Lima, epicentro mundial de la alta cocina en 2026
La designación de Lima como anfitriona de la gala de The World’s 50 Best Restaurants en noviembre de 2026 marca un antes y un después para la gastronomía peruana. Por primera vez, este certamen se desarrollará en Sudamérica, lo que refleja el posicionamiento del país como uno de los destinos culinarios más relevantes del planeta.
Este reconocimiento no surge de la nada. Durante los últimos años, restaurantes peruanos han escalado posiciones en el ranking mundial de manera consistente. Los triunfos de Central y Maido, junto con el protagonismo de otras propuestas nacionales, han cimentado la imagen del Perú como una potencia gastronómica capaz de marcar tendencias en la alta cocina internacional.
¿Qué es The World’s 50 Best Restaurants?
Se trata de uno de los galardones más prestigiosos del ámbito culinario a nivel global. Cada año, la organización elabora una lista con los 50 mejores restaurantes del mundo a partir de una votación secreta en la que participan más de 1.000 especialistas independientes, entre ellos chefs, críticos gastronómicos y viajeros expertos en gastronomía.
Aparecer en este listado supone un enorme respaldo para los establecimientos seleccionados: eleva su prestigio internacional y atrae comensales de todas partes. Además, contribuye a posicionar las ciudades donde operan como destinos atractivos para el turismo gastronómico.

El Perú y su dominio en el ranking mundial
La cocina peruana ha logrado un sitial de honor gracias a los resultados obtenidos en esta clasificación. En 2023, Central, liderado por Virgilio Martínez y Pía León, alcanzó el primer lugar mundial con una propuesta basada en la diversidad de ecosistemas y productos del país.
Dos años más tarde, Maido, bajo la dirección de Mitsuharu “Micha” Tsumura, repitió la hazaña al convertirse en el mejor restaurante del mundo en la edición de 2025. Tras alcanzar la cima, ambos establecimientos ingresaron en la categoría permanente Best of the Best, un grupo reservado para los ganadores históricos que ya no compiten en ediciones posteriores, pero que conservan su estatus de referentes internacionales.
Lima, anfitriona por primera vez en Sudamérica
La edición 2026 tendrá un peso simbólico enorme, ya que la gala se celebrará por primera vez en un país sudamericano. La elección de Lima evidencia el reconocimiento que ha conquistado la escena gastronómica peruana durante los últimos años y vuelve a colocar a la capital en el foco de la atención culinaria mundial.
De cara a la próxima clasificación, varios restaurantes peruanos figuran entre los candidatos a ocupar lugares destacados. Kjolle, el proyecto encabezado por Pía León, aparece entre los establecimientos con mayores expectativas tras ubicarse dentro del grupo de los diez mejores del mundo en la edición más reciente. A esta propuesta se suman otras como Mérito, de Juan Luis Martínez, y Mayta, de Jaime Pesaque, que también aspiran a seguir escalando en el listado.

Un impulso para el turismo y la economía nacional
La realización de la ceremonia en Lima no solo tiene un valor simbólico para la gastronomía del país. La llegada de chefs, periodistas especializados, críticos y otros referentes del sector generará un movimiento económico significativo, beneficiando a rubros vinculados con el turismo y la hospitalidad.
Además, el evento permitirá mostrar la riqueza de ingredientes, productos y tradiciones culinarias del Perú ante una audiencia global. Este reconocimiento también pone en valor el trabajo articulado de agricultores, pescadores, productores y cocineros, quienes han contribuido a desarrollar una propuesta gastronómica que fusiona la herencia local con técnicas contemporáneas, y que hoy goza de reconocimiento mundial.
Fuente: Infobae