¿Dejar la cafeína reduce la presión arterial? Esto dice la ciencia

El consumo de cafeína forma parte de la vida cotidiana de millones de personas. Aunque se relaciona principalmente con el café, también está presente en tés, bebidas energéticas y diversos medicamentos. La revista Verywell Health, con la revisión de la farmacéutica clínica hospitalaria Dra. Patricia Mikula, del centro de Massachusetts, señala que dejar de ingerir esta sustancia puede modificar los valores de la presión arterial, aunque la respuesta depende de las características individuales.

Paralelamente, investigaciones recientes, como las publicadas en la revista Nutrition, Metabolism and Cardiovascular Diseases, profundizan el debate sobre la influencia de este compuesto en la salud cardiovascular.

La relación entre el sistema circulatorio y la cafeína ha sido objeto de estudio durante décadas. El debate se centra en si los cambios al modificar el consumo son transitorios o pueden mantenerse a largo plazo en quienes la consumen de forma habitual. Los especialistas advierten que los estudios arrojan resultados contradictorios y presentan limitaciones metodológicas, lo que dificulta formular recomendaciones universales.

Reducción del consumo

Una infografía detalla los efectos de la cafeína en la presión arterial, con hallazgos de estudios sobre consumidores habituales y ocasionales, y riesgos asociados a la abstinencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

La cafeína actúa como estimulante y puede generar un aumento leve y pasajero en la presión arterial, que dura entre una hora y media y nueve horas y media después de la ingesta. Esta reacción varía según la frecuencia de consumo, el peso corporal, el uso de anticonceptivos orales, el tabaquismo, la altitud y el embarazo.

De acuerdo con Verywell Health, quienes eliminan la cafeína suelen evitar los picos repentinos de presión que aparecen tras tomarla. Aunque este descenso inmediato podría interpretarse como un beneficio, los efectos a largo plazo aún están en evaluación. Algunos estudios revisados por especialistas indican que suprimir la cafeína puede reducir esos picos, mientras que otros no detectan diferencias significativas, especialmente en personas con consumo frecuente.

Consumidores habituales frente a ocasionales

La tolerancia al café es un factor clave en la respuesta del organismo. Quienes lo beben a diario suelen presentar una reacción menor que quienes lo toman esporádicamente. Una investigación citada por Verywell Health, realizada con 77 adultos sanos, observó que los valores sistólicos aumentaron solo en participantes poco habituados tras consumir un espresso, mientras que en los bebedores habituales no se detectaron modificaciones.

En una investigación citada por Verywell Health, la presión sistólica subió tras una dosis de café en participantes que lo consumían de forma esporádica (REUTERS/Luisa González)

La misma fuente indica que no hay certeza sobre si la adaptación reduce los riesgos del consumo frecuente o si la cafeína mantiene niveles elevados de tensión de manera sostenida. Hasta ahora, no existen investigaciones concluyentes que permitan afirmar que dejar el café no impacta a quienes lo toman a diario.

El tipo de bebida también influye. Por ejemplo, el té verde, aunque contiene cafeína, no mostró un aumento del riesgo cardiovascular en personas con presión elevada, según un estudio longitudinal citado por Verywell Health.

Personas con hipertensión

En personas con antecedentes de presión alta, el efecto del consumo adquiere especial relevancia. Un análisis realizado durante casi 19 años, que incluyó a 18.609 participantes, concluyó que quienes presentaban hipertensión de grado 2 o 3 y bebían dos o más tazas de café al día duplicaron su probabilidad de morir por accidente cerebrovascular, infarto u otra enfermedad cardiovascular, en comparación con quienes limitaban su consumo a una taza diaria o menos.

El mismo trabajo no detectó una relación similar con el té verde, a pesar de su contenido de cafeína. Esto indica que, además de la cantidad y el nivel previo de presión arterial, la fuente también afecta la evolución clínica. Diversas investigaciones refuerzan la importancia de considerar tanto el tipo de bebida como las condiciones previas del paciente al evaluar el riesgo cardiovascular.

Un seguimiento de casi 19 años con 18.609 personas halló que quienes tenían hipertensión de grado 2 o 3 y bebían al menos dos tazas diarias mostraron más muertes cardiovasculares (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estos hallazgos respaldan la recomendación de revisar y, si es necesario, reducir o eliminar el consumo en personas con antecedentes de hipertensión, siempre bajo orientación profesional.

Efectos al suspender la cafeína

Suspender el consumo de café de forma brusca puede provocar síntomas de abstinencia, que suelen aparecer entre 12 y 24 horas después de la última ingesta. Entre las molestias más frecuentes se encuentran la fatiga, el dolor de cabeza, la irritabilidad, la falta de motivación y las náuseas. La magnitud y la duración de estas sensaciones dependen del consumo previo y de la sensibilidad de cada persona.

No existen patrones definidos sobre cómo se comportan los valores tensionales durante la abstinencia. Algunos síntomas, como el dolor de cabeza y la fatiga, pueden confundirse con señales propias de presión elevada, lo que dificulta la interpretación clínica en quienes tienen antecedentes.

Para minimizar las molestias, los especialistas recomiendan disminuir la ingesta de manera gradual. El descanso, una adecuada hidratación y el uso de analgésicos de venta libre pueden facilitar la transición y reducir los efectos indeseados.

Fuente: Infobae

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