Agnès Baldeck, residente de La Chapelle-Blanche, en la región de Saboya, Francia, ha marcado un hito al convertirse en la persona más joven en aprobar el examen del brevet des collèges, equivalente al graduado de Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Con apenas 9 años y 2 meses, obtuvo una calificación promedio de 15,85 sobre 20. El récord anterior, vigente desde 1987, pertenecía a Arthur Ramiandrisoa, quien logró el diploma a los 9 años y 11 meses.
A pesar del logro, la pequeña manifestó cierta molestia con su desempeño en una materia específica. Katya Kinsht, madre de Agnès, explicó en declaraciones a France Info:
“Está globalmente contenta, le fue bien. Pero está decepcionada por su mala nota en Historia y Geografía. No entiende su 12, porque era sobre la Segunda Guerra Mundial y había repasado bastante bien; se sentía confiada”.
Las otras calificaciones de Agnès fueron notables: obtuvo un 20 en inglés, 17 en ciencias, y 16 en matemáticas y francés. En contraste, su puntuación más baja fue un 5 en Educación Moral y Cívica (EMC), una decisión estratégica, según aclaró su padre, Nicolas Baldeck: “Tenía la consigna de sacrificar la EMC, de bajo coeficiente, para tener más tiempo para dedicarlo a la historia y geografía”.
Educación en casa: un giro tras la pandemia
Todo comenzó en 2021, cuando la familia decidió no enviar a Agnès de vuelta a la escuela después del confinamiento por la pandemia. Su padre detalló para ICI: “Estamos muy contentos”, pese a que “ella solo fue unos meses al jardín de infancia”. La educación en el hogar permitió que la niña avanzara a su propio paso. Nicolas afirmó: “No es una anomalía. Al estar en casa, simplemente hizo la escuela a su propio ritmo, mientras que en una clase se habría visto frenada por alumnos más débiles”.

En su opinión, “en la escuela, los niños pasan mucho tiempo aprendiendo, la clase no avanza al ritmo de cada uno y los profesores repiten mucho. Agnès es una alumna que tiene facilidades, pero no es excepcional”. La jornada de estudio de la menor era flexible y menos intensiva que la escolar tradicional: “trabajaba de media 3 horas al día en lugar de 8 horas, lo que le permite realizar actividades extraescolares”, aseguró el padre. Entre sus pasatiempos están el ballet, el tenis, el atletismo, el clarinete y el esquí, lo que demuestra que “tiene una vida social aunque no vaya a la escuela”.
Método de estudio: manuales de los 50 y canciones con IA
La metodología empleada combinó textos escolares clásicos con herramientas modernas. Los padres optaron por manuales de la década de 1950, pues consideran que “el francés se enseñaba mejor en aquella época que ahora”, explicó Nicolas. Paralelamente, Katya Kinsht compuso 16 canciones educativas utilizando inteligencia artificial (IA) para facilitar el aprendizaje de su hija.
Al ver que Agnès repasaba durante horas para un examen, Katya pensó: “Pero debe haber otra solución que esa, algo más divertido, algo más fácil”. Recordó entonces que “la canción entra en la cabeza y nunca se va”. En declaraciones a ICI, sostuvo: “todos conocemos canciones infantiles incluso 50 años después. Así que, si recordamos todo lo que debemos saber por una canción, seguro que es infalible”.

El proceso creativo fue simple: “Cogí el programa escolar, miré cuáles eran las palabras clave a recordar y luego las incorporé en una canción con rimas. Si recuerdas las palabras clave, solo tienes que componer con ellas el día del examen, incluso si tienes el mayor de los nervios”. Agnès, que además habla inglés y ruso, escuchaba estas canciones para reforzar los conceptos más complejos.
El futuro: sin prisas pero con certezas
Este éxito ha reforzado la convicción de la familia sobre su método. Katya, en France Info, reflexionó: “Solo hay que adaptarse más a los niños y a sus necesidades”. Por ello, continuarán con el mismo modelo educativo, sin apresurarse hacia el bachillerato. “Si hubiera seguido el programa de la educación nacional, todavía estaría en los programas de CM2 (último curso de primaria)”, recordó.
No obstante, el padre reconoce las limitaciones propias de la edad de su hija: “Tiene dificultades en redacción. Una niña de 9 años no escribe tan rápido como una adolescente. Y aún no tiene la madurez para estudiar filosofía”. Por ahora, el plan es seguir formándola a su ritmo, “sin ninguna presión”. Aclaró que “no tiene la ambición de pasar el bachillerato lo más rápido posible para luego encontrarse, demasiado pronto, en la educación superior”.
Fuente: Infobae