En ciudades y pueblos de todo el planeta, los gatos que viven en libertad se han vuelto una imagen cotidiana. Estos animales, descendientes directos del Felis catus, recorren calles, patios y terrenos baldíos, adaptándose a la vida fuera de los hogares humanos. A diferencia de los felinos domésticos que permanecen en interiores, los que habitan en la calle aprovechan cualquier ocasión para alimentarse, transformándose en auténticos sobrevivientes del entorno urbano.
La alimentación de estos felinos callejeros es tan variada como los lugares donde viven. Se nutren principalmente de lo que hallan a su paso: desde pequeños mamíferos y aves hasta restos de comida desechados por las personas. Su habilidad para cazar y utilizar recursos les permite subsistir en condiciones a menudo adversas, y esa flexibilidad ha sido fundamental para que la especie prospere en ecosistemas de todo tipo, excepto en la Antártida.
Una investigación global reciente ha revelado un dato inesperado sobre estos felinos: cuando viven en libertad, los gatos se encuentran entre los animales que más insectos consumen. Este descubrimiento añade una nueva perspectiva a la comprensión de su comportamiento alimenticio, resaltando la adaptabilidad y el impacto ecológico de los gatos en zonas urbanas y rurales.
Los gatos y el consumo de insectos
El hallazgo de que los gatos en libertad figuran entre los animales que más insectos consumen ha tomado por sorpresa a la comunidad científica. Tradicionalmente, estos felinos eran conocidos por su preferencia por aves y pequeños mamíferos, pero investigaciones recientes han ampliado el abanico de su dieta. Un análisis exhaustivo de más de 500 estudios internacionales, como detalla el artículo publicado en 2023 por el equipo de Christopher A. Lepczyk en Nature, permitió identificar que, además de vertebrados, consumen una cantidad considerable de invertebrados, especialmente insectos.

Al menos el 7% de las especies registradas en la dieta de los gatos corresponden a insectos y otros invertebrados, según la síntesis de resultados revisados por biólogos a lo largo de dos décadas. Entre los bichos detectados en sus hábitos alimenticios, predominan los escarabajos, aunque también se han identificado crustáceos, arácnidos, ciempiés, caracoles, babosas y milpiés. Este hallazgo fue posible gracias a la revisión de publicaciones científicas y bases de datos catalogadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
La proporción en la dieta felina puede parecer baja en comparación con aves o mamíferos, pero resulta significativa si se considera la riqueza de especies invertebradas en los ecosistemas terrestres. Los gatos, como depredadores oportunistas, aprovechan la disponibilidad de presas en su entorno, lo que incluye a los insectos como fuente accesible de proteínas. En lugares donde otras presas escasean, los insectos se convierten en un recurso frecuente, tanto por su abundancia como por la facilidad para capturarlos.
El carácter generalista documentado en la investigación de Nature, los posiciona como uno de los principales depredadores de insectos entre los mamíferos urbanos y rurales. Esta dimensión de su dieta revela su capacidad de adaptación y su potencial impacto sobre la fauna invertebrada, especialmente en áreas donde los insectos cumplen roles ecológicos clave como polinizadores y controladores de plagas.
El análisis molecular de heces y contenido estomacal está permitiendo identificar con mayor precisión las especies de insectos consumidas por los gatos, superando las limitaciones de los métodos tradicionales. Así, la ciencia sigue ampliando el conocimiento sobre el papel de los gatos callejeros en las redes tróficas y su influencia sobre la biodiversidad de invertebrados a nivel mundial.

Diversidad de especies consumidas
El espectro de animales consumidos por los gatos que viven en libertad es notablemente amplio, abarcando desde aves y mamíferos hasta reptiles, anfibios e invertebrados. La revisión de 533 estudios internacionales permitió identificar un total de 2.084 especies depredadas, carroñeadas o ingeridas de alguna forma por estos felinos, según lo reportado en la evaluación global publicada en Nature.
Dentro de esta diversidad, las aves constituyen el grupo más numeroso, representando el 47,07% (981 especies) de las presas identificadas. Les siguen los reptiles con el 22,22% (463 especies) y los mamíferos con un 20,68% (431 especies). Los insectos, aunque menos frecuentes, alcanzan el 5,71% de las especies consumidas (119 especies), y los anfibios el 2,74% (57 especies). Otros grupos de invertebrados, como arácnidos, crustáceos, ciempiés, caracoles y babosas, conforman un 1,58% adicional.
Estos patrones varían según la región geográfica. En África, Asia y Australia, las aves y reptiles predominan en la dieta felina, mientras que en Europa, América del Norte y América del Sur, los mamíferos ocupan el segundo lugar tras las aves. En islas cercanas a la Antártida, la depredación se limita a aves y mamíferos, evidenciando la influencia de la disponibilidad local de presas en los hábitos alimenticios de los gatos.
Entre las especies más frecuentemente consumidas se encuentran el ratón doméstico (Mus musculus), el conejo europeo (Oryctolagus cuniculus), la rata negra (Rattus rattus), el gorrión común (Passer domesticus) y la rata parda (Rattus norvegicus). Estos animales, presentes en numerosos estudios, reflejan la versatilidad y oportunismo de los gatos a la hora de seleccionar su alimento.
Fuente: Infobae