NASA afina sensor para medir con precisión el deshielo del Ártico

La NASA continúa perfeccionando un sensor espacial que permitirá calcular con mayor exactitud la velocidad a la que el hielo marino del Ártico está desapareciendo. La agencia espacial estadounidense realiza pruebas para una futura misión y las complementa con mediciones tomadas desde aviones y observaciones sincronizadas con satélites sobre el sector canadiense.

En abril, los investigadores pasaron dos semanas sobrevolando el océano a aproximadamente 457 metros (1.500 pies) de altitud en un avión que data de la Segunda Guerra Mundial.

La NASA calcula el espesor del hielo marino con datos sobre la altura del hielo, la profundidad de la nieve y las emisiones de microondas de la superficie (Imagen Ilustrativa Infobae)

A bordo de la aeronave instalaron varios sensores para medir el grosor del hielo marino y la capa de nieve. Entre ellos, un prototipo del radiómetro de microondas que se está probando este mes en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL), ubicado en el sur de California.

Los vuelos se programaron para que coincidieran con el paso de satélites, de modo que ambos registraran las mismas características al mismo tiempo. Esta combinación de datos aéreos y satelitales busca mejorar la capacidad de los científicos para medir el hielo marino y entender cómo evolucionan las condiciones climáticas en el Ártico.

Cómo la NASA mide el espesor del hielo marino

Calcular el grosor del hielo marino requiere reunir varios datos precisos y no depende de una sola señal. Los científicos necesitan conocer la altura del hielo sobre el agua, la profundidad de la nieve acumulada encima y las emisiones de microondas de la superficie.

El sensor que se prueba en el JPL forma parte de este esfuerzo y no se lanzará hasta dentro de un año. La campaña de abril permitió ensayar en el terreno instrumentos similares a los que empleará la futura misión polar Altímetro Topográfico de Hielo y Nieve Polar de Copernicus (CRISTAL), incluido el radiómetro de microondas.

Los cambios en la extensión y el espesor del hielo marino del Ártico afectan a los ecosistemas, la navegación, la seguridad pública y las comunidades locales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sahra Kacimi, del JPL y responsable de la campaña científica sobre el terreno, resumió la lógica del trabajo así: “La combinación de observaciones procedentes del espacio, el aire y los instrumentos de la superficie terrestre es esencial para desarrollar y validar algoritmos para las misiones actuales y futuras”.

La campaña aérea y la coordinación con satélites

El equipo voló sobre hielo a la deriva cerca de Inuvik y luego estudió el hielo fijo a la costa en Cambridge Bay. Estos dos entornos permitieron observar formas distintas del hielo marino, que puede desplazarse, fragmentarse, deformarse o abrir grietas sobre largas extensiones de agua expuesta.

En la fase de Inuvik, la campaña se coordinó con la misión Surface Water and Ocean Topography (SWOT), desarrollada conjuntamente por la NASA y el Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES) de Francia. Aunque ese satélite fue diseñado para cartografiar la altura del agua dulce y marina del planeta, también puede medir la cantidad de hielo marino por encima de la línea de flotación.

En Cambridge Bay, la NASA trabajó con investigadores de la Agencia Espacial Europea (ESA), el Instituto Alfred Wegener de Alemania y la Universidad de Calgary de Canadá. Allí realizaron vuelos coordinados sobre un campamento de campo y bajo las trayectorias de satélites como ICESat-2 de la NASA y CryoSat-2 de la ESA.

El sensor que se prueba en el JPL servirá para validar instrumentos de la futura misión polar CRISTAL de Copernicus (Imagen Ilustrativa Infobae)

La ESA desarrolla junto con la NASA la misión polar CRISTAL para mejorar las estimaciones del espesor del hielo marino. Durante la campaña de abril, los científicos usaron instrumentos parecidos a los que transportará esa misión.

Lo que está en juego en el Ártico

La extensión y el espesor del hielo marino del Ártico han cambiado en las últimas décadas. Afinar esas mediciones ayuda a comprender mejor el sistema ártico y también respalda la navegación, la investigación meteorológica y oceanográfica, así como las futuras observaciones satelitales.

El hielo marino no se comporta de una sola manera y su transformación afecta a toda la región. Hay hielo que dura una sola temporada y otro más grueso que puede sobrevivir varios años, aunque el hielo plurianual es cada vez menos común en muchas zonas del Ártico.

Esos cambios también repercuten en los ecosistemas, incluidos animales como zorros y liebres árticos que los científicos observaron durante la campaña. Kacimi advirtió que el calentamiento actual en el Ártico podría tener impacto en la seguridad pública y en los intereses económicos.

La campaña también abrió espacio para el contacto con las comunidades locales. Kacimi conversó con líderes comunitarios y con estudiantes de un campamento de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas sobre cómo el deshielo afecta a sus comunidades.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK