Son pocos los argentinos que conocen el fútbol suizo desde dentro como Christian Giménez. El exdelantero forjó gran parte de su trayectoria en el Basilea, donde cosechó títulos, compitió en torneos europeos y fue pieza clave en el despegue del período más exitoso del club. Allí coincidió con Murat Yakin, actual entrenador de la selección suiza, un vínculo que le otorga una mirada privilegiada sobre el próximo enfrentamiento con Argentina.
En conversación con Infobae a la Tarde, el exfutbolista señaló que la esencia del fútbol helvético no reside en las estrellas individuales, sino en una marcada identidad colectiva. “Es un fútbol intenso, muy parecido al alemán. Ahí está la fuerza de este equipo”, sintetizó. Para Giménez, esa intensidad impregna tanto a la liga local como al seleccionado y explica gran parte de la competitividad que Suiza ha desarrollado frente a las grandes potencias europeas en los últimos años.
No obstante, aclaró que ese despliegue físico se complementa con futbolistas habituados al más alto nivel internacional. Mencionó en especial a Granit Xhaka, Manuel Akanji y Breel Embolo, jugadores con recorrido en las ligas top de Europa, y sostuvo que “tienen un nivel técnico muy alto y pueden hacer la diferencia en cualquier momento”. Esa fusión de disciplina táctica, intensidad y calidad individual, explicó, convierte a Suiza en un rival mucho más difícil de lo que suele sugerir su cartel.
Su análisis también está influido por la relación personal que conserva con Murat Yakin. Ambos compartieron cuatro temporadas en Basilea y fueron artífices de un proceso que transformó para siempre la historia del club. “Somos amigos. Jugamos cuatro años juntos, ganamos muchos títulos y empezamos lo que después fue la era dorada del club”, rememoró.

Al evocar esa etapa, Giménez contextualizó la magnitud de aquel logro. Contó que cuando arribaron, Basilea llevaba 27 años sin ganar la liga y 21 sin conquistar la Copa de Suiza. “Ese año conseguimos el doblete y después clasificamos por primera vez al club para la Champions League”, indicó. A partir de ahí, explicó, se inició el dominio que convertiría al Basilea en el equipo más laureado del país en las temporadas siguientes.
Ese conocimiento también le permite descifrar el estilo de trabajo de Yakin como director técnico. Según explicó, el actual seleccionador se distingue por identificar rápidamente las fortalezas y debilidades de sus equipos y realizar ajustes específicos. En esa línea, consideró que uno de los puntos donde Suiza todavía busca consolidarse es en los laterales, aspecto que, a su juicio, podría ser una oportunidad para Argentina.
Más allá de lo puramente futbolístico, Giménez también se detuvo en la cultura deportiva del país europeo. Lejos de la efervescencia que caracteriza a las gradas sudamericanas, explicó que la pasión existe, pero se vive de manera diferente y con fuertes particularidades regionales.

“No todo Suiza vive el fútbol igual. Hay ciudades donde realmente se siente mucho más, como Basilea o San Galo”, detalló. Y fue aún más gráfico al describir el fenómeno del club donde transcurrió gran parte de su carrera: “Basilea es el equipo más seguido del país. Siempre llena el estadio. Yo lo comparo con Boca porque mueve muchísima gente”. Aunque reconoció que el fervor no alcanza los niveles que se viven en Argentina, sostuvo que existe una fuerte identificación entre ciertos clubes y sus comunidades.
Al trasladar ese análisis al partido frente a la Selección argentina, Giménez imaginó un encuentro condicionado por el desarrollo de los primeros minutos. “Si Argentina logra ser protagonista desde el inicio, el partido puede abrirse rápidamente. Pero si no consigue imponer condiciones, se va a complicar hasta el final”, advirtió.

Para el exdelantero, Suiza cuenta con un plantel experimentado, integrado por futbolistas acostumbrados a competir en la Champions League y en las principales ligas europeas, por lo que cualquier descuido puede ser determinante. Al mismo tiempo, considera que la Albiceleste tiene armas para lastimar, sobre todo si logra explotar los espacios por las bandas y mantener el control del balón.
En ese sentido, relativizó las críticas que a menudo reciben los equipos cuando se topan con rivales replegados. “Hoy cualquier selección que defienda bien y juegue con bloque bajo te complica. Eso le pasa a todos”, aseveró. Por eso enfatizó que la mayor virtud argentina radica en sostener su identidad futbolística: “Si mantiene su modelo de juego y logra dominar desde el principio, va a tener muchas posibilidades de marcar diferencias”.

Sobre el panorama general del torneo, Giménez también dejó su parecer acerca de los principales candidatos al título. Consideró que Francia atraviesa el momento más sólido del certamen, especialmente “de mitad de cancha para adelante”, mientras que resaltó el enorme potencial de España, aunque advirtió que todavía es un plantel joven que debe seguir sumando experiencia en esta clase de instancias.
Con el conocimiento que le otorgaron casi una década en el fútbol suizo y la amistad que mantiene con el entrenador rival, Giménez trazó un diagnóstico claro: Suiza llegará respaldada por una estructura táctica consolidada, intensidad y futbolistas acostumbrados a competir en la élite europea. Argentina, en cambio, buscará imponer posesión, iniciativa y talento individual para inclinar un partido que, según el exdelantero, puede definirse mucho antes del pitazo final si logra adueñarse del juego desde los primeros minutos.
Fuente: Infobae