Récord de calor en Astaná: la segunda ciudad más fría del mundo alcanza 39,5°C

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya había alertado el pasado 3 de julio que los fenómenos climáticos extremos intensificarían sus efectos a nivel global debido a la llegada de El Niño. Este evento natural, que ocurre cada dos a siete años y dura entre 9 y 12 meses, eleva la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial central y oriental, desencadenando consecuencias planetarias como olas de calor, sequías y lluvias torrenciales.

En ese contexto, apenas iniciado el verano, incluso las urbes más frías han sentido los embates. Astana, la capital de Kazajistán y conocida como la segunda ciudad más fría del mundo, rompió su propio récord de calor por primera vez en 34 años. El 14 de julio pasado, los termómetros marcaron 39,5°C, cuatro grados más que la máxima registrada en la misma fecha del año anterior, según informó Euronews.

Apenas tres semanas antes, la metrópoli ya había batido otra marca histórica con 36,8°C, lo que evidencia una acelerada y preocupante tendencia al calentamiento global. Pero la ola de calor extrema no se limitó a la capital. En el suroeste del país, las temperaturas treparon hasta 44°C, mientras que en las regiones del sur y sureste alcanzaron valores entre 45°C y 48°C. El fenómeno fue tan inusual que los ciudadanos compartieron videos cocinando alimentos sobre superficies expuestas al sol. El Servicio Hidrometeorológico Nacional Kazhydromet advirtió que Kazajistán se calienta más rápido que el promedio mundial, registrando en 2025 su año más cálido de la historia.

Un camión rocía litros de agua en Astaná ante la ola de calor de los últimos días (Gov.KZ)

“Kazajistán y Uzbekistán enfrentarán los aumentos más pronunciados de las tasas de mortalidad”

El gobierno kazajo comunicó a través de sus redes sociales que en Almaty “los árboles, arbustos y flores son regados todos los días como parte del mantenimiento de vegetación”. Estas labores se realizan por la noche o temprano en la mañana, cuando la temperatura es más baja y el suelo absorbe mejor la humedad.

No obstante, el calor tiene un impacto sanitario inminente. Según UNICEF, casi tres cuartas partes del territorio kazajo están expuestas a riesgos climáticos que amenazan la salud. El Banco Mundial proyecta que las muertes por calor en Europa y Asia Central podrían triplicarse para 2050 si no se implementan medidas drásticas de adaptación. Ante este panorama, Hans Henri Kluge, director regional de la OMS para Europa, advierte con dureza:

“Las previsiones indican que Kazajistán y Uzbekistán se enfrentarán a los aumentos más pronunciados de las tasas de mortalidad relacionadas con las olas de calor en Asia Central a corto plazo, y eso en escenarios climáticos moderados”.

Kluge añadió: “Lamentablemente, la situación empeorará”. Instó a una acción política inmediata, señalando que “todos los países —incluido Kazajistán— necesitan un plan de acción sobre salud y calor antes del próximo verano, no durante el mismo”.

Un camión rocía litros de agua en Astaná ante la ola de calor de los últimos días (Gov.KZ)

Por otro lado, la crisis ambiental también golpea críticamente los recursos naturales de la región. Saulet Sakenov, analista de proyectos climáticos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Kazajistán, detalla los efectos en el terreno: “Casi toda la región está experimentando olas de calor más frecuentes y prolongadas durante la estación cálida”.

La analista advierte que los glaciares del país han perdido entre 14% y 30% de su masa desde 1950, lo que conducirá a un colapso hídrico global: “A finales de siglo, a medida que se agoten las reservas de los glaciares, nos enfrentaremos a un período de grave escasez de agua. Los caudales de los ríos Syr Darya, Ili y otras cuencas fluviales de montaña disminuirán significativamente, lo que supondrá un riesgo para la seguridad hídrica, alimentaria y energética en toda Asia Central”, concluye.

Fuente: Infobae

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