El Mayo Zambada: Última audiencia en EE.UU. antes de cadena perpetua

Este lunes 20 de julio, a las 11 de la mañana en Brooklyn, Nueva York, Ismael “El Mayo” Zambada se presentará por última vez ante el público en una sala judicial. El juez federal Brian M. Cogan dictará la sentencia de cadena perpetua en la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York.

A partir de ese instante, el hombre que durante décadas lideró el cártel de drogas más influyente del planeta pasará el resto de sus días en una celda federal.

Los fiscales del Departamento de Justicia, liderados por el fiscal Joseph Nocella Jr., solicitaron al juez Cogan, en una carta fechada el 13 de julio, que además de la cadena perpetua se imponga una confiscación de 15.000 millones de dólares, la suma más alta jamás pedida en un caso de narcotráfico en ese tribunal. Esta cifra supera en 2.400 millones de dólares la que el propio juez Cogan ordenó a Joaquín “El Chapo” Guzmán en su sentencia.

Ismael Zambada García, de 76 años, es cofundador del Cártel de Sinaloa junto a El Chapo desde finales de los años ochenta. Durante décadas operó en las sombras mientras Guzmán acaparaba la atención mediática. Nunca fue capturado en México. Llegó a Estados Unidos el 25 de julio de 2024 en un avión privado pilotado por Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo, quien lo engañó, secuestró y lo entregó a las autoridades estadounidenses. En agosto de 2025 se declaró culpable de todos los cargos.

Lo que ocurrirá hoy en la sala del juez Cogan

Fotografía de archivo de un dibujo realizado por la artista Jane Rosenberg del juez Brian Cogan (d) frente al narcotraficante mexicano Ismael 'El Mayo' Zambada, en el Tribunal Federal de Brooklyn, en Nueva York (NY, EE.UU.). EFE/Jane Rosenberg

La audiencia de sentencia en Estados Unidos difiere de un juicio. No hay jurado, testigos ni debate. Es un acto donde el juez escucha los argumentos finales de ambas partes, ya presentados por escrito, y emite su fallo.

Lo que sucederá hoy tiene tres etapas. Primero, el juez Cogan confirmará la cadena perpetua, una pena ya determinada por ley y que el propio Zambada aceptó desde el principio.

Segundo, fijará la cifra definitiva de confiscación: los fiscales piden 15.000 millones de dólares; el juez decidirá si acepta ese monto o lo modifica.

Tercero, el juez hará una reflexión pública sobre la figura de Zambada: su historial, sus crímenes, su perfil. Ese discurso del juez es el único momento en todo el proceso donde la justicia estadounidense se pronuncia en voz alta.

En una entrevista con MVS, el periodista Arturo Ángel habló del proceso y citó como referencia lo ocurrido en la sentencia de Genaro García Luna, cuando el propio juez Cogan describió públicamente la “doble personalidad” del exsecretario: policía por un lado, delincuente por el otro. Algo similar, anticipa, ocurrirá hoy con Zambada.

La audiencia también resolverá la disputa sobre la prisión médica. El juez emitirá, o no, una recomendación sobre el tipo de instalación donde Zambada deberá cumplir su condena.

Se desconoce si el capo mexicano podría pronunciar un último mensaje en esta audiencia.

El historial de El Mayo Zambada

La ilustración muestra la trayectoria de Ismael El Mayo Zambada a través de cuatro retratos, desde su juventud en un paisaje rural hasta un escenario de encierro. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En su carta al juez Cogan, los fiscales describen a Zambada como “uno de los narcotraficantes más prolíficos y poderosos del mundo”. La investigación del FBI, la DEA y el Departamento de Seguridad Nacional comenzó a principios de los años noventa, aunque el expediente revela que las operaciones de Zambada arrancaron desde la década de los ochenta dentro de México, cuando empezó a construir redes internacionales para distribuir cocaína, metanfetamina, marihuana y, más recientemente, fentanilo hacia Estados Unidos.

El cártel fue pionero en el uso de trenes y túneles transfronterizos entre México y Estados Unidos para mover droga en cantidades y variedades sin precedente. Estableció alianzas con líderes del Cártel de Medellín de Colombia para el trasiego de cocaína, y la operación creció a una velocidad que los propios fiscales describen como “impresionante”: el cártel llegó a recibir de 15 a 20 aviones cada noche, cada uno cargado con entre 1.000 y 1.500 kilogramos de cocaína. Cuando los colombianos comenzaron a retirarse del negocio de distribución en Estados Unidos en los años 2000, el Cártel de Sinaloa llenó ese vacío y estableció redes propias en todo el país, incluyendo en Nueva York.

