El director Christopher Nolan y su director de fotografía Hoyte van Hoytema han vuelto a desafiar los límites del cine. Para su nueva película La odisea, combinaron inventos de última generación —como unas luces que imitan el fuego, desarrolladas por ellos mismos— con técnicas que existen desde hace un siglo. El resultado es, según Van Hoytema, “cine en su forma más pura”.
Van Hoytema, el neerlandés que colabora con Nolan desde Interestelar (2014), destacó la pasión del director por lo nuevo: “Le encanta probar cosas que no había hecho antes, igual que a mí. Nos gusta pasar mucho tiempo en lugares reales, en locaciones reales, teniendo cosas frente a la cámara que sean tangibles y táctiles”.
El reto de filmar toda la película en IMAX
La odisea es el primer largometraje comercial grabado completamente con las voluminosas cámaras IMAX. Eso significó filmar en océanos y desiertos, con ráfagas de solo tres minutos. Aunque Nolan ha ganado tres premios Oscar a mejores efectos visuales, muchas de sus técnicas resultarían familiares para los directores de hace un siglo; otras fueron inventos de vanguardia creados exclusivamente para él.
En entrevistas separadas, Nolan y Van Hoytema explicaron por qué no les gusta planear todo y cómo enfrentaron los desafíos técnicos.
Nolan: “Originalmente había visto películas en IMAX en museos y parques temáticos cuando era chico y de inmediato pensé: ¿por qué no están haciendo películas así? Eso fue cuando tenía 16 o 17 años. Ahora estoy a punto de cumplir 56 y por fin he podido hacerlo”.
El director lleva casi 20 años usando el formato IMAX. Empezó con secuencias de acción, escalando montañas o navegando por mares, y luego incorporó escenas más íntimas. El gran obstáculo era el ruido de las cámaras, que suenan “como una cortadora de césped, un motor diésel”, según Van Hoytema.
Después de Oppenheimer (2023), Nolan llamó a sus amigos en IMAX: “Aún no podía decirles de qué se trataba la película, pero les dije que si alguna vez íbamos a hacer una película totalmente en IMAX, era esta. Así que terminemos estas nuevas cámaras, busquemos algún tipo de sistema de insonorización”. La compañía diseñó una carcasa insonorizada que permitió grabar diálogos sin el molesto ruido.
Van Hoytema describió los prototipos: “Con la carcasa insonorizada, no escuchas nada, un pequeño ronroneo, a lo lejos. Pero para filtrar el sonido, tenía que ser pesada, toda una nueva serie de problemas que superar. Terminamos con una caja muy torpe, casi del tamaño de una SUV”. Aun así, lograron hacerla funcionar con fuerza bruta, sujetándola a trípodes o transportándola atada a un helicóptero.
Nolan señaló que cada toma con mucho diálogo era un problema de ingeniería: “No puedes tomar una cámara de 181 kilos y colocarla sobre un actor. Tienes que construir polipastos de cadena, encontrar una manera de mover la cámara de forma adecuada. Todo tiene que hacerse con seguridad”. Además, la recarga de la cámara —que originalmente tomaba 25 minutos— la redujeron a menos de dos minutos gracias al asistente de cámara Keith Davis.
Efectos prácticos y viejos trucos
Nolan y Van Hoytema prefieren los efectos prácticos sobre los digitales. En La odisea, usaron todo tipo de técnicas: pinturas, telones pintados, ilusiones de perspectiva falsa. “Pueden crear una ilusión mucho más convincente —debido a la forma en que puedes iluminarlas— que tener una pantalla verde o incluso un telón fotográfico”, explicó Nolan.
Recordó un truco de Tenet: “había un hermoso telón pintado con un río y reflejos del agua ondulante. Se dieron cuenta de que pusieron hilos de sedal de pesca con pedacitos de papel de aluminio y un ventilador soplando. Simplemente le da ese pequeño destello que tendría el agua. Son viejos trucos que engañan al ojo, que engañan a la cámara”.
Van Hoytema añadió que todo el proceso es analógico: “En el momento en que optas por un efecto digital, tienes que escanear tu negativo original y reducir la resolución para hacerlo. Luego lo vuelves a filmar con una resolución reducida. Tienes todo un paso en el que puedes perder mucha calidad. Cuanto más mantengamos los efectos en cámara, más mantenemos esa calidad original”.
Sin storyboards, abrazando lo impredecible
Nolan confesó que no suele hacer storyboards: “No suelo pensar en términos visuales, por lo general. Quiero, en cierta forma, descubrirlo durante el proceso, eso es parte de la diversión”. Van Hoytema coincidió: “Con Chris, quieres encontrarte en un lugar en el que realmente no has estado antes, entender la energía y canalizarla hacia la forma perfecta de comunicar esa energía. Eso nunca va a estar representado por dibujos hechos meses antes, en una oficina”.
El clima y el mar fueron factores impredecibles: “Nunca sabes qué va a hacer el mar. Un día puede haber muchísimo viento y al otro, puedes filmar sobre un espejo”, dijo Van Hoytema. Contaron con un departamento marítimo y un especialista en clima, pero la idea era no predecirlo todo: “Quieres recibir los extremos del mundo con los brazos abiertos”.
El invento de los ‘piroedros’
Para iluminar las escenas nocturnas, Van Hoytema creó un sistema completamente nuevo: los piroedros, una palabra inventada que combina pirámides y fuego. “En el 95 por ciento de la película, las noches están iluminadas únicamente por luces que construimos nosotros mismos”, explicó.
La idea inicial era iluminar todo con fuego real, pero resultó poco práctico por la poca luz y la necesidad de personal de seguridad. Así que desarrollaron luces LED que imitan el parpadeo de las llamas. “Abrimos toda una instalación de producción para fabricar en masa estas luces, a partir de componentes hechos a medida. Teníamos 1000 paneles de más de un metro; literalmente podíamos esconderlos en cada rincón. Fueron diseñados para dar ese parpadeo tan real, basado en llamas reales”.
Para Van Hoytema, fue una revelación: “Nos dio mucha libertad”. Nolan cerró con su filosofía: “Eso es lo que me encanta: poner todos los elementos en su lugar para que podamos experimentar algo y que los actores experimenten algo, y dejar que eso guíe la fotografía. Intentar crear un mundo y luego vivir en él”.
Fuente: Infobae