En la pintoresca localidad costera de Seven Mile Beach, en Tasmania, un peculiar visitante se ha ganado el corazón de cientos de personas. Se trata de Neil, un elefante marino del sur de aproximadamente 1000 kilos que ha transformado la tranquila playa en un punto de encuentro multitudinario.
El inmenso animal realiza dos visitas al año a esta zona, su lugar de nacimiento, y en esta ocasión ha desatado una verdadera fiebre mediática. Familias con niños en hombros, turistas con binoculares y equipos de televisión se agolpan para observar a la celebridad del momento. Los automóviles avanzan lentamente mientras los pasajeros sonríen al divisarlo. “Cada vez que Neil se mueve, se escucha un murmullo de emoción entre la gente”, describen los presentes.
Su fama ha explotado este año gracias a decenas de videos virales en los que aparece derribando conos de tráfico, golpeando cabinas telefónicas o simplemente descansando en medio de la carretera. Estos clips han acumulado millones de reproducciones y han agotado en cuestión de horas los productos con su imagen.
Sin embargo, no todo es alegría. Kris Carlyon, jefe de la sección de salud de la fauna silvestre del Departamento de Recursos Naturales de Tasmania, lanzó una seria advertencia este mes: existe el riesgo de que el público “ame a Neil hasta la muerte”.
“Hemos visto ejemplos en todo el mundo en los que se ha tenido que sacrificar a animales grandes y peligrosos debido al comportamiento arriesgado del público”, señaló Carlyon.
Como antecedente, en 2022 las autoridades noruegas sacrificaron a Freya, una morsa de 600 kilos que se había vuelto demasiado familiar en los muelles de Oslo.
Las declaraciones de Carlyon generaron pánico entre los admiradores de Neil. Más de 60.000 personas firmaron una petición solicitando zonas de acceso restringido alrededor del animal. Como respuesta, las autoridades de Tasmania han desplegado vigilancia 24 horas al día, 7 días a la semana, y controladores de tráfico que mantienen al público a una distancia mínima de 20 metros. Quienes acosen al animal se enfrentarán a multas.
Un comportamiento inusual
Los elefantes marinos del sur normalmente habitan en islas subantárticas, por lo que la rutina de Neil es extraordinaria. Visita Tasmania dos veces al año: en octubre para mudar su pelaje y a mediados de año para descansar.
Jane Younger, especialista en comportamiento de elefantes marinos de la Universidad de Tasmania, explicó que probablemente la madre de Neil era una reproductora sin experiencia y lo dio a luz en Tasmania. Ahora, con unos 5 años, Neil sigue regresando al mismo lugar. Aunque es querido, es probable que se sienta solo, ya que estos animales son muy sociables.
“Si viviera en una colonia, a esta edad ya estaría luchando y jugando con otros. Es un depredador grande y salvaje; podría herir a alguien simplemente por sobresaltarse”, advirtió Younger.
Y agregó: “Entiendo por qué la gente lo ama; el punto es amarlo, pero desde lejos”. Se estima que Neil alcanzará un peso de 3500 kilos, el tamaño de un camión pequeño.
A pesar de los riesgos, muchos fans mantienen una actitud respetuosa. Bronwyn Garfield, turista que planeó su viaje a Tasmania coincidiendo con la visita de Neil, comentó: “Me encanta el revuelo que ha causado. Tiene ese rollo milénial: vive la vida a tope, causa caos y es adorable mientras lo hace”. Garfield considera que Neil es un buen símbolo para la conservación.
Tania Petrie, residente local que fotografía a Neil desde hace años, relató que la semana pasada lo encontró tumbado en medio de la carretera sin autoridades cerca. Ella misma ayudó a desviar el tráfico hasta que llegó la policía. “Ver a Neil siendo él mismo me alegra el día”, dijo.
Como toda celebridad, el exceso de atención llegó a su límite. Una noche de la semana pasada, Neil decidió regresar al mar. No se sabe cuándo volverá a visitar las costas de Tasmania.
Fuente: Infobae