La comediante boliviana Nata Calpurnia se convirtió en tendencia en redes sociales con un video grabado en una verdulería porteña. Frente a cajones de verdura y con un micrófono imaginario, la humorista abordó el tema del racismo en Argentina con un tono irónico y punzante.
“Soy Nata, su verdulera boliviana. A mí no me van a contar sobre racismo porque estuve en ambos países. ¿Y saben qué? En ambos me decían peruana”, dice en la grabación que superó las 100.000 reacciones en Instagram.
El video resume en dos minutos lo que el debate posterior al Mundial 2026 no había logrado articular durante días. Argentina perdió la final ante España 1 a 0 con gol de Ferran Torres en el minuto 106, y las acusaciones de racismo contra el país se intensificaron cuando el actor Samuel L. Jackson compartió un mensaje de la SEC Black Alumni Network que calificaba a Argentina como “uno de los países más racistas del mundo”.

El humor como escudo desde la infancia
Nata Calpurnia, de 1,78 metro de altura, creció en La Paz, en el barrio de los mercados. Desde niña, sus rasgos y su estatura la convirtieron en blanco de burlas. “Siempre usé el humor para defenderme de las ofensas”, explicó a Infobae en diálogo telefónico. Estudió derecho, ejerció la abogacía, pero su pasión siempre fue el arte. Tomó cursos de actuación hasta encontrar el stand up, género que la cautivó. Su primer chiste en un escenario paceño fue sobre su padre, que la abandonó.
De La Paz a Buenos Aires: el salto cultural
Antes del video de la verdulería, otro chiste suyo se había viralizado: uno sobre Javier Milei. “Dije que apoyaba al presidente argentino porque ahora las políticas laborales de Bolivia ya no eran las peores del continente”, recordó. Calpurnia no viajó a Buenos Aires como turista, sino como comediante. Durante un mes, se presentó todos los días en escenarios de lunes a domingo. “La verdad está muy extendido el stand up. Si funcionás, te dejan subir de nuevo sin preguntarte si sos boliviana o argentina.”
En Bolivia, el arte es un privilegio; en Buenos Aires, encontró una escena vibrante. “Pese a la crisis, la gente apuesta a la cultura”, observó. Calificó su estadía porteña como “el momento más feliz de este año”.

El chiste que desnuda una contradicción
En el video, Calpurnia aborda el racismo con una frase contundente: “La gente como yo tiene que escoger qué tipo de racismo quiere. Yo escojo el argentino porque somos bolitas, pero somos sus bolitas.” La humorista reveló que tanto en Bolivia como en Argentina le decían peruana. “Todo bien con los peruanos, pero basta de decir que todos los morenos somos de Puno. Saludos a mi tía Juanita de Arequipa”, ironizó.
El escenario de la verdulería no es casual. Es el lugar donde la comunidad boliviana en Argentina trabaja y existe. Calpurnia llevó a los escenarios porteños chistes sobre los bolivianos en Buenos Aires, desde el clásico de quién atiende la verdulería hasta la referencia a Liniers. Sobre la discriminación que sufrió personalmente, fue medida: “Casi no tuve problemas. Solo en dos tiendas no me atendieron; no sé si por mi aspecto o porque eran malas vendedoras”.

“¿Qué sería del tango sin influencia negra?”
Uno de los momentos clave del video es la lista de elementos culturales argentinos que deben su existencia a comunidades históricamente discriminadas: “¿Qué sería del tango sin influencia negra? ¿Qué sería del mate sin sus raíces guaraníes? ¿Qué sería de la cumbia de los trapos sin el mestizaje marginal? ¿Qué sería del Diego, eterno cabecita negra?”
La historiadora Magdalena Candioti, autora de Una historia de la emancipación negra: esclavitud y abolición en la Argentina, coincide en que la identidad argentina se construyó sobre aportes invisibilizados. “Tenemos decenas de periódicos negros en Buenos Aires en el siglo XX y no lo conocemos”, afirmó en Infobae en vivo.
Los datos que la historia oficial omitió
Candioti aportó contexto histórico al debate: aunque ingresaron menos personas esclavizadas a Argentina que a Brasil o Estados Unidos, su presencia fue central en la vida cotidiana del virreinato. Los varones afrodescendientes lucharon en las guerras de independencia y los conflictos civiles, lo que fragmentó familias y redujo la población visible. Hoy, cerca de 300.000 personas se identifican como afrodescendientes en el último censo, aunque no todas presenten rasgos fenotípicos visibles. La abolición de la esclavitud llegó en 1853, antes que en Brasil y Estados Unidos, pero Candioti advierte: “La visibilidad negra está ligada a la segregación legal y a los obstáculos para la manumisión”. La discriminación no terminó con la abolición, solo cambió de forma.

La Constitución de 1853: una política racial
Candioti apunta a un punto incómodo: la Constitución de 1853 promovió la inmigración europea con el objetivo explícito de “civilizar” el país, lo que profundizó la marginación de afrodescendientes y pueblos originarios. “Personas cosificadas, comercializadas, vendidas como cosas”, describe la historiadora, señalando que esas marcas perduran.

España también en el análisis
Calpurnia no excluye a España. En el video, lanza: “Yo no sé si España puede decir lo mismo. Al menos no mientras sigan pidiendo visa a los países que colonizaron.” Luego remata: “Ustedes se emocionan más en la procesión de una virgen que en la Copa Mundial”. La comparación entre racismos fue recurrente tras el Mundial. Candioti advierte que comparar para relativizar es una forma de no responder la pregunta. Calpurnia lo resume: “Sí, la Argentina discrimina, pero también abraza a sus morenos”. Esa contradicción es la que la comediante y la historiadora, desde distintos ámbitos, documentan.
Hacer reír, dice Calpurnia, la hace muy feliz. Buenos Aires, con sus escenarios abiertos todos los días, le dio esa felicidad durante un mes entero.
Fuente: Infobae