¿Por qué extrañas a quien te hizo sufrir? La psicóloga lo explica

Terminar una relación amorosa casi siempre deja un hueco difícil de llenar. Tras una ruptura, es común enfrentar nostalgia, tristeza y hasta el deseo de revivir los instantes compartidos, incluso cuando separarse era lo más sensato. Extrañar a la otra persona suele ser parte del proceso natural de duelo.

Sin embargo, ese sentimiento puede volverse desconcertante cuando la relación estuvo marcada por el sufrimiento. Hay quienes, después de haber pasado más tiempo llorando que disfrutando, sienten una fuerte añoranza por su expareja y llegan a preguntarse si cometieron un error al romper o si aún deberían intentar recuperar el vínculo.

En esos casos, la contradicción puede generar aún más confusión, porque la intensidad de la nostalgia parece no coincidir con la realidad vivida durante gran parte de la relación.

El sesgo de positividad en el recuerdos influye tras una ruptura. (Magnific)

La explicación no siempre radica en el amor ni en la compatibilidad perdida, sino en cómo opera la memoria. La psicóloga Ana Barba (conocida como @gabanapsicologia en TikTok) señala que nuestro cerebro no recuerda todos los acontecimientos con el mismo peso, en especial cuando atravesamos una ruptura emocional intensa.

“¿Has estado con una persona que te ha hecho más llorar que reír y aun así tú lo echas de menos? Esto no es debilidad, tiene un nombre y se llama sesgo de positividad en el recuerdo”, afirma la especialista. Según explica, este fenómeno provoca que la mente recupere con mayor facilidad los momentos agradables vividos durante la relación, dejando en un segundo plano las experiencias negativas.

La forma en que el cerebro procesa el vínculo

Barba indica que este mecanismo se activa con frecuencia cuando la separación es especialmente dolorosa. “Cuando rompemos con alguien, si especialmente esta ruptura duele bastante, nuestro cerebro hace algo muy curioso: tiende a recuperar los momentos más cálidos, más bonitos, con más facilidad que los que son más dolorosos”. Lejos de ser una señal de debilidad o una prueba de que la ruptura fue un error, esto responde a la manera en que el cerebro procesa el lazo afectivo.

La experta detalla que este proceso tiene dos motivos principales. “Parcialmente porque el dolor inicial de la ruptura ya ocupa bastante espacio y parcialmente porque el vínculo que tenías con esa persona estaba asociado a cosas reales que a ti te importaban”. Es decir, los recuerdos positivos no son inventados: existieron y formaron parte de la relación, aunque convivieran con situaciones de malestar.

Precisamente ahí reside el riesgo. Barba insiste en que “lo bueno también fue real y el problema no es recordarlo. El problema es usarlo para reescribir la historia y convertirlo en algo que realmente no era”. La nostalgia puede llevar a construir una versión incompleta del pasado, donde las discusiones, el desgaste emocional o los comportamientos dañinos quedan difuminados mientras los instantes felices toman un protagonismo desproporcionado.

La psicóloga recuerda que el problema no es conservar los buenos recuerdos, sino olvidar el contexto completo en el que se produjeron. “Tu cerebro no te estaba mintiendo cuando recordaba lo bueno, sino que te miente cuando te hace pensar que las dos cosas, lo bueno y lo malo, existían a la vez”.

Fuente: Infobae

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