Riders exigen protocolos de calor reales y no solo crema solar y gafas

Javier Pérez, repartidor de Glovo en Barcelona desde 2018, vive los veranos como una auténtica odisea. Al igual que otros trabajadores expuestos a temperaturas extremas —obreros, comerciantes y barrenderos—, busca refugio en la sombra y reduce el ritmo para mitigar el calor. Sin embargo, admite que las condiciones laborales a menudo hacen imposible protegerse adecuadamente. Las firmas de delivery se limitan a entregar crema solar, gafas de sol y bebidas isotónicas, además de recomendaciones preventivas, pero eso no elimina el peligro real que enfrentan quienes deben pedalear o conducir durante las horas de mayor demanda y exposición solar, según denuncian los sindicatos.

“Es fundamental que haya un protocolo donde se nos indique cada cuánto podemos hacer una pausa, porque ahora lo único que te dicen es que hagas una pausa si te sientes mal, pero no sabemos si después eso puede ser objeto de sanción”, explica a Infobae Pérez, portavoz de CGT y repartidor de Glovo. También reclama que las empresas prioricen medidas de adaptación para quienes usan bicicleta, cuyo esfuerzo físico y exposición al sol es mayor. “Esta semana, por ejemplo, he tenido un pedido de ocho kilómetros y tenía que subir unos 150 metros de cuesta con la bici. Llegué agotado y empapado en sudor. Estos pedidos no se pueden hacer a la una y media del mediodía”, afirma.

Pérez sostiene que repartir crema, gafas y consejos sobre síntomas de golpe de calor “no son medidas suficientes” para proteger la salud de los trabajadores.

Un obrero en una obra en Madrid. (Eduardo Parra / Europa Press)

Modificar la jornada o incluso suspenderla

Desde 2023, la normativa laboral española establece que la temperatura en oficinas debe estar entre 17 y 27 grados centígrados, y entre 14 y 25 grados en trabajos ligeros en espacios cerrados. En el sector agrícola, cuando hay condiciones anómalas de calor y humedad, la jornada máxima es de 6 horas y 20 minutos al día y 38 horas a la semana. Además, cuando la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) emite un aviso naranja o rojo por altas temperaturas, las empresas deben adaptar la jornada laboral, incluso reducirla sin bajar el salario. Aunque el umbral varía por comunidad, el naranja suele emitirse entre 37-40 grados y el rojo desde 40-44 grados.

En mayo de 2023, el Gobierno incorporó en un real decreto la opción de suspender la jornada laboral en caso de calor extremo para quienes trabajan al aire libre o en lugares sin cierre posible. La norma exige evaluar riesgos por fenómenos meteorológicos adversos y adoptar medidas de protección, incluyendo la prohibición de ciertas tareas en las horas más calurosas si no se puede garantizar la seguridad.

“Nos dijeron que no tenían constancia de la alerta”

Pérez denuncia que, pese a que el Servicio Meteorológico de Cataluña emitió una alerta naranja por calor, Glovo “no modificó los horarios” ni suspendió la actividad. “Solo nos respondieron que no tenían constancia de esa alerta”, relata, lo que llevó a los trabajadores a presentar una denuncia en Barcelona. Cabe recordar que en 2024 el Gobierno aprobó un real decreto que establece un permiso retribuido de hasta cuatro días para quienes no puedan acudir de forma segura a su trabajo por condiciones meteorológicas extremas.

Para reducir el impacto del calor, Pérez adapta sus recorridos buscando calles con sombra y evita las zonas con más tráfico, donde el asfalto y los vehículos elevan la temperatura. También realiza pausas cortas y modera el ritmo al pedalear. Además, denuncia que la mayoría de los establecimientos obliga a los repartidores a esperar fuera, aumentando la exposición al sol mientras aguardan los pedidos. “Casi ninguno tiene un espacio habilitado para que podamos esperar. Es más, con todo el calor que está haciendo, calculando que hago entre 12 y 18 pedidos al día, ningún establecimiento me ha dicho todavía que entre”, concluye.

El incumplimiento en la elaboración o aplicación de planes de seguridad y salud, en la evaluación de riesgos o la adopción de medidas preventivas, puede acarrear multas desde 2.450 hasta 49.180 euros. En los casos más graves, las sanciones pueden superar los 980.000 euros.

Fuente: Infobae

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