Nazareno Casero: el exigente reto de convertirse en Maradona para la serie Sueño Bendito

En la antesala de un encuentro crucial del Mundial 2026, dos íconos de la cultura argentina se cruzaron en una entrevista: el fútbol y la actuación. Nazareno Casero fue el invitado estelar, y allí desmenuzó el camino que recorrió para meterse en la piel de Diego Maradona en la serie Sueño Bendito, producción que se enfoca en los años clave que llevaron al ídolo a la cima mundial entre 1982 y 1986.

Interpretar a una figura de la talla del Diez va mucho más allá de la actuación. El proceso, según expuso el actor, demandó una transformación física de alto impacto:

“Yo venía con un tipo de cuerpo marcado y más flaco y necesitaba cambiar toda la composición física. Tenía que ensanchar un montón las piernas, que fue un trabajo casi de fisicoculturismo, pero de gambas”.

Casero tuvo que abandonar su contextura habitual para alcanzar la potencia muscular y el porte atlético que distinguían a Maradona en esa etapa.

Durante año y medio de preparación, Casero se sometió a rutinas intensivas de entrenamiento físico. El propósito era replicar la anatomía y el andar de un futbolista de élite, con una atención especial en las piernas, esas herramientas esenciales del mito maradoniano. Esta entrega corporal vino acompañada de un trabajo técnico que incluyó aprender a usar la pierna izquierda, un rasgo ineludible:

“Tuve que aprender a usar la pierna izquierda y al día de hoy me tirás una pelota y te la puedo pasar de zurda”.

El camino no fue solo corporal. El casting resultó extenso y enigmático desde el primer contacto, envuelto en confidencialidad. Casero recordó:

“Primero fue un contacto telefónico muy misterioso que no me podían decir qué era y le digo: ‘Bueno, mirá, si no me podés decir qué es, te agradezco, pero no voy a decirte que sí’. Me van contando y de golpe a cuenta gotas nos iban dando información y cuando me dicen: ‘¿Sabés jugar al fútbol?’ ‘Obvio’. ‘¿Vas a jugar?’ ‘Obvio, mi pierna hábil es la izquierda’”.

La presión por demostrar habilidades futbolísticas fue parte del filtro:

“En una instancia de casting estuvimos en cancha de Argentinos Juniors y tenía que hacer la prueba y era ver si podías más o menos correr con las dos piernas, nada más”.

Dar vida a Maradona no se limitaba a una imitación superficial. Casero debió integrar los gestos, la postura corporal y la energía del astro, apoyado en coaching actoral y archivos audiovisuales exclusivos:

“De golpe tenía un archivo con solo respiraciones de Diego. Tenía diez minutos de diferentes respiraciones. Ojos, miradas, movimientos, todo separado y había que ver cuáles de todos esos nos quedaba de alguna manera orgánica”.

La precisión gestual resultaba vital para evitar la caricatura. Así lo explicó:

“Lo que tienen los personajes tan icónicos es que tenés un margen muy poco de licencia que te puedes tomar. Porque todo el mundo vio y saben cómo habla y saben cómo se mueve”.

La presión crecía con las expectativas del público argentino, que conoce cada mínimo detalle del ídolo:

“Del feedback de diez comentarios, ocho son que le hablan a Diego diciendo: ‘Grande, Diego, gracias por todo lo que nos diste’ y dos diciendo: ‘Qué malo que es el actor’”.

Las jornadas de grabación incluían pruebas de vestuario con cientos de prendas para reflejar las múltiples facetas de Maradona:

“Tuvimos algunas jornadas que teníamos 400 prendas para hacer los cambios de vestuario. Entonces, teníamos que probar y probar y probar, y era prueba de cámara. Entonces, ver cómo daba cada tela ante la luz y con la cámara, y era Diego va a ver al rey, Diego juega al tenis, Diego cazador, Diego pescador”.

La exigencia de reproducir la técnica futbolística fue uno de los puntos más complejos. Casero reconoció la distancia entre su perfil futbolístico y el del Diez:

“Yo era el que quedaba despatarrado en una foto queriendo sacársela a Maradona. No soy el que hace magia, pero tuve que aprender”.

Nazareno Casero interpreta a la leyenda del fútbol Diego Maradona

La presión por encarnar a un personaje tan conocido reducía aún más el margen de interpretación creativa:

“Porque todos sabemos cómo respira, cómo se mueve, cómo habla, cómo responde. Hay una cosa del brío que tiene que… al principio puede parecer lo más complejo, pero en realidad creo que es lo más cercano que tenemos. Todos tenemos una manera de ser, ¿no? Esta manera de contestar, de hablar, de ser gracioso, de que te pone un apodo, de que te haga un chiste, de que jodo con otro, jodiendo al tercero”.

El proceso de meterse en la piel de Diego transformó la percepción que Casero tenía sobre el ídolo:

“Porque de alguna manera también empezás a entender un poco más en profundidad su contexto y su situación. No me acuerdo quién dice la frase que es: ‘cada uno es uno y sus circunstancias’, ¿no? Entonces, de alguna manera, empezás a entender también el recorrido de este personaje, de dónde viene, hasta dónde llega, lo que significó haber hecho eso”.

Esta experiencia no solo significó un aprendizaje profesional, sino también una introspección personal:

“Después uno puede tener sus matices, puede opinar, pensar algo, pero creo cuando estás ahí arriba, me parece que debe ser muy difícil poder discernir algunas cosas de la manera que uno lo hace desde el llano”.

La construcción del personaje se apoyó en un trabajo minucioso con archivos auditivos y visuales, bajo la supervisión del equipo artístico. La serie exigió confidencialidad estricta, un contrato que limitaba a los actores a compartir detalles del proyecto antes del rodaje.

El trabajo se realizó en coordinación con los otros intérpretes de Maradona en distintas etapas de la serie, buscando coherencia entre gestos, miradas y posturas. También hubo un esfuerzo por evitar el contacto directo con la familia, por respeto a la dimensión íntima y real de la historia:

“Me crucé con ellas después en algún momento y hablé, pero la verdad que no quise tampoco ahondar en el tema, porque de alguna manera para uno es un papel y es una historia y qué lindo, y uno los ve en las revistas, todo, pero para ellos es su vida también. Entonces, de alguna manera me parece que es más para uno que, que para ellos”.

Nazareno Casero reconoce que, aunque no es fanático del fútbol, el fenómeno Maradona lo atraviesa como a casi todos los argentinos:

“Creo que estamos todos bastante atravesados por Maradona”.

Además, relató su única experiencia directa con Diego:

“Yo jugué al fútbol con él en el año creo que 2008, con él y con Evo Morales. Fuimos la última selección que goleó a Bolivia en La Paz. Así que lo conocí jugando en la cancha y tuve esa suerte”.

La entrevista, enmarcada en la previa de la semifinal Argentina-Inglaterra, permitió a Casero compartir su entusiasmo y ansiedad ante el partido:

“Estoy ansioso, estoy exultante. Estoy contento con la estrepitosa caída de Francia ayer. Le deseo lo peor a la selección francesa. Y ahora España, que de alguna manera me resulta más accesible, pero bueno, ansioso”.

Nazareno Casero estuvo como invitado en Infobae al mediodía

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK