Erling Haaland vino al mundo en Leeds, Inglaterra, el 21 de julio de 2000. Sin embargo, jamás estuvo cerca de vestir la camiseta de la selección británica. Aunque era elegible por nacimiento, su regreso a Noruega cuando tenía entre tres y cuatro años, su formación íntegra en ese país y su arraigo familiar y futbolístico con la selección nórdica hicieron que esa posibilidad fuera, según quienes lo conocieron en su juventud, apenas nominal. Hoy, el destino lo coloca justo frente al país donde nació.
Esa conclusión se desprende de la investigación del medio estadounidense The Athletic, que sitúa el punto de inflexión en 2003. En ese año, su padre Alfie Haaland se retiró del fútbol a los 31 años debido a una grave lesión en la rodilla derecha. La familia dejó Inglaterra y se instaló en Bryne, una localidad en el suroeste de Noruega. Desde entonces, el delantero creció, fue a la escuela, hizo amistades y se desarrolló como futbolista en territorio noruego.
Alf Ingve Berntsen, uno de sus entrenadores en las divisiones juveniles del Bryne, explicó al medio que durante los primeros años Haaland hablaba inglés de día y noruego por la noche en casa. Para Berntsen, esa mudanza temprana fue determinante. Citó textualmente:
“Cuando tienes tres o cuatro años y estás acostumbrado a hablar inglés durante el día, pero noruego por las noches, y luego vuelves a Noruega, todo gira en torno al idioma noruego. Estás en el jardín de infancia y luego en la escuela. Sería diferente si hubiera regresado a Noruega cuando tenía siete u ocho años. Estaría más familiarizado con el inglés”.
El propio delantero se refirió a esa elección en 2023, en declaraciones recogidas por Goal. Dijo:
“Viví aquí durante tres años y medio o cuatro, y viví en Noruega durante mucho tiempo, así que fue natural elegir Noruega”.
Luego agregó:
“Nunca se sabe cómo habría sido si mi padre hubiera jugado más tiempo en Inglaterra o en otro lugar. Quizás sería inglés, no lo sé, pero soy noruego y estoy orgulloso de ello”.

La respuesta a la pregunta sobre una eventual convocatoria inglesa es clara: Inglaterra nunca tuvo una opción real. Berntsen, que entrenó a Haaland entre los 8 y los 15 años, lo resumió así:
“Sus padres son noruegos, se fue de Inglaterra cuando tenía tres o cuatro años, sus abuelos, primos, hermano y hermana, todos son noruegos. Así que, en teoría, era posible que jugara para Inglaterra, pero no en la práctica”.
La misma percepción existía dentro de la FA (Federación Inglesa de Fútbol). Un antiguo entrenador de las selecciones juveniles, que habló de forma anónima en esta nota, fue tajante cuando le preguntaron si hubo un intento serio de atraerlo:
“No. Nunca lo íbamos a conseguir. Eso no iba a suceder. Era el equipo en el que había jugado su padre, y esa era su ambición”.
Ese ex entrenador añadió que no tenía sentido intentarlo y que la posibilidad nunca pasó de una broma. Otra fuente de la FA dedicada a la detección de talentos reconoció que Haaland no entró seriamente en el radar inglés hasta que tuvo alrededor de 17 años, cuando ya estaba claramente encaminado en el sistema noruego.
En 2020, cuando el atacante empezaba a consolidarse en el Borussia Dortmund, Gareth Southgate también dejó claro que no se trataba de una oportunidad perdida para Inglaterra. El entonces seleccionador inglés declaró que, cuando Haaland debutó en el primer equipo, ya estaba prácticamente integrado en la estructura juvenil de Noruega, y añadió:
“Nos gusta convocar jugadores jóvenes, pero desde luego no nos habría interesado por él cuando todavía estaba en Yorkshire. Siempre intentamos estar al tanto de estos casos, pero Noruega lo fichó bastante pronto, y con jugadores como él, tienen muy claro dónde quieren jugar”.

Southgate también subrayó que el delantero sentía lealtad por la selección a la que representaba y que había que ser respetuoso con eso. Esa valoración coincide con lo que muestran sus años de formación: una identidad deportiva y personal construida fuera de Inglaterra, pese a su nacimiento en suelo inglés.
La conexión de Haaland con Inglaterra nunca desapareció. Berntsen contó que el atacante estaba orgulloso de los clubes en los que jugó su padre: Nottingham Forest, Leeds United y Manchester City. Según el entrenador, los tres forman parte de la historia personal del futbolista, aunque Leeds ocupa un lugar especial porque allí nació.
Esa huella también apareció en un texto de Michael Vigrestad, ex compañero y amigo de Haaland en las juveniles de Bryne, publicado el mes pasado por The Athletic. Allí recordó que el delantero solía vestir camisetas del Manchester City o del Leeds United cuando compartían partidos los fines de semana.
En 2017, cuando tenía 16 años, el periódico noruego Aftenposten lo citó con una confesión que mostraba hasta qué punto seguía mirando hacia Yorkshire. Dijo:
“Quiero ser el mejor posible. El sueño es ganar la Premier League con el Leeds. Además, mi objetivo es convertirme en un jugador mejor que mi padre. Espero jugar más partidos internacionales que él”.
Paradójicamente, su papá disputó dos partidos en el Mundial de Estados Unidos 1994 y protagonizó 34 duelos internacionales con el combinado nacional noruego.

También hubo gestos más recientes. El exjugador del Leeds Stuart Dallas contó que Haaland le susurró “Marching on together”, el nombre del himno de la afición del club, cuando intercambiaron camisetas después de un partido internacional entre Noruega e Irlanda del Norte.
En enero de este año, después de marcar contra el Galatasaray con el City en la Liga de Campeones, celebró levantando el puño cerrado frente a la afición rival. El gesto fue especialmente valorado por seguidores del Leeds, en recuerdo de los dos aficionados del club asesinados en Estambul en el año 2000, en la víspera de la semifinal de ida de la Copa de la UEFA ante el conjunto turco.
En 2018, cuando jugaba en el Molde, Leeds intentó ficharlo y llevarlo al club de su ciudad natal. Le mostraron Elland Road y el campo de entrenamiento, pero el Red Bull Salzburg terminó imponiéndose con una oferta mejor.
Haaland nació en Inglaterra, dio allí sus primeros pasos, conserva aprecio por los clubes ingleses y hoy juega en un equipo inglés. Nada de eso modificó el dato central: cuando debió elegir selección, Noruega ya no era una alternativa entre dos países, sino el lugar donde había crecido y al que siempre consideró propio.
Fuente: Infobae