Rubio acusa a Irán de usar el estrecho de Ormuz como arma de presión y pide más apoyo global

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó duras acusaciones contra Irán durante la noche del domingo, señalando que el régimen persa emplea el estrecho de Ormuz como un instrumento de coerción en medio del conflicto que sacude Oriente Medio. El funcionario también exigió una participación más activa de la comunidad internacional para salvaguardar el tráfico marítimo global. Rubio subrayó que Washington mantiene abierta la vía diplomática, siempre que Teherán demuestre disposición a negociar un acuerdo real y a cumplirlo.

Las declaraciones se produjeron durante una conversación con la prensa, justo antes de que Rubio partiera hacia Filipinas para asistir a una cumbre de cancilleres de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). En sus palabras, el jefe de la diplomacia estadounidense fue contundente:

“Está claro que Irán, al menos algunas personas en Irán, quieren controlar el estrecho y usarlo como instrumento de presión contra el mundo”.

Además, Rubio instó a las naciones a asumir un rol más protagónico en la protección de una de las rutas comerciales más vitales del planeta. “Estados Unidos hará y seguirá haciendo lo que sea necesario para proteger el transporte marítimo mundial, pero otros países deben empezar a dar un paso al frente y contribuir, ya sea con recursos materiales o financieros, para ayudar a asumir esa carga”, afirmó.

Consultado sobre una posible salida negociada para aliviar las tensiones, el secretario de Estado fue claro: “Creo que siempre estamos abiertos a la diplomacia. Tiene que ser algo real. Tiene que ser un acuerdo con el que ellos estén dispuestos a cumplir”.

Estas palabras llegan después de que una frágil tregua entre Estados Unidos e Irán se rompiera, tras supuestos ataques iraníes contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz. Esta vía marítima estratégica solía canalizar, antes de la guerra, cerca de una quinta parte del suministro global de petróleo y gas.

“Está claro que Irán, al menos algunas personas en Irán, quieren controlar el estrecho y usarlo como instrumento de presión contra el mundo”, afirmó Rubio (REUTERS)

Visita histórica del presidente libanés a Washington

Horas antes de estas declaraciones, Rubio recibió en el Departamento de Estado, en Washington, al presidente de Líbano, Joseph Aoun. Durante el encuentro, elogió los avances de su gobierno hacia un acuerdo de paz con Israel. Esta reunión marca la primera visita oficial de un jefe de Estado libanés a Estados Unidos desde 2009 y precede al encuentro que Aoun sostendrá este martes con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca.

De acuerdo con el Departamento de Estado, Rubio resaltó el esfuerzo del Ejecutivo libanés por recuperar la soberanía del país, desarmar a Hezbollah, desmantelar su infraestructura y avanzar hacia la paz con Israel. La cartera también expresó el respaldo de Washington al gobierno de Beirut, calificando el proceso como una oportunidad única para alcanzar la paz, impulsar la reconstrucción y mejorar las perspectivas del pueblo libanés.

La visita de Aoun se produce pocos días después de que delegaciones de Líbano e Israel concluyeran en Roma una nueva ronda de conversaciones con mediación estadounidense, sin acordar un calendario para aplicar los compromisos ya firmados. Según fuentes diplomáticas citadas por Reuters, el mandatario libanés prevé entregar a Trump un documento con una propuesta para desmantelar el arsenal de Hezbollah y exigir la retirada de las fuerzas israelíes del sur del Líbano. Aoun sostuvo públicamente que considera a Trump el único dirigente con capacidad para persuadir a Israel de concretar ese retiro.

El trasfondo de la visita es el acuerdo marco firmado el 26 de junio en Washington bajo mediación estadounidense. El texto establece que el ejército libanés desplegará tropas en zonas piloto del sur del país de las que Israel retirará sus fuerzas de manera progresiva. El acuerdo no fija plazos para esa retirada y la condiciona al desarme de Hezbollah y de otros grupos terroristas, una exigencia que la organización proiraní rechazó. Mientras continúan las negociaciones, las fuerzas israelíes permanecen en una franja que Tel Aviv denomina “zona de seguridad”, de diez kilómetros a lo largo de la frontera, y mantienen ataques aéreos. El sábado, medios estatales libaneses informaron nuevos bombardeos sobre localidades de las regiones de Tiro y Nabatieh.

La visita de Aoun se produjo pocos días después de que delegaciones de Líbano e Israel concluyeran en Roma una nueva ronda de conversaciones con mediación estadounidense (REUTERS)

Las conversaciones entre Líbano e Israel representan un hecho inédito en varias décadas. Ambos países permanecen técnicamente en estado de guerra y carecen de relaciones diplomáticas. El diálogo directo comenzó en abril de 2026, con impulso de Washington, tras el alto el fuego de noviembre de 2024 que puso fin a una fase abierta del conflicto entre Israel y Hezbollah. El acuerdo marco de junio buscó reactivar ese proceso, aunque su aplicación enfrenta obstáculos políticos y de seguridad.

Joseph Aoun asumió la presidencia en 2025 tras más de dos años de vacío institucional, luego de que el mandato del ex presidente Michel Aoun —sin parentesco con el actual mandatario— concluyera en 2022 sin consenso parlamentario para elegir a su sucesor. Ex comandante del ejército libanés y aliado de Estados Unidos, el presidente comprometió su gestión con el fortalecimiento de las instituciones estatales, la reducción del poder de los grupos armados no estatales y el impulso de reformas económicas.

El encuentro previsto para este martes entre Aoun y Trump en la Casa Blanca constituye el principal objetivo político de la visita. Las autoridades libanesas buscan que Washington impulse el cumplimiento del acuerdo marco y promueva un cronograma para la retirada israelí del sur del país.

Fuente: Infobae

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