Adam Lambert confiesa los momentos más difíciles tras alcanzar la fama

El cantante Adam Lambert compartió en una reciente entrevista cómo la fama masiva le trajo retos inesperados relacionados con su identidad sexual. En el podcast The Person Who Believed In Me, el actual vocalista de Queen recordó que el salto a la popularidad tras su paso por American Idol lo expuso a prejuicios y homofobia que no había experimentado antes.

Empecé a tener momentos de vergüenza por ser gay una vez que me hice famoso”, declaró Lambert. Explicó que durante diez años vivió en Los Ángeles “en una burbuja”, rodeado de entornos donde su orientación sexual era aceptada sin problemas. Sin embargo, al llegar al gran público, todo cambió: “De repente, al entrar en lo masivo, me encontré con mucho prejuicio y mucha homofobia”. Añadió que en el primer año se sintió descolocado: “No estaba asentado”.

El artista vinculó esa etapa con su necesidad de agradar y decir lo correcto. Ahora, 17 años después de American Idol, se siente más firme y menos dispuesto a complacer a todo el mundo.

En The Person Who Believed In Me, Adam Lambert dijo que la exposición mediática le generó vergüenza por ser gay después de alcanzar la fama (Kerry Davies/Pool via REUTERS)

La polémica del beso y la reacción de la televisión

Uno de los episodios clave, según Lambert, ocurrió durante una actuación en los American Music Awards, antes del lanzamiento de su primer sencillo. “Fue una gran controversia porque besé a un hombre”, recordó. En ese momento sintió tanto miedo como determinación: “Me sentí con fuerza para defenderme un poco más, pero también tenía miedo”, afirmó, añadiendo que temió que su carrera “se desmoronara” justo cuando empezaba.

El cantante señaló un doble rasero en la reacción. Mencionó que lo retiraron del programa Good Morning America y lo enviaron a otro espacio matutino de otra cadena para hablar del incidente. “Es una tontería”, dijo. Además, reveló que ABC estaba molesta porque no había ensayado ese momento. Cuando el periodista David Begnaud le preguntó si la cadena amenazó con demandarlo, Lambert respondió que sí.

Adam Lambert afirmó que la controversia por besar a un hombre en los American Music Awards marcó su camino hacia la autoaceptación (Chung Sung-Jun/Pool vía REUTERS)

Según su relato en el podcast, la cadena recibió quejas de una organización cristiana de padres. También mencionó que su discográfica “se asustó” y redujo su entusiasmo y la inversión en el proyecto.

La etiqueta gay y el peso de la representación

Lambert entendió entonces que su presencia en el pop convencional iba más allá de la música. “Era mucho más grande que yo haciendo música en ese momento. Era lo que representaba”, afirmó. Subrayó que no había muchos artistas pop masculinos abiertamente gays en ese momento, lo que convirtió su llegada en un terreno incierto para la industria.

El cantante también criticó cómo los medios encuadraban su figura: “Era como si la palabra ‘gay’ fuera antes que cualquier otra cosa que yo hiciera”. A pesar de ello, reconoció que la visibilidad era necesaria: “Teníamos que salir del armario o nada iba a cambiar”.

El cantante sostuvo que ABC reaccionó con un doble rasero tras el beso y confirmó que la cadena lo retiró de Good Morning America (REUTERS/Mario Anzuoni)

El entorno familiar y la aceptación

Frente al rechazo externo, Lambert destacó el apoyo que encontró en casa y en Lynn Broyles, su profesora de canto y mentora. Recordó su adolescencia en Rancho Peñasquitos, al norte del condado de San Diego, donde creció en un entorno conservador y religioso, pero con libertad para explorar. Cuando salió del armario a los 18 años, la reacción familiar fue, en esencia, “Sí, ¿y qué?”. Su madre no cuestionaba que usara maquillaje o ropa femenina; lo que le molestaba era que tomara las suyas.

Adam Lambert señaló que en el pop convencional casi no había artistas masculinos abiertamente gays cuando ingresó al mercado principal (REUTERS/Mario Anzuoni)

Sobre Broyles, Lambert dijo que ella percibió muy pronto algo en él sin convertirlo en un tema explícito. “Creo que sabía que yo era gay, sin que hubiéramos hablado nunca de eso”, afirmó. Describió ese vínculo como un refugio poco habitual para un adolescente gay a fines de los 90. “Sentía que era un espacio seguro para ser yo mismo”, recordó, añadiendo que ambos sabían que ver a un chico adolescente corriendo en drag por un estudio privado en esa zona podía incomodar a otros padres.

Fuente: Infobae

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