La selección española cerró su participación en el Mundial con una cosecha de títulos individuales que refleja su dominio absoluto. Con un torneo casi perfecto, apenas encajó un gol y solo empató ante Cabo Verde en un partido donde controló el juego pero falló en la definición.
Tras ese tropiezo, La Roja encadenó victorias en todos los encuentros, destacando especialmente la final contra Argentina. El duelo se extendió hasta la prórroga, pero la albiceleste no logró rematar a portería, mientras que España concretó 12 disparos. Esa superioridad se tradujo en los premios: Cubarsí fue nombrado mejor jugador joven, Unai Simón fue elegido el mejor portero y Rodri se llevó el MVP del torneo.
La defensa, pilar del campeonato
La solidez defensiva fue la base del éxito español. La zaga apenas concedió ocasiones claras y solo recibió un gol en todo el campeonato, un registro que habla del bloque trabajado por Luis de la Fuente. Unai Simón ratificó su condición de portero de élite, con intervenciones clave que calmaron a la línea defensiva.
En el centro de la defensa, Pau Cubarsí y Aymeric Laporte se consolidaron como la pareja titular, mientras que Marc Cucurella se adueñó del lateral izquierdo desde el inicio. La única variante fue el carril derecho, donde Pedro Porro fue ganándose la confianza del seleccionador hasta hacerse con un puesto en el once durante la fase de grupos. Su profundidad ofensiva y su intensidad defensiva lo convirtieron en pieza fundamental.
La Roja demostró una apisonadora en todas las fases, y los premios individuales no hicieron más que reflejar el nivel colectivo. El equipo no solo levantó la copa, sino que colocó a tres de sus jugadores en lo más alto del palmarés.
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Fuente: Infobae