El documento detalla que solo en el periodo en que Zambada fue líder único, tras la captura de El Chapo en 2016 y hasta su arresto en 2024, el cártel distribuyó al menos 1.5 millones de kilogramos de cocaína, lo que generó miles de millones de dólares en ganancias anuales.

La violencia documentada es extensa. Los fiscales señalan que Zambada mantuvo un arsenal de armas de grado militar, fuerzas de seguridad privadas fuertemente armadas y personal dedicado a asesinatos y secuestros para mantener la disciplina dentro del cártel, protegerse de rivales y silenciar a quienes cooperaban con las autoridades.

Apenas unos meses antes de su arresto, en mayo de 2024, ordenó el asesinato de su propio sobrino Eliseo Imperial Castro, conocido como “Cheyo Ántrax”, cuyo cuerpo fue encontrado en un auto a la orilla de una carretera en Culiacán, Sinaloa. En noviembre de 2023, ordenó matar a al menos tres personas en represalia por el robo de un cargamento de fentanilo, metanfetamina y cocaína en Tijuana.

Para ilustrar el alcance de la corrupción del cártel, los fiscales citan como ejemplo a Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública del gobierno de Felipe Calderón, quien fue condenado en Estados Unidos por recibir sobornos del Cártel de Sinaloa. Bajo la dirección de Zambada, señala el documento, el cártel gastaba millones de dólares al año en pagos de corrupción a policías, comandantes militares y políticos en todos los niveles del gobierno mexicano.

La disputa sobre la prisión

Una ilustración de Ismael 'El Mayo' Zambada aparece en el centro, con tres prisiones médicas federales de Estados Unidos de fondo, representando sus posibles destinos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La defensa de Zambada pidió al juez que recomiende al BOP designarlo a una de tres instalaciones médicas federales: el FMC Butner en Carolina del Norte, el FMC Rochester en Minnesota, o el MCFP Springfield en Missouri. La razón es su estado de salud: tiene 76 años y múltiples condiciones médicas relacionadas con su edad.

Los fiscales no se oponen del todo. En su carta señalan que no tienen objeción a que el juez considere las condiciones médicas de Zambada al hacer una recomendación de designación. Pero ahí termina la concesión. El documento agrega una advertencia directa: las instalaciones que pide la defensa podrían no ser apropiadas dado el perfil de seguridad del acusado, y que la lista propuesta “no es una lista exhaustiva de instalaciones apropiadas”.

El argumento de los fiscales es concreto. Zambada ha estado bajo Medidas Administrativas Especiales (SAMs) desde su arresto, el régimen de aislamiento más estricto del sistema federal estadounidense, reservado para presos que representan un riesgo de seguridad nacional. Los fiscales advierten que miembros del cártel siguen siendo leales a Zambada, incluyendo uno de sus hijos (Ismael Zambada Sicairos, alias Mayito Flaco), quien permanece como líder de su facción. Existe, dice el documento, “causa sustancial para temer que, si se le permite hacerlo, el acusado podría continuar dirigiendo el cártel desde prisión”.

El dato que refuerza esa preocupación: el Cártel de Sinaloa fue designado por el Secretario de Estado de Estados Unidos como Organización Terrorista Extranjera. Esa designación pesa directamente sobre cualquier decisión de dónde alojarlo. La decisión final no es del juez sino del BOP, que realizará su propia evaluación de seguridad y salud antes de asignar una instalación.

Zambada vs. El Chapo: décadas de alianza, el mismo crimen, distinto camino al tribunal

A finales de los años ochenta, Zambada y Joaquín “El Chapo” Guzmán crearon una alianza que transformó la Federación en lo que se conocería como el Cártel de Sinaloa. Juntos se enfrentaron en conflictos armados con la Organización Arellano Félix por el control de rutas y zonas de distribución. Ese conflicto culminó en un tiroteo en 1993 que derivó en la primera captura de El Chapo y una condena de 20 años.

