos ante el avance nuclear de Irán y la creciente influencia de China, derivó en una nueva problemática: el bloqueo de rutas marítimas estratégicas.
El analista Andrei Serbin Pont explicó que el estrecho de Ormuz, vital para los países productores, ya no permite el paso habitual del petróleo cargado en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Kuwait. Detalló que Arabia Saudita ha recurrido al oleoducto Petroline para sortear el bloqueo.
En este contexto, Serbin Pont advirtió que la salida parcial del crudo saudí abastece principalmente a China y otros mercados asiáticos, lo que repercute directamente en la economía de esos países. La reducción del flujo internacional afecta no solo a las naciones productoras, sino también a los consumidores en Asia, mientras que la economía estadounidense experimenta un impacto indirecto.
Tensión militar y riesgos en los estrechos
El especialista detalló que la presión ejercida por Irán sobre los hutíes —grupo armado que opera en Yemen y mantiene alianzas históricas con Teherán— se ha intensificado. Los hutíes recibieron apoyo militar y económico, incluyendo misiles balísticos y antibuque, y recientemente reactivaron ataques contra buques en Bab al-Mandeb.
En un inicio, los ataques se dirigieron a embarcaciones sauditas y luego se extendieron a cualquier buque que hubiera cargado en puertos saudíes.
Estos hechos provocaron la suspensión de rutas marítimas hacia Asia, ya que los armadores temen nuevos ataques.
“Ahora hay un montón de buques que estaban cargando en puerto de Yanbu, que quieren salir para Asia y no pueden porque corren el riesgo de ser atacados por los hutíes”, precisó Serbin Pont.

Según el analista, esto no es un conflicto nuevo, sino una continuación de las disputas regionales entre Arabia Saudita y la influencia de Irán.
El cierre de Ormuz y los ataques en Bab al-Mandeb provocaron una reducción del 31% en el tránsito por Ormuz y del 34% en Bab al-Mandeb, según datos presentados por Serbin Pont. La disminución implica que menos de nueve buques cruzan Ormuz cada día, mientras que en Bab al-Mandeb la cifra bajó en veintinueve embarcaciones diarias. El experto aclaró que la mayoría de los ataques afectan a buques identificados con cargas sauditas.
Debate político y financiamiento militar en Estados Unidos
En cuanto a la respuesta militar, Trump amenazó públicamente con destruir infraestructura civil iraní como represalia por los ataques a buques. Hasta el momento, Estados Unidos solo ha realizado operaciones contra objetivos militares en Irán y evitó dañar la red eléctrica del país, de acuerdo con los datos aportados por Serbin Pont.

Serbin Pont relató que el jefe militar estadounidense Hegseth solicitó al Senado un incremento del presupuesto para sostener las operaciones en Medio Oriente. La cifra alcanzaría USD 88.000 millones, con un pedido adicional de USD 21.000 millones para municiones. El analista señaló que la industria armamentista estadounidense expresó su disposición a aumentar la producción si recibe la financiación solicitada.
El debate por el financiamiento expuso el peso del lobby industrial y la importancia de la industria militar dentro de la economía de Estados Unidos. Serbin Pont puntualizó que la decisión depende del Congreso y que la industria ofrece soluciones de bajo costo para mantener la capacidad militar.
Fuente: Infobae