Guatemala ha presentado el documental ‘Fuimos comprados’ en cumplimiento de una sentencia judicial relacionada con el caso Ramírez-Escobar y otros. Esta producción audiovisual forma parte de las medidas de reparación ordenadas para honrar la memoria de las víctimas de adopciones ilegales, dignificarlas y fortalecer las garantías de que estos hechos no se repitan.
La película narra la historia de Osmin Ricardo Tobar Ramírez y su hermano Jeffrey, quienes fueron separados de su familia tras una denuncia y un proceso de adopción ilegal. Este caso se enmarca en una problemática más amplia: entre 1997 y 1999, Guatemala ocupó el cuarto lugar mundial en número de adopciones internacionales.
Durante ese período, una adopción internacional podía costar entre USD 12.000 y USD 80.000 por cada niño o niña. Se estima que, entre 1977 y 2008, se aprobaron alrededor de 30.000 adopciones internacionales, la mayoría con destino a Estados Unidos.

La historia de los hermanos Tobar-Ramírez revela el funcionamiento del sistema ilegal de adopciones
Dirigido por Saúl Martínez, el documental muestra las consecuencias de estas ilegalidades a través de las vivencias de Osmin y Jeffrey, la lucha de Flor de María por recuperar a sus hijos y los esfuerzos de Gustavo para reencontrarse con Osmin.
Las investigaciones sobre aquella época determinaron que la falta de controles estatales y la privatización del sistema de adopciones facilitaron la creación de redes dedicadas a falsificar documentos, manipular procesos judiciales y cometer delitos relacionados con la compra y el robo de menores. En muchos casos, estas estructuras se aprovecharon de la vulnerabilidad de las familias.
Aunque numerosas adopciones se presentaban como voluntarias, en algunos expedientes se utilizó la declaratoria judicial de abandono para separar a los niños de sus familias. Posteriormente, los responsables de los hogares autorizaban las adopciones.
Este mecanismo se aplicó a los dos hermanos. En 1997, tras una denuncia que afirmaba que ambos estaban solos mientras su madre trabajaba, Osmin y Jeffrey, de siete años y un año respectivamente, fueron apartados de su familia, internados en hogares distintos y luego adoptados por familias estadounidenses diferentes.
La historia comenzó en enero de 1997, cuando personal de la Procuraduría General de la Nación retiró a los niños y los internó en la Asociación Los Niños de Guatemala. Durante meses, familiares como Flor Escobar, su abuela materna, intentaron obtener la custodia sin éxito.
La denuncia del caso sostiene que los padres nunca fueron debidamente notificados. Tampoco se realizaron gestiones para localizar a otros familiares que pudieran hacerse cargo de los niños.
El proceso acumuló irregularidades y culminó con la adopción de ambos en Estados Unidos a mediados de 1998. Para Osmin, esta adopción implicó un desarraigo cultural profundo: al crecer en un entorno de habla inglesa, perdió el dominio del español y, ya de adulto, tuvo que reaprender el idioma de su familia y de su país de origen.

La sentencia de 2018 ordenó reparaciones y el Estado avanza con disculpas públicas y el estreno
Gustavo agotó las instancias judiciales nacionales y luego recurrió a los medios de comunicación para localizar a su hijo. Estos esfuerzos permitieron que Osmin restableciera contacto con su familia en Guatemala y que el expediente llegara al sistema interamericano de derechos humanos.
En 2006, la Corte Interamericana de Derechos Humanos admitió el caso a petición de Casa Alianza, el Movimiento Social por los Derechos de la Niñez y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional. Más tarde, en 2015, se determinó la responsabilidad del Estado de Guatemala por violaciones a los derechos humanos de las víctimas.
La sentencia emitida el 9 de marzo de 2018 ordenó un acto público de reconocimiento de responsabilidad, la producción de un documental audiovisual, la publicación del fallo y el fortalecimiento de los mecanismos de supervisión y control sobre la institucionalización de niños y niñas.
El 12 de julio de 2024, el presidente Bernardo Arévalo, acompañado por la vicepresidenta Karin Herrera, ofreció disculpas públicas en nombre del Estado de Guatemala a las víctimas del caso. Dos años después, la presentación del documental marcó un nuevo avance en el cumplimiento de esa decisión.
La actividad fue organizada por la Comisión Presidencial por la Paz y los Derechos Humanos y el Departamento de Apoyo a la Creación Artística. Se realizó en el Teatro de Cámara Hugo Carrillo con la presencia de Osmin, Flor de María, Gustavo, sus familiares y representantes estatales, incluida la vicepresidenta Karin Herrera.
Al finalizar la proyección, se llevó a cabo un conversatorio con representantes de las víctimas, integrantes de la CIDH, Leonel Dubón de Refugio de la Niñez y el director Martínez. Allí se abordó el impacto humano y social del caso.
Durante ese espacio, Osmin declaró:
“Aquí estamos, aquí está la memoria, aquí está la resistencia, aquí está Guatemala”.
También evocó las palabras de monseñor Juan José Gerardi:
“Guatemala, nunca más”.
Fuente: Infobae