Han pasado varios años desde que el laureado cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu estrenó su último largometraje. En 2022 presentó Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades, una cinta que no logró el mismo respaldo crítico que sus obras anteriores.
Ahora regresa con Digger, una producción protagonizada por Tom Cruise, quien se convierte en un excéntrico magnate petrolero. Una catástrofe ecológica lo impulsa a intentar salvar al mundo, mientras la amenaza oscila entre el desastre climático y una posible guerra nuclear.
En la pantalla, Cruise aparece con acento sureño, barriga prominente, pelo blanco y ralo, además de prótesis para interpretar al que el personaje describe como “el hombre más poderoso del mundo”. Se trata de un multimillonario cuya empresa provoca el desplazamiento de un glaciar en Groenlandia, desatando una crisis que costaría 18 billones de dólares reparar.
Una comedia de proporciones enormes
El primer avance oficial muestra a Digger minimizando el desastre mientras su entorno intenta convencerlo de actuar. La trama sigue a este empresario en una carrera desesperada por demostrar que es el salvador de la humanidad antes de que la crisis que él mismo generó lo destruya todo.
El tráiler también revela una de las tensiones centrales: el control del relato. El personaje sostiene que hay diferencia entre los hechos y una historia bien contada. La cinta remata con otra frase: “Cuando todo lo demás falla, les golpeas con la verdad. Ya sabes, la verdad dura. Simplemente, bang bang bang”.
Desde su anuncio, la película ha sido descrita como “una comedia de proporciones catastróficas”. El proyecto se hizo público en noviembre de 2025, cuando Cruise compartió una imagen junto a Iñárritu. Un mes después se confirmó el título, aunque sin dar muchos detalles de la trama.
No fue hasta abril de 2026, durante la última edición de CinemaCon, cuando el director reveló el punto de partida. Allí se supo que Cruise interpretaría a un magnate petrolero cuya compañía provoca un desastre ecológico con potencial para desencadenar una guerra nuclear.
El elenco incluye a John Goodman como presidente de Estados Unidos, además de Riz Ahmed, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons, Sophie Wilde y Emma D’Arcy. La cinta cuenta con el respaldo de Warner Bros. y el guion fue escrito por Iñárritu junto a Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris y Sabina Berman.
La producción, rodada principalmente en Reino Unido, tuvo un costo aproximado de 125 millones de dólares. Parte de la expectación se ha construido con una campaña que ha dosificado la información sobre el argumento y las imágenes del personaje.
El propio Cruise ha explicado que el papel le exigió de una forma inédita: “Nunca he tenido algo que pudiera desafiarme de esta manera, y tampoco Alejandro”, declaró.
Una sátira política llevada al extremo
Se puede trazar un paralelismo directo con ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, de Stanley Kubrick, al describir la mezcla de amenaza global, absurdo y sátira política que desprende el tráiler. Así, la cinta parece mucho más abiertamente cómica que otros trabajos recientes de Iñárritu, con gags explícitos, una estética llevada al límite y un gato grotesco que ocupa parte del caos.

Ese animal es, de hecho, una de las preocupaciones inmediatas de Digger en el avance. Mientras le informan del alcance de la crisis en Groenlandia, el personaje se muestra más afectado por el estado de su viejo gato blanco, al que atribuye una esperanza de vida de entre dos semanas y cinco minutos.
La respuesta institucional dentro de la historia recae en el presidente interpretado por Goodman, un dirigente enfermo que insta al magnate a reparar el daño. En una de las escenas descritas, llega a defender que “Digger nos ha metido a todos en este desastre y Digger va a sacarnos otra vez”, mientras se baraja incluso lanzar un misil contra el iceberg.
Iñárritu ha situado el origen del proyecto justo después de El renacido. Según ha contado el director, la idea nació entonces como una obsesión recurrente y le ha llevado 10 años encontrar no solo la historia, sino la forma adecuada de contarla.
El regreso de Iñárritu
La película también marca el regreso de Iñárritu al inglés desde El renacido y una nueva colaboración con el director de fotografía Emmanuel Lubezki. Cruise y el cineasta han detallado que el rodaje se prolongó durante seis meses y que se realizó en VistaVision, con una cámara diseñada en 1954 y lentes Leica antiguas adaptadas específicamente para esta producción.

La relación entre ambos venía de lejos. Cruise ha recordado que vio Amores perros muy pronto, quedó impactado por aquella primera película y pasó años recomendándola a amigos. El encuentro personal con Iñárritu no llegó hasta más tarde. La colaboración concreta en Digger no empezó a tomar forma hasta hace unos siete años, cuando el director le presentó la idea.
El actor también ha vinculado este papel a toda su trayectoria. Sostuvo que la interpretación de Digger condensa lo aprendido junto a cineastas y equipos desde sus primeros rodajes, incluidos los de Taps en 1981 y El color del dinero en 1986, cuando observaba cómo Martin Scorsese dirigía a Paul Newman.
Fuente: Infobae