Un día después del vibrante encuentro entre Argentina e Inglaterra, donde la albiceleste derrumbó al conjunto inglés en apenas 10 minutos del complemento, el reconocido periodista galo Claude Askolovitch, de 63 años y con una extensa trayectoria, tomó el micrófono en France Inter para ofrecer un sentido y apasionado tributo al fútbol argentino, destacando especialmente a Lautaro Martínez y Lionel Messi. En su intervención, también evocó a Mario Kempes y el Mundial de 1978, así como a Diego Maradona y su furia cuando los italianos abuchearon el himno en 1990.
Declarándose un seguidor acérrimo de este deporte, afirmó: “El fútbol es esa pasión absoluta que Argentina encarna mejor que nadie”. Askolovitch ha seguido de cerca la trayectoria del combinado nacional y no pudo ocultar su emoción tras el partido del miércoles y las declaraciones del autor del gol que selló el pase a la final.
“El gol es sentir las lágrimas y las palabras de Lautaro Martínez”, señaló, refiriéndose a la entrevista que le hicieron al borde del campo al finalizar el partido. El delantero, quien anotó el segundo tanto argentino frente a Inglaterra, el de la clasificación, fue el centro de su relato. Puso al aire la grabación con las declaraciones de Lautaro, mientras él mismo las traducía al francés.
“Pide perdón porque lloraba”, explicó Askolovitch, y tradujo las emotivas palabras del futbolista: “La primera vez que mi padre, mi viejo, me regaló unos botines de fútbol, soñé con este tipo de gol”. El periodista ensalzó a este jugador que “de niño creció en una familia de deportistas pobres que no siempre podían pagar el alquiler”. Y confesó: “Envidié a ese hombre, yo que tuve una infancia fácil y mis primeros zapatos de fútbol no fueron un milagro. Lautaro tiene 29 años, sigue siendo el niño agradecido que, desde los vestuarios, ayer, llamó a su mamá”, añadió visiblemente conmovido por el agradecimiento del hijo hacia sus padres.
“Así hablaba Lautaro, quien dijo que jugaba para su familia y que no siempre era fácil ser suplente, porque sí, este guerrero solo tiene derecho a unos pocos minutos de batalla en cada partido. ¡Qué hermosa guerra!”, continuó Askolovitch, para luego expresar su total admiración: “Entonces entendí que tenía delante de mí a todo el fútbol en Lautaro y que, gracias a él, ver a su país como finalista de la Copa del Mundo me parecía la cosa más justa del universo”.
Su compañero en el programa replicó: “Entonces, te has vuelto argentino”.
“Absolutamente —admitió—, lo que podría parecer extraño, pero es natural al mismo tiempo. Extraño por las razones que conocemos, desde la final perdida de 2022, pero natural, porque el fútbol es esa pasión absoluta que Argentina encarna mejor que nadie. Y además, siempre lo supimos, una pasión bella e impura, por lo tanto irrefutable”.
Fue entonces cuando Askolovitch resumió la historia, accidentada, de los mundiales argentinos: “La alegría del pueblo argentino en 1978, a pesar de la junta militar. Los papelitos que cubrían el césped en la final del Mundial cuando Mario Kempes derrotaba a Holanda. Por supuesto, también las magias y los sufrimientos de Maradona, goleador, tramposo, guerrero, drogadicto, camorrista, castrista y guerrero llorando que trataba de ‘hijos de puta’ a los italianos que silbaban su himno nacional en 1990”.

Incluso esos detalles evocó Askolovitch, para luego proclamar: “Sí, Argentina es el fútbol, siempre lo supimos y lo volvemos a saber gracias a Lautaro Martínez y a Lionel Messi, viejo niño de 39 años que no quiere que se acabe”.
Todo lo expresó con un histrionismo que nace del amor al fútbol y de la admiración por este equipo que, comprende bien, surge de este país: “Saben, la historia de esa semifinal de ayer es que Argentina quería vivir más que Inglaterra, eso no es poca cosa. En ese partido hubo jugadas, atajadas, entradas, goles cuyas bellezas me alimentaron el alma. Gracias, thanks guys. Pero hay que elegir. Así que elijo el minuto noventa. Íbamos uno a uno. Argentina presionaba, disparó al poste”.
Puso al aire el relato en francés de ese instante: “¡Alexis McAllister! Oh, al palo, atención con Lionel Messi que no puede recuperar ese balón”.
Y él replicó: “Pero sí puede, hombre de poca fe. Messi, más terco que los comentaristas, que ya se daban por vencidos, asistente en el primer gol, corría hacia la derecha, hacia la derecha del campo para recuperar ese balón y centrar de pierna derecha para la cabeza de Lautaro”.
Y así continuó, para finalmente decir: “Entonces podemos llorar con Lautaro Martínez. Eso es el gol”.

¿Cómo son los franceses?
Al pensador y escritor inglés Chesterton le preguntaron, a su regreso de un viaje a Francia: “¿Cómo son los franceses?” Y él respondió: “No sé porque no los conocí a todos”. Era una réplica a esa tendencia frecuente a generalizar el comportamiento de todos los individuos de una nacionalidad.
Si la final de Qatar 2022 dejó cierta inquina en algunos comentaristas franceses, es un error garrafal pensar que ese es el espíritu de todo un país. Los amantes del fútbol no pueden reprimir el sentimiento de admiración hacia el equipo de Lionel Scaloni y en particular hacia su capitán.
He vivido en Francia y tengo muchos amigos que también residieron en ese país. En estos días, después de cada remontada de nuestro Seleccionado —y nuestros nervios y corazón saben que fueron muchas— recibimos mensajes de felicitación, admiración y alegría compartida por parte de muchas de nuestras amistades francesas.
Uno de estos, con entusiasmo similar al de Claude Askolovitch, le dijo a su amigo argentino: “Con ustedes me siento vivo…”
Fuente: Infobae