Una colaboración internacional de investigadores ha logrado desarrollar un revestimiento tridimensional que vuelve «invisible» cualquier objeto frente a las cámaras infrarrojas, sin importar el ángulo de observación. Este avance dirige el calor alrededor del objeto, eliminando su huella térmica y ocultándolo por completo de los sensores térmicos.
Hasta ahora, las tecnologías de camuflaje térmico solo funcionaban en dos dimensiones o desde un único punto de vista fijo. El nuevo dispositivo, diseñado y probado por especialistas de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign en conjunto con la Technical University of Denmark (DTU), logró ocultar objetos tridimensionales complejos desde cualquier perspectiva.
La profesora Shelly Zhang, líder del equipo y experta en ingeniería civil y ambiental en la casa de estudios estadounidense, señaló que «un verdadero manto térmico debe funcionar sin importar de dónde provenga el calor». El sistema consigue mantener estable la temperatura interna mientras disimula cualquier forma y tamaño de objeto tridimensional.

¿Cómo funciona esta capa de invisibilidad?
El dispositivo encauza el flujo calórico de tal modo que, al llegar a la superficie del revestimiento, rodea la estructura interna y se reúne del otro lado. Este recorrido impide que el objeto protegido emita una señal térmica detectable.
Como resultado, las cámaras infrarrojas no perciben ninguna alteración en el «paisaje térmico», por lo que el objeto cubierto desaparece ante estos sensores.
Materiales y tecnología detrás del hallazgo
El principal desafío era que los materiales tradicionales no lograban bloquear o conducir el calor de manera controlada. El equipo lo resolvió mediante una estructura híbrida: una malla de aluminio fabricada en 3D, que transporta el calor con alta eficiencia, combinada con un material similar al caucho, de baja conductividad, que actúa como aislante térmico.

Esta mezcla se obtiene rellenando la malla metálica mediante un proceso de fundición. Ajustando milimétricamente las dimensiones de la malla, los científicos regularon con precisión la conductividad térmica en cada punto del material.
Pruebas, usos potenciales y limitaciones
Durante los experimentos, los investigadores sometieron la capa a gradientes extremos de temperatura. Con cámaras infrarrojas, observaron que el campo térmico parecía normal para un observador externo: el objeto permanecía oculto y su interior se mantenía a una temperatura uniforme.
Uno de los logros destacados fue ocultar incluso formas irregulares y complejas, como un modelo tridimensional de una cabeza humana. A diferencia de tecnologías anteriores, este desarrollo conservó la ilusión de invisibilidad aunque cambiara el ángulo de visión o variaran las condiciones ambientales.
Aplicaciones en defensa y tecnología
Los posibles usos de este avance son diversos. En el ámbito militar, la capacidad de eliminar huellas térmicas podría permitir que tanques, drones o personal se desplacen sin ser detectados por sensores infrarrojos o sistemas de vigilancia aérea.

En el sector tecnológico, la misma técnica podría emplearse para gestionar el calor en microchips, desviando puntos críticos fuera de componentes sensibles. Zhang resumió: «Cualquier área que requiera control preciso del calor, o protección contra la detección térmica, podría beneficiarse de este trabajo».
Próximos pasos: hacia capas inteligentes
El equipo se enfoca ahora en desarrollar materiales aún más avanzados. La meta es crear «capas inteligentes» que no solo oculten objetos pasivos, sino que también puedan detectar y disipar activamente el calor generado internamente, adaptándose a condiciones variables en tiempo real.
La colaboración entre la Universidad de Illinois Urbana-Champaign y la Technical University of Denmark (DTU) sentó las bases para nuevas investigaciones orientadas al control y manipulación térmica a escala industrial y militar.
Fuente: Infobae