Fabián Ruiz justifica su titularidad y mete a España en semis del Mundial 2026

Cuando el reloj marcaba el minuto 30 de juego, la selección española por fin encontró la recompensa a su dominio. Una jugada colectiva de factura nacional, hilvanada desde la defensa, terminó con el balón en el fondo de la red. Pedro Porro combinó con Lamine Yamal, quien aguantó el esférico el tiempo exacto para devolvérselo al lateral. Porro envió un centro raso al corazón del área, donde esperaba Dani Olmo. El guardameta belga Thibaut Courtois respondió con una estirada de mérito, pero el rebote le cayó a Fabián Ruiz. El andaluz, con la zurda, en esa zona donde los goles se gestan, no perdonó. Su disparó certificó el 1-0 y le dio la razón al seleccionador Luis de la Fuente, quien apostó por él en lugar de Pedri.

La sorpresa saltó dos horas antes del pitido inicial. Pedri se quedaba en el banquillo y Fabián era titular. “Ni él sabía que iba a serlo”, comentó Fernando Llorente en los micrófonos de DAZN antes del encuentro. Sin embargo, una vez más, resulta difícil reprocharle algo al técnico riojano. Acertó de pleno con el cambio táctico.

No fue la única novedad en los onces iniciales. Bélgica también perdió a uno de sus puntales en el mediocampo. Youri Tielemans se lesionó durante el calentamiento y ni siquiera saltó al césped. El entrenador Rudi Garcia tuvo que improvisar sobre la marcha e introdujo a Hans Vanaken en el once.

El fantasma de 1986

Cuatro décadas después, en España aún resuenan los ecos de aquellos traumáticos cuartos de final del Mundial de México 1986. En aquella ocasión, La Roja se enfrentó precisamente a Bélgica. Los españoles partían como favoritos tras una gran Eurocopa dos años antes. La goleada por 5-1 a Dinamarca, la revelación del torneo, disparó la ilusión. Emilio Butragueño anotó cuatro tantos en una actuación histórica. Con la moral por las nubes, el equipo afrontó el duelo ante los belgas, un partido que muchos dieron por ganado antes de tiempo. Ese exceso de confianza se pagó caro sobre el terreno de juego.

El ocaso de una generación dorada

Diez años después, Bélgica llegaba al Mundial 2026 con interrogantes desde la propia convocatoria. Los Diablos Rojos atraviesan un relevo generacional. Las figuras que llevaron al país a las semifinales de la Eurocopa 2016 empiezan a decir adiós. Eden Hazard desapareció tras la eliminación en Catar. Kevin De Bruyne y Romelu Lukaku acudieron a la cita mundialista con un papel muy secundario. Ya no gozan del protagonismo de antaño.

Una nueva oleada de futbolistas presiona para tomar el testigo y devolver a Bélgica a la élite europea. Este viernes, ante España, tenían la oportunidad de volver a ejercer de verdugos de La Roja en unos cuartos de final mundialistas. La nueva Bélgica se sometía al examen del legado. Solo les servía una victoria para seguir soñando con el título. Demostrar que pueden volver a ser una selección temible pasaba por el partido ante España. Una final anticipada para ellos y viejos recuerdos para muchos. La generación de oro, la más brillante de su historia, se despide con esta cita y entrega el testigo a los nuevos valores. De momento, afrontan el duelo codo a codo con el combinado español.

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Fuente: Infobae

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