El legendario cineasta George Lucas, creador de la saga Star Wars, ha puesto sobre la mesa dos temas candentes para la industria del cine: el excesivo peso que tienen los focus groups y la llegada imparable de la inteligencia artificial (IA). Sus declaraciones se dieron en una entrevista con el medio A Rabbit’s Foot, retomada por IGN, en el marco del 77º Festival de Cannes. Lucas no se mordió la lengua al afirmar que los estudios de Hollywood han perdido el norte al dejar que las pruebas de audiencia dicten el rumbo creativo de las películas.
El director sostuvo que “el público no sabe qué quiere ver”, y que cuando los estudios reciben comentarios negativos sobre un personaje, suelen interpretarlos de forma equivocada. “Permiten que la audiencia haga la película”, afirmó Lucas. En su opinión, hoy “todo gira en torno a lo que piensan los fans”, algo que contradice la esencia del cine como manifestación artística. Para Lucas, la responsabilidad del desarrollo creativo debe recaer en quienes tienen experiencia, visión y pasión por contar historias. “Haces una película encontrando a alguien que sabe cómo hacer películas, que tiene una historia que contar y es apasionado”, declaró. El relato cinematográfico, según él, debe priorizar el impacto emocional por encima de las preferencias pasajeras del público.
El uso de focus groups y test screenings es una práctica habitual en la meca del cine. Este año, la directora Maggie Gyllenhaal contó que las pruebas de su filme ¡La novia! generaron controversia por la representación de la violencia. Por su parte, James Gunn reveló que, tras exhibir Superman a audiencias de prueba, recibió quejas por una escena en la que el héroe salva a una ardilla durante el ataque de un monstruo gigante en Metrópolis. Gunn decidió mantener la secuencia a pesar de las críticas, argumentando que eliminarla alteraba la geografía narrativa y la coherencia del personaje. Este ejemplo ilustra la tensión constante entre la visión autoral y las expectativas del público en el proceso de creación fílmica.
Opinión de Lucas sobre el rol creativo y la inteligencia artificial
Lucas insistió en que el arte cinematográfico debe guiarse por la capacidad de conmover emocionalmente a la audiencia. Según sus palabras, “el arte es un medio emocional” y las películas deben responder a ese principio, más allá de la aprobación inmediata de los espectadores en las pruebas de mercado. El realizador subrayó que la intervención de los estudios, al priorizar la voz de la audiencia, distorsiona la creación y limita el potencial narrativo. Para él, el cine debe nacer de la autenticidad y la visión del creador, no de la búsqueda de consenso. En la misma entrevista, Lucas abordó el impacto de la inteligencia artificial en la producción cinematográfica. Señaló que la IA simplifica el proceso de hacer películas, comparando su llegada con la del automóvil en reemplazo del carruaje tirado por caballos. “No hay nada que puedas hacer al respecto. Es el futuro”, manifestó Lucas, restándole dramatismo a los temores que genera la tecnología.
El cineasta consideró que, pese a los riesgos, la inteligencia artificial también puede ofrecer soluciones. Como ejemplo, mencionó la capacidad de la IA para detectar falsificaciones y rastrear el origen de los contenidos, una tarea que, según él, supera la capacidad humana. Lucas expresó: “Si quieres una IA que te diga cuándo algo es falso y de dónde vino, la IA puede hacerlo. Los humanos no, no somos tan inteligentes”. Añadió que la responsabilidad sobre los actos corresponde a las personas, y que la tecnología debe servir como herramienta de identificación y control, no como sustituto de la ética individual.
El director reconoció que el avance tecnológico implica desafíos, pero consideró que la respuesta debe centrarse en la regulación y la responsabilidad legal. “Eres responsable de lo que dices y haces, y si haces algo ilegal debes ser castigado”, indicó Lucas, equiparando el mundo digital con las reglas de la vida real. De esta manera, Lucas ubicó a la inteligencia artificial como parte inevitable del progreso, instando a la industria cinematográfica a adaptarse a los cambios y a no perder de vista el papel central del creador en el proceso artístico.
Fuente: Infobae