Durante el encarcelamiento de Guzmán, Zambada mantuvo el cártel operando. Cuando en 2001 la Suprema Corte de México emitió una resolución a favor de la extradición de narcotraficantes a Estados Unidos, El Chapo escapó de prisión, con la ayuda de Zambada, según documenta el expediente fiscal. Guzmán evadió a las autoridades mexicanas y estadounidenses durante 13 años, en parte gracias a ese apoyo. Fue recapturado en febrero de 2014, escapó nuevamente el 12 de julio de 2015, fue capturado otra vez en enero de 2016 y extraditado a Estados Unidos el 19 de enero de 2017. A partir de ese momento, Zambada quedó como el único líder del cártel hasta su arresto en julio de 2024.

La diferencia entre los dos hombres está en cómo enfrentaron a la justicia estadounidense. El Chapo se declaró inocente, fue a juicio durante 11 semanas, obligó al sistema a presentar a alrededor de 30 testigos cooperantes, generó millones de dólares en costos adicionales de seguridad y provocó una cobertura mediática que llegó a interrumpir el tráfico vehicular en Nueva York. Apeló su condena y ha presentado múltiples recursos post-condena.

Zambada hizo lo contrario. Se declaró culpable desde el inicio en dos expedientes separados, no presentó mociones previas al juicio, renunció a toda apelación y desde su llegada a Estados Unidos ha permanecido en aislamiento total las 24 horas sin presentar ninguna queja sobre sus condiciones de detención. Su defensa estima que esa decisión ahorró al sistema judicial “millones, quizás decenas de millones de dólares” en costos.

Cómo llegó Zambada a Estados Unidos

Momento en que los presuntos líderes del Cártel de Sinaloa descendieron de la aeronave tipo Beechcraft King Air. Cortesía: Pie de Nota

Zambada no llegó a Estados Unidos por su propio pie ni extraditado por las autoridades mexicanas. El 25 de julio de 2024 fue atraído a una reunión en Sinaloa con el pretexto de que mediara en un conflicto entre funcionarios electos de su estado. Fue golpeado, atado y subido a un avión privado.

Quien operó el traslado fue Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo, quien lo llevó hasta el aeropuerto municipal de Santa Teresa, Nuevo México, en la frontera con Texas. Las autoridades estadounidenses asumieron su custodia al aterrizar.

El periodista Jesús Esquivel, corresponsal en Washington, señaló en Aristegui Noticias este domingo que en la página cuatro del documento fiscal hay dos párrafos censurados sobre los detalles de esa llegada. Esquivel interpreta que esa información está disponible para el juez Cogan, quien necesita conocerla para dictar sentencia, pero no para el público. Los fiscales sí aclaran en el documento, sin mayor detalle, que Zambada fue “arrestado por autoridades de Estados Unidos en territorio estadounidense”, una precisión que Esquivel lee como respuesta indirecta al debate en México sobre si el FBI violó la soberanía nacional al participar en el operativo.

Lo que vendría después de la sentencia, según Jesús Esquivel

Ismael El Mayo Zambada está de pie en el centro de una celda de prisión federal estadounidense, con paredes de bloques grises, una litera metálica y una ventana con barrotes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La audiencia de hoy es el acto público. Lo que ocurra después será, en su mayor parte, invisible. Esquivel explicó en Aristegui Noticias que una vez dictada la sentencia, los fiscales podrían presentar al juez Cogan una moción privada en la que le informarían que Zambada está dispuesto a cooperar con información sobre criminales, políticos y militares mexicanos, a cambio de posibles mejoras en las condiciones carcelarias.

Ese proceso, advierte Esquivel basándose en su cobertura de casos federales similares, no será público. El periodista cita como referencia lo ocurrido con Jesús Vicente Zambada Niebla, el Vicentillo, hijo de El Mayo, quien cooperó con la justicia estadounidense tras su condena y cuya colaboración tampoco fue pública hasta que se presentó como testigo en el juicio de El Chapo.

Solo se sabría si Zambada llegara a presentarse como testigo en algún juicio futuro, algo que Esquivel ve difícil por ahora, dado que los hijos de El Chapo no tienen juicio programado, pues se han declarado culpables y solo esperan sentencia.

“De la boca de El Mayo Zambada, cooperando con Estados Unidos, saldrían amenazas que van a poner a temblar a muchísimas personas en México”, señaló Esquivel en la entrevista.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK