Una nueva ola de bombardeos aéreos, sin firma ni reconocimiento explícito de parte de ningún país, impactó territorio iraní poco después de que Estados Unidos declarara el cierre de su propia campaña militar en la zona. Este hecho ha reavivado las dudas sobre qué otras fuerzas podrían estar operando contra la República Islámica.
Los ataques ocurrieron el jueves, justo cuando Irán se alistaba para dar sepultura al ayatolá Alí Khamenei, su fallecido líder supremo. Las detonaciones afectaron diversas zonas del sur del país. Aunque Teherán no señaló directamente a ningún responsable, un legislador iraní lanzó una advertencia contra los Emiratos Árabes Unidos (EAU), acusándolos de respaldar la ofensiva estadounidense. Los países del Golfo, blancos habituales de los misiles iraníes desde el inicio del conflicto el pasado 28 de febrero, no emitieron declaraciones oficiales este viernes al ser consultados.
Estos bombardeos ocurren en medio de la disputa por el control del estrecho de Ormuz. Mientras Estados Unidos y las naciones del Golfo exigen que se mantenga abierto como vía marítima internacional, Irán insiste en que debe quedar bajo su soberanía exclusiva, exigiendo el pago de peajes a los buques que lo transiten. Por este punto estratégico pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas natural del mundo.
El dominio iraní del estrecho durante la guerra desató una crisis energética global. No obstante, los precios del petróleo han caído notablemente desde los picos de 120 dólares por barril registrados en pleno conflicto. Israel, que ha participado en la guerra contra Irán, tampoco ha reclamado la autoría de estos nuevos ataques.
El Comando Central del ejército estadounidense informó el jueves, cerca de las 6:30 AM (hora local iraní), que había finalizado una ronda de ataques contra aproximadamente 90 objetivos. Acto seguido, medios iraníes y la prensa estatal reportaron nuevas explosiones y bombardeos en las provincias de Bushehr, Sistán y Baluchistán, así como en las ciudades de Ahvaz y Chabahar, entre otras zonas. El Comando Central estadounidense no respondió a las solicitudes de información sobre estos bombardeos adicionales.
Teherán replicó los ataques del jueves con una amplia andanada de misiles hacia distintos puntos de Oriente Medio. Baréin, Jordania, Kuwait y Catar fueron los objetivos de esta respuesta iraní. Las sirenas antiaéreas sonaron en las cuatro naciones, mientras la población buscaba refugio. Se reportó al menos un herido en Kuwait, donde los sistemas de defensa interceptaron los proyectiles.
Ante la escalada, el jeque Mohamed bin Zayed Al Nahyan, líder de los EAU, viajó de urgencia a Kuwait para reunirse con el emir de esa nación petrolera. Los países árabes del Golfo también sostuvieron conversaciones con el canciller catarí, profundamente implicado, junto con Pakistán, en la mediación para alcanzar un acuerdo provisional que evite el regreso a una guerra abierta.
Funcionarios han señalado que, durante la guerra, tanto Arabia Saudita como los Emiratos Árabes Unidos lanzaron ataques aéreos contra territorio iraní, después de que Teherán atacara sus instalaciones energéticas.
Israel, bajo el mandato de Benjamin Netanyahu, ha mantenido una fuerte campaña contra Irán, aunque no ha atacado a la República Islámica desde junio. Normalmente, Israel reivindica de inmediato sus operaciones. La oficina de Netanyahu confirmó una conversación telefónica con el presidente Donald Trump el jueves por la noche, en la que Trump le informó sobre “los movimientos estadounidenses en el Golfo”. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, renovó las amenazas, advirtiendo que su país está listo para enfrentarse a Irán si fuera necesario.
“El ejército israelí está en alerta y listo para reanudar la campaña, para restablecer la superioridad aérea y para llevar a cabo un ataque azul y blanco (israelí) en Irán con el fin de eliminar amenazas, incluso por tercera vez”, declaró Katz en una ceremonia militar. “Si tenemos que volver, volveremos con una fuerza aún mayor”.
Teherán sostiene su postura desafiante
Este viernes, medios estatales iraníes difundieron declaraciones de Esmail Kousari, miembro del comité de seguridad nacional del parlamento y excomandante de la Guardia Revolucionaria. Kousari advirtió que los EAU “pagarán el precio por su cooperación con Estados Unidos”, acusándolos de tener un papel “entre bambalinas” en los recientes ataques.
Irán ha acusado en repetidas ocasiones a los estados árabes del Golfo de apoyar activamente la guerra estadounidense, señalamientos que ellos han negado sistemáticamente. Desde la Guerra del Golfo de 1991, Estados Unidos mantiene una amplia presencia militar en la región, incluyendo Baréin, donde está el cuartel general de su Quinta Flota.
En paralelo, Irán insiste en ser el único controlador del estrecho de Ormuz. Estados Unidos, por su parte, sigue instando a los navegantes a utilizar una ruta alternativa por el sur, a través de aguas territoriales de Omán, para evitar el control iraní. El Centro Conjunto de Información Marítima, supervisado por la Marina estadounidense, emitió este viernes un nuevo aviso recomendando esa ruta. Un mensaje similar la semana pasada desencadenó un ataque iraní que afectó a tres embarcaciones.
“A pesar de los recientes ataques no provocados contra buques mercantes, se recuerda a los navegantes que la ruta sur del (estrecho) ha sido ampliada y sigue disponible para todo el tráfico”, señaló el centro marítimo en su comunicado.
Fuente: Infobae