2003: la ola de calor que enseñó a Europa que el calor extremo mata

El verano de 2003 marcó un antes y un después en la conciencia europea sobre los riesgos del calor extremo. Aquella temporada estival, tanto ciudadanos comunes como autoridades gubernamentales comprendieron que las temperaturas elevadas pueden ser letales, aunque la lección llegó cuando ya era demasiado tarde para actuar.

Durante ese período, vastas regiones de Europa sufrieron olas de calor sin precedentes. Alemania, España, Francia y Suiza registraron las marcas térmicas más altas hasta entonces documentadas, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Desde ese año, las temperaturas han seguido en ascenso y se han superado esos récords. Por ejemplo, la ola de calor de junio de 2023 ya es considerada la más extensa que ha enfrentado el continente, aunque no la más letal: ese título aún pertenece a la de 2003.

Más de 40 grados en países de clima frío

El fenómeno se originó por un anticiclón de bloqueo sobre Europa Occidental, ligado a una dorsal de alta presión en la corriente en chorro, de acuerdo con la OMM. “Este tipo de anticiclones de bloqueo, que se muestran persistentes durante muchos días, son frecuentes en Europa durante el verano y, por lo general, dan lugar a un tiempo cálido y soleado. Sin embargo, en semejante situación, el aire caliente procedente del Sur acentúa la intensidad y persistencia de la ola de calor”, explican los especialistas. Como resultado, las temperaturas superaron los 40 grados en zonas donde jamás se había visto algo similar.

70.000 muertes asociadas al calor en Europa

Ningún país europeo contaba con preparación para las condiciones extremas de la primera quincena de agosto de 2003. España, Italia, Portugal y, sobre todo, Francia fueron los más afectados. La cifra de 70.000 fallecimientos vinculados al calor se convirtió en la más alta jamás registrada, de los cuales 15.000 correspondieron a Francia. Para evitar que se repitiera una tragedia semejante, en 2004 el Ministerio de Sanidad español implementó el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos de los Excesos de Temperaturas Sobre la Salud. Desde entonces, ese plan se activa cada año entre mayo y septiembre. Medidas similares se adoptaron en otros países europeos, lo que explica que la ola de junio de 2023 haya dejado menos víctimas que la de 2003.

De acuerdo con datos de EuroMOMO —red respaldada por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud—, la ola de junio habría provocado más de 10.000 muertes por encima de la media. Los científicos insisten en que este episodio reciente habría sido “prácticamente imposible” sin el cambio climático provocado por la actividad humana, que está haciendo que las olas de calor sean cada vez más frecuentes e intensas.

Fuente: Infobae

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