La reconocida historiadora del mundo clásico, Mary Beard, ha emitido un veredicto contundente sobre la nueva versión cinematográfica de La Odisea, dirigida por Christopher Nolan y protagonizada por Matt Damon y Anne Hathaway. Si bien aplaude su factura visual y su ritmo narrativo, Beard señala una carencia fundamental frente al texto original de Homero: la total ausencia de humor y erotismo, elementos que, según ella, definían la personalidad del héroe y la esencia del poema épico.
Beard recuerda su primer contacto con la epopeya en la infancia, cuando su madre le leyó la historia de Polifemo, el cíclope devorador de hombres. Destaca la astucia de Odiseo, quien bajo el falso nombre de “Nadie” engaña al gigante y escapa con sus compañeros. Para la historiadora, este episodio captura la mezcla de ingenio y humor que recorre el poema original, un atributo que, a su juicio, la adaptación cinematográfica ignora por completo.
El gran fallo de la versión de Nolan, según Beard, es la desaparición tanto del carácter bromista como de la dimensión sexual en la figura de Odiseo. “No hay ni un solo chiste en toda la película”, afirma la historiadora. En el texto homérico, Odiseo se distingue por su astucia, su personalidad irónica y su tendencia a la mentira, elementos que generan ambigüedad y placer en la audiencia. Beard lamenta que el filme prescinda de momentos clave como el juego de palabras con Polifemo —el célebre “Nadie me hiere”—, donde el humor sirve como recurso para la supervivencia.
En cuanto al erotismo, la experta sostiene que Nolan opta por una versión mucho más contenida y pulcra de los episodios amorosos. La relación con Circe, por ejemplo, pierde la carga sexual y la competencia emocional que definían el vínculo en la obra original. El resultado, según Beard, es “una Odisea sin sexo”, donde los dilemas de fidelidad y los matices emocionales de Odiseo quedan relegados en favor de un relato más sobrio y unidimensional.
Diferencias clave entre la película y el poema homérico
A pesar de estas críticas, Beard reconoce los aciertos de la película, especialmente en su enfoque contemporáneo y su ritmo ágil. Destaca que la versión de Nolan evita el lenguaje grandilocuente y acerca la historia a los espectadores modernos, como cuando Telémaco llama “papá” a Odiseo o en la representación visual del cíclope, que recuerda a Saturno devorando a su hijo según la pintura de Goya.
Nolan también acierta, en opinión de Beard, al abordar la complejidad estructural del poema, intercalando líneas temporales y mostrando tanto la travesía de Odiseo como la situación en Ítaca durante su ausencia. El trabajo de los actores es otro punto fuerte, con Matt Damon encarnando a un Odiseo sólido y Anne Hathaway como una Penélope decidida. Sin embargo, la crítica insiste en que la versión de Nolan resulta más “estática” al eliminar las ironías y contradicciones que definían al héroe homérico.

La ausencia de los feacios
Uno de los cambios más notorios es la omisión de episodios fundamentales, como la estancia de Odiseo en la corte de los feacios, donde en el poema narra sus aventuras. Nolan traslada ese relato al periodo de cautiverio con Calipso, suprimiendo así a personajes femeninos cruciales como la reina Arete y su hija Nausícaa. Beard considera que esta decisión afecta la riqueza del universo femenino en la obra y simplifica los conflictos y las posibilidades de Odiseo fuera de Ítaca.
En lugar de explorar las ambigüedades morales y los dilemas personales del original, la película introduce un mensaje sobre el declive de la civilización tras la guerra de Troya. Referencias a la “edad de bronce” y amenazas externas sustituyen los juegos de ironía y las preguntas sobre la verdad y la mentira. Para Mary Beard, el filme es una puerta de entrada valiosa a la epopeya, pero quienes busquen la complejidad, el humor y la sensualidad de Homero tendrán que volver al poema.
Fuente: Infobae