El fallecimiento de Elsa Aguirre a los 95 años cierra un capítulo emblemático en la historia del cine mexicano. La actriz, originaria de Chihuahua y figura inolvidable de la Época de Oro, partió tras más de ocho décadas de carrera, dejando un legado de talento, disciplina y una energía que trascendió generaciones.
Los secretos de su alimentación
Pocos aspectos de su vida guardó con tanto celo como su rutina diaria. Incluso en sus últimos años, la estrella compartió con naturalidad los hábitos que le permitieron mantenerse joven. En una entrevista, reveló que cada mañana comenzaba con un plato de frutas frescas, semillas y miel, acompañado de un jugo de espinaca con naranja.
El huevo era un elemento infaltable en su desayuno, al que se mantuvo fiel después de haber eliminado la carne de su dieta hace seis décadas. También excluyó por completo los lácteos, las pastas y los productos procesados.

“He dejado las pastas, los pasteles, los quesos, la leche, no me quiero morir, lo más sano que se pueda”, confesó en una de sus últimas entrevistas.
Para la comida principal, prefería una ensalada abundante de verduras, ya fueran crudas o cocidas, siempre buscando la simplicidad y la frescura. Aguirre sostenía que este cambio radical le aportó una nueva vitalidad. Su apuesta por el vegetarianismo se fortaleció al conocer los procesos de la industria ganadera, lo que reafirmó su convicción.
Además, practicaba el baño con agua fría, un ritual que describía como revitalizante y que la acompañó durante toda su vida adulta.

El adiós a una leyenda
El 15 de julio de 2026, la Asociación Nacional de Intérpretes confirmó el fallecimiento de Elsa Aguirre. La noticia generó profunda tristeza en el medio artístico y entre el público que la siguió a lo largo de sus ochenta años de trayectoria.
Apenas unos meses antes, la actriz había sido homenajeada por el gobierno de Morelos, donde recibió un reconocimiento a su carrera en el Teatro Ocampo de Cuernavaca.
En septiembre de 2025, Aguirre concedió una última entrevista en la que apareció con un tanque de oxígeno, aunque afirmaba sentirse bien y atribuía su estado a la disciplina alimentaria y al cuidado físico.

“Me cuido más que nunca, hasta el último momento”, aseguró.
Su partida deja un vacío en el cine nacional, pero también el ejemplo de una vida vivida con autenticidad y entrega. Elsa Aguirre se despidió como la última diva de una generación irrepetible. Su legado perdura en cada película, en cada relato y en la memoria de quienes encontraron en ella un faro de belleza, talento y coherencia vital.
Fuente: Infobae