La historia de Jan Broberg, una niña de Idaho que fue víctima de secuestro en dos ocasiones durante la década de 1970 por parte de un vecino en quien sus padres depositaban plena confianza, vuelve a captar la atención del público. Esto ocurre en los últimos días en que el documental Abducted in Plain Sight permanece disponible en Netflix. La obra de Skye Borgman, conocida por sus producciones de true crime, abandonará el catálogo el próximo 15 de julio, dejando como legado una de las narrativas más inquietantes del género en la plataforma.
El filme reconstruye minuciosamente cómo Robert Berchtold logró infiltrarse en la vida de los Broberg, una familia mormona de clase media de la que era vecino, hasta convertirse en una figura casi paternal para las tres hijas del hogar. La cercanía de “B”, como le llamaban, era tan intensa que la propia Jan llegó a considerarlo un segundo padre, sin imaginar que algún día podría abusar de ella.
La producción ofrece el testimonio directo de Jan Broberg, quien relata cómo Berchtold, tras ganarse la confianza de su familia, la secuestró en dos oportunidades. El primer rapto ocurrió apenas dos años después de que ambas familias se conocieran. Durante ese período, el agresor diseñó una estrategia de manipulación psicológica que incluía drogas, amenazas y una historia ficticia sobre extraterrestres para mantener controlada a la menor. Incluso le hizo escuchar una conversación con voces distorsionadas para que creyera que estaba en manos de seres de otro planeta.

Confiar en el vecino perfecto
El caso de Jan Broberg es uno de los episodios de manipulación familiar y abuso infantil más complejos documentados en la crónica negra estadounidense. Robert Berchtold no solo sedujo a la niña, sino que también manipuló a ambos padres. Con Mary Ann Broberg mantuvo una relación sentimental, mientras que con Bob Broberg logró que se involucrara en un episodio de índole sexual, cimentando así un muro de chantaje y culpa que paralizó a la pareja.
El criminal explotó la vulnerabilidad religiosa de los Broberg, aprovechando su fe mormona para integrarse en la familia. La situación se agravó tras el primer secuestro, cuando Berchtold presionó a los padres para que retiraran los cargos en su contra. Les hizo firmar un acuerdo con la promesa de mantenerse alejado de Jan, mientras que ellos creían proteger la reputación del hogar. Esta decisión permitió que el agresor pudiera secuestrar a la niña una segunda vez.

En palabras de la propia Jan Broberg, la experiencia fue tan devastadora que durante mucho tiempo creyó que Berchtold era su protector y que la historia alienígena era real.
“Pasé años convencida de que si decía algo, mi familia moriría”, recuerda.
Por esta razón, tras el primer secuestro dijo que “no había pasado nada”, tal y como puede verse en un documental que aborda el contexto social de los años 70, una época en la que la comprensión social sobre este tipo de delitos era limitada y la confianza en los vecinos era parte del tejido cotidiano.
El daño que no cesará nunca
El documental Abducted in Plain Sight fue galardonado en festivales internacionales y consiguió que la historia de Jan Broberg trascendiera las fronteras de Estados Unidos. Si bien la historia ya había sido relatada en las memorias Stolen Innocence: The Jan Broberg Story, la pieza de Skye Borgman acercó el caso a una audiencia global a través de Netflix, generando debate sobre la confianza, los mecanismos de control y los peligros que pueden acechar incluso en los lugares aparentemente más seguros.
Quienes busquen comprender por qué este caso ha dejado una huella tan profunda en la memoria colectiva estadounidense encontrarán en la producción un retrato descarnado de la vulnerabilidad familiar y la astucia de un hombre despiadado. Los testimonios de los propios protagonistas, incluyendo a la actriz y productora Jan Broberg, permiten también dimensionar el alcance del daño y la dificultad de sanar tras una historia que parece salida de la ficción.
Fuente: Infobae