El Supremo Tribunal Federal de Brasil ha ratificado este viernes la prisión domiciliaria por razones humanitarias del expresidente Jair Bolsonaro, quien fue condenado a 27 años y tres meses de prisión por intento de golpe de Estado, pero al mismo tiempo ha incrementado las restricciones sobre su régimen de reclusión.
El magistrado Alexandre de Moraes estableció que el exmandatario no podrá recibir visitas sociales durante un período de treinta días, a excepción de médicos, fisioterapeutas y abogados. Además, se le prohibió cualquier encuentro con fines políticos o electorales hasta que concluyan las elecciones legislativas, regionales y presidenciales previstas para octubre.
Esta decisión se tomó luego de que Bolsonaro incumpliera las medidas cautelares impuestas. El expresidente redactó una carta de apoyo a la precandidatura presidencial de su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, la cual fue difundida en redes sociales. Con ello vulneró la prohibición del máximo tribunal de emplear “cualquier otro medio de comunicación externa” y la medida cautelar que vetaba la comunicación directa o a través de terceros.
En esa misiva, Jair Bolsonaro reiteró su respaldo a la candidatura de su hijo e hizo un llamado a la unidad, después de que Flávio Bolsonaro fuera criticado por su madrastra y esposa del exmandatario, Michelle Bolsonaro.
El juez De Moraes coincidió con la Fiscalía General en que la infracción no justificaba revocar la prisión domiciliaria, pero sí imponía nuevas restricciones para evitar interferencias en los comicios. Asimismo, recordó que el ex jefe de Estado tiene suspendidos sus derechos políticos tras la condena por golpismo y prohibió la difusión de manifiestos políticos o electorales elaborados por él, incluso si se realizan a través de terceros.

El magistrado rechazó la argumentación de la defensa, que sostuvo que Jair Bolsonaro desconocía la publicación del texto. Según De Moraes, esos argumentos resultan “absolutamente contradictorios con los hechos”.
“Bolsonaro ha cumplido rigurosamente todas las condiciones impuestas para su arresto domiciliario por razones humanitarias, en especial la prohibición de utilizar dispositivos de comunicación, redes sociales o difundir manifestaciones a través de terceros. La defensa aclara, de forma categórica, que el peticionario (por Jair Bolsonaro) jamás supo que la carta sería difundida públicamente, ni existió orientación, acuerdo o coordinación previos sobre el uso de las redes sociales con ese fin”, apuntó la defensa en un escrito enviado a la Corte Suprema.
La sanción previa contra Flávio Bolsonaro, quien tiene suspendidas las visitas a su padre durante noventa días por divulgar la carta, permanece en vigor. La defensa del político cuestionó la decisión de de Moraes de suspender las visitas, al considerar que vulnera los derechos de cualquier persona privada de libertad a recibir visitas familiares, mantener comunicación con el exterior y acceder a sus abogados, ya que el hijo figura como representante legal de su padre.
En un comunicado, los abogados afirmaron que la medida “aproxima al (ex)presidente Jair Bolsonaro a la incomunicabilidad”, situación que, según argumentaron, contradice la jurisprudencia de la propia Corte Suprema. El equipo legal adelantó que presentará “medidas judiciales para revertir esta situación ilegal e inconstitucional”, aunque no precisó qué acciones concretas impulsará.
El expresidente cumple prisión domiciliaria desde marzo, cuando recibió el beneficio por motivos de salud tras superar una bronconeumonía. Comenzó a cumplir la pena en régimen cerrado antes de que el Supremo Tribunal Federal autorizara su traslado temporal a su residencia.

El proceso electoral en Brasil tendrá su primera vuelta el 4 de octubre, con Flávio Bolsonaro y el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva como principales contendientes a la presidencia. El juez advirtió que cualquier nuevo incumplimiento de las condiciones impuestas puede derivar en la revocación inmediata de la prisión domiciliaria y el regreso del exmandatario al régimen cerrado.
Fuente: Infobae