La empresaria y conductora de televisión Wanda Nara retomó el contacto con sus hijas Francesca e Isabella, fruto de su relación con Mauro Icardi, después de un mes sin verlas. El futbolista del Galatasaray aprovechó el receso por la Copa del Mundo de 2026 para viajar a la Argentina y pasar tiempo con las niñas. Al finalizar ese período, Icardi partió rumbo a Miami junto a Eugenia “China” Suárez, mientras que las pequeñas regresaron al hogar de su madre.
El reencuentro familiar completo se extendió por apenas 12 horas. Ese tiempo fue suficiente para los abrazos y también para organizar el equipaje. Wanda, Francesca, Isabella, Benedicto y Constantino —dos de los tres hijos que la mediática tuvo con Maxi López—, además de Martín Migueles, su actual pareja, abordaron un vuelo en primera clase de la aerolínea Lufthansa con rumbo a la capital francesa.
El destino no fue elegido al azar. La familia residió en París durante varios años mientras Icardi militaba en el Paris Saint-Germain. Para Wanda y sus hijos, aterrizar en esa ciudad representó regresar al lugar que alguna vez consideraron su hogar.


Como es habitual en ella, Nara registró cada instante a través de sus historias en Instagram. Las primeras imágenes mostraron la habitación del hotel donde se alojaron: un espacio de estilo clásico con papel tapiz en relieve, alfombra de color azul oscuro, escritorio de madera oscura adornado con un espejo de marco dorado y una cama vestida en tonos blanco y azul. Las molduras en el techo y una lámpara de pie que proyectaba una luz cálida sobre el ambiente completaban una decoración propia de la hotelería tradicional parisina.
Una vez instalados, el grupo salió a explorar las calles de la ciudad. Una de las primeras paradas fue una heladería donde pidieron tres conos de la marca Hans & Gretel con sabores muy diferentes: uno amarillo con confites de colores, otro bañado en chocolate y un tercero de frutilla con granizado. Las tres manos que los sostenían se alzaban bajo un cielo azul, con los característicos edificios franceses como telón de fondo.
La jornada continuó en una terraza de café. Mesas redondas de mármol, sillas de mimbre y sombrillas a rayas —una combinación azul y blanca, otra rosa y blanca— se alineaban frente a un local que exhibía el cartel “Fruits – Glacier”. La escena, sin filtros ni producción, reflejó el ritmo cotidiano de una ciudad que esta familia ya conoce de cerca.


El paseo culminó en el Arco de Triunfo. Wanda se fotografió de espaldas en la explanada del monumento, con una cartera de Louis Vuitton al hombro y el Arco como fondo bañado por la luz del atardecer. Constantino también tuvo su momento frente a la cámara: un primer plano en una de las plazas del centro, con la arquitectura parisina detrás. El grupo completó su recorrido caminando por los alrededores de la Place de l’Opéra, otra postal emblemática de una ciudad que esta familia recorrió durante años.
Benedicto y Constantino cerraron la jornada frente al Arco de Triunfo. Ambos posaron sobre el adoquinado de la plaza, con la estructura de piedra como telón de fondo. Un monumento que ya habían visitado durante los años en que París fue su ciudad de residencia.
El destino final del viaje es Milán, la ciudad que durante años fue el hogar de la familia. Fue allí donde Icardi se consolidó como una de las grandes figuras del Inter de Milán antes de dar el salto al PSG. Para Wanda y sus hijos, la capital lombarda no es un simple destino turístico: es un territorio conocido, cargado de recuerdos y de vida cotidiana compartida.



Antes de emprender esta nueva aventura familiar, la conductora de MasterChef Celebrity preparó una sorpresa para recibir a sus dos hijas. El reencuentro no fue un simple abrazo en la entrada. Wanda lo transformó en una celebración a la altura de las niñas. En el amplio jardín de su casa apareció instalado un enorme castillo inflable de color rosa, con toboganes, túneles y figuras de ositos gigantes que dominaban la escena.
Las imágenes muestran el dispositivo lúdico desplegado sobre el césped verde, con caballitos de colores pastel dispuestos al costado como parte de la ambientación. Todo en tonos rosa y grises, todo pensado para que ellas pasaran una tarde llena de alegría tras semanas de separación. Wanda lo documentó en sus historias de Instagram con una sola frase: “
Bienvenidas
”.
La empresaria y presentadora había esperado más de 20 días ese momento. El jardín, transformado en un parque de diversiones privado, sirvió como escenario para que toda la familia reunida celebrara la vuelta de las niñas a la casa de su madre.
Fuente: Infobae