La historiadora mexicana Raquel Xochiquetzal Rivera Almaguer ha definido el Popol Wuj (también conocido como Popol Vuh) como un “dispositivo político” de resistencia cultural contra los sesgos de la antropología eurocéntrica. Esta conclusión surge tras su exhaustiva investigación sobre el manuscrito sagrado prehispánico de los mayas k’iche’.
Rivera Almaguer presentó su trabajo en la Feria Internacional del Libro de Guatemala (Filgua 2026), que se desarrolla del 7 al 19 de julio en la capital guatemalteca. Allí defendió el derecho absoluto de las comunidades originarias a narrar su propia historia.
La investigadora, doctora en Historiografía por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) de México, explicó cómo el manuscrito ancestral va más allá de la simple catalogación académica.
“El Popol Wuj es indudablemente un libro sagrado y fundacional, un lugar de memoria donde los ancestros dejaron plasmada su historia; esos documentos del pasado son dispositivos políticos para los proyectos del presente de los mayas aquí y ahora”, afirmó Rivera Almaguer.
La académica señaló que su interés por estudiar el manuscrito surgió al cuestionar los “sesgos” de la academia tradicional, que históricamente ha intentado medir el pensamiento mesoamericano con moldes filosóficos europeos.

Al analizar las coyunturas históricas de Guatemala, la investigadora identificó que el resurgimiento y la traducción del manuscrito k’iche’ cobraron fuerza vital y clandestina como respuesta a la desestructuración social provocada por el conflicto armado interno (1960-1996), que dejó más de 250.000 víctimas entre muertos y desaparecidos.
“Hay un vínculo profundo entre las traducciones, el momento en que surgen, que prácticamente se da en el marco desafortunado de una guerra interna, 36 años de guerra interna, y al ver lo que estaba haciendo el movimiento de resistencia cultural para frenar la guerra, me di cuenta de que estaban retomando la cuenta maya”, aseguró.
La voz propia
A diferencia de las aproximaciones coloniales basadas en la traducción al castellano del dominico español fray Francisco Ximénez en el siglo XVIII, el trabajo de Rivera Almaguer prioriza el rol y la autoría de los intelectuales y lingüistas mayas contemporáneos.
La historiadora destacó especialmente la figura pionera del maestro Adrián Inés Chávez, primer lingüista y académico guatemalteco en proponer una traducción propia del documento en 1979.

“Lo interesante del maestro Adrián Inés Chávez es que creó una serie de convenciones ortográficas fonéticas para darle mayor precisión al idioma k’iche’ para que se hablara con corrección, porque él lo que quiso es quitar el monopolio lingüístico que ejercían los lingüistas occidentales”, explicó.
A juicio de la experta mexicana, los posteriores aportes de traductores como Pakal Balam Rodríguez Guaján y Luis Enrique Sam Colop —ambos investigadores y lingüistas guatemaltecos— consolidaron el proceso de reapropiación de las lenguas locales frente a la asimilación cultural.
“Los pueblos originarios tienen el derecho absoluto a narrar su propia historia, y el hecho de que cada uno la cuente de manera distinta no le resta valía”, aseveró.
Restitución y herencia
La metodología de la autora, que incluyó estancias de investigación documental entre 2009 y 2015 en el Instituto de Estudios Interétnicos y Pueblos Indígenas de la Universidad de San Carlos de Guatemala, sirvió para fundamentar cómo el manuscrito k’iche’ rebasa los límites del simple folclore.
“Tiene un sinfín de aspectos: cosmovisión, astronomía, migraciones, fundación de ciudades, formas de gobierno, normas sociales, normas éticas de convivencia, conteos específicos para los ayunos; es inagotable”, enfatizó al valorar la riqueza del texto ancestral.
La investigadora habló de divulgar el manuscrito y devolver la investigación a las comunidades que la inspiraron.
“Considero que hay que hacer talleres para que el nivel de lo que contiene este libro tan grande sea más accesible a la población, para jóvenes, para niños incluso; se tiene que decantar, que sea más accesible”, agregó.
Fuente: Infobae