Los dragones de House of the Dragon, pese a su imponente presencia en pantalla, no podrían alzar el vuelo en el mundo real, según el biomecánico Michael Habib. En declaraciones a la revista Popular Science, el especialista señaló que su tamaño, masa y conformación corporal impedirían la sustentación necesaria. Con el regreso de la serie de HBO para su tercera temporada, el análisis revela que generar la fuerza para elevar cuerpos del tamaño de un avión comercial terminaría por quebrar sus huesos.
La biomecánica indica que su volumen, peso, colas largas y desequilibrio imposibilitan un vuelo físicamente viable, aunque su diseño visual logra que en la ficción parezcan creíbles.
Habib sostuvo que estos animales serían demasiado grandes para sostenerse en el aire, y que sus colas largas y caídas los arrastrarían hacia abajo, mientras que el hocico tendería a elevarse. “No hace falta ser un especialista en mecánica del aire como yo para saber que, si pones las alas en la parte delantera de un Boeing 747, no va a volar”, afirmó a Popular Science.
El experto añadió que el problema no se limita al tamaño. También influye la distribución del cuerpo y el límite de fuerza que un esqueleto puede soportar antes de ceder.
Por qué la biomecánica descarta el vuelo de estos dragones
Para que un dragón pareciera viable desde la ciencia, Habib indicó que necesitaría un pecho muy musculoso, un corazón enorme y un esqueleto con estructura alveolar. Toda criatura voladora debe vencer la gravedad, y eso exige más potencia cuando la masa crece tanto.
El experto explicó que las alas pueden desplazarse hacia delante o atrás para compensar el cuerpo, pero esa corrección tiene un límite. “Llega un punto en que hay tanta cola que ya no hay manera de equilibrarla”, señaló a Popular Science.
El tamaño y el peso juegan en contra
La escala que manejan las series refuerza esa imposibilidad. En Game of Thrones, el director Matt Shakman dijo que los tres dragones tenían el tamaño de un Boeing 747.
El profesor de la Universidad de Cranfield Guy Gratton, ingeniero biomecánico, calculó un peso de unos 2.585 kilos para cada uno. También estimó una superficie alar de unos 64 metros cuadrados.

Según esa comparación recogida por Popular Science, cada dragón pesaría más o menos como un elefante africano pequeño o una camioneta grande. En House of the Dragon, Vhagar aparece al menos tres veces más grande que los dragones de Daenerys.
Cómo la serie hace creíble lo imposible
Pese a esas limitaciones, Habib consideró que el diseño funciona mejor que en muchas otras ficciones porque transmite masa y esfuerzo. Cuando despegan, los dragones muestran trabajo físico, y eso ayuda a que el espectador perciba peso en lugar de flotación.
“Si no se comporta como algo pesado, el cerebro piensa: ‘Aquí hay algo que falla porque veo un volumen enorme, pero actúa como si flotara’”, explicó Habib a Popular Science. Para el especialista, la clave está en reducir la cantidad de imposibilidades que el público debe aceptar de golpe.
Esa verosimilitud también depende de la variedad visual que la historia necesita. Mientras Game of Thrones presentaba tres dragones parecidos entre sí, House of the Dragon muestra al menos 17 bestias aladas con formas y tamaños muy distintos.

El diseñador Dan Katcher, a quien se atribuyen los diseños de los tres dragones de Game of Thrones, dijo antes al sitio Insider que tomó referencias de murciélagos, aves, Tyrannosaurus rex y del lagarto sungazer. Según Popular Science, esa mezcla ayuda a que la criatura conserve la imagen clásica del dragón sin romper del todo con referencias animales reconocibles.
En el tramo final, la explicación pasa al mito. El antropólogo David E. Jones planteó que la imagen del dragón mezcla depredadores ancestrales, mientras la historiadora de la Universidad de Stanford Adrienne Mayor sostuvo que algunas culturas pudieron asociar grandes fósiles con esas criaturas legendarias.
La propia lógica de la serie, según el análisis de Popular Science, privilegia que cada dragón encaje en su linaje y en su entorno antes que ajustarse por completo a las leyes del vuelo. Bajo esa regla, la diversidad del mundo ficticio pesa más que la exactitud física total.
Fuente: Infobae