Wally Funk, la primera mujer en investigar accidentes aéreos para la Administración Federal de Aviación (FAA) y la única integrante del Mercury 13 que logró viajar al espacio, falleció el pasado 8 de julio en Grapevine, Texas, a los 87 años. Acumuló más de 19.600 horas de vuelo y formó a más de 3.000 pilotos durante su vida.
Duff O’Dell, concejal municipal y amiga cercana que estuvo a su lado en el momento del deceso, confirmó la noticia a la agencia Associated Press. Funk había sufrido varias caídas en semanas recientes y padecía una infección en una pierna. “Le pasó factura”, declaró O’Dell, de acuerdo con información difundida por The Guardian.
Una vida consagrada a la aviación
Funk nació el 1 de febrero de 1939 y obtuvo su licencia de piloto en el Stephens College de Misuri. Luego cursó estudios de educación en la Universidad Estatal de Oklahoma, en parte porque esa casa de estudios contaba con un equipo de aviación conocido como los Flying Aggies.
“Como Flying Aggie, podía ejecutar todas las maniobras tan bien como los chicos, si no mejor”, le dijo Funk a The Guardian en 2019.

No obstante, la discriminación de género le cerró otras puertas. En esa época, las mujeres tenían prohibido volar en aerolíneas comerciales y no podían ingresar a la Fuerza Aérea de Estados Unidos, por lo que Fort Sill se convirtió en una de las pocas opciones laborales, según detalla Guinness World Records. Al concluir sus estudios, se desempeñó como instructora de vuelo en la base militar de Fort Sill, Oklahoma, siendo la primera mujer en ocupar ese cargo en una instalación castrense estadounidense.
Su trayectoria sumó varios hitos pioneros. Más tarde fue la primera inspectora femenina de la FAA, donde investigaba accidentes aéreos, y luego la primera investigadora mujer de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), de acuerdo con CBS News Texas.
El Mercury 13: la oportunidad que la NASA negó
En 1961, Funk se ofreció como voluntaria para el programa Women in Space de la NASA, una iniciativa financiada de forma privada que buscaba evaluar si las mejores pilotos del país podían convertirse en astronautas. Las 13 participantes, que pasaron a la historia como el Mercury 13, completaron las mismas pruebas físicas y psicológicas que los astronautas hombres. La barrera no era solo cultural: cuando la NASA se creó en 1958, no excluía formalmente a las mujeres, pero exigía que los candidatos tuvieran experiencia como pilotos de pruebas militares, un cargo al que ellas no podían acceder, según explica Guinness World Records.
“Hecho mejor y completado el trabajo más rápido que cualquiera de los hombres”, le dijeron a Funk, según un video promocional de The Guardian sobre el vuelo que realizó décadas después.
Funk era la más joven del grupo y obtuvo los mejores resultados. En una de las pruebas, pasó 10 horas y 35 minutos en un tanque de privación sensorial, superando al astronauta John Glenn.

El programa fue cancelado sin que la NASA lo respaldara oficialmente. John Glenn declaró que incluir mujeres en el programa espacial “podría ser indeseable”. La agencia no admitió mujeres en su cuerpo de astronautas hasta 1978, cuando Funk tenía 39 años.

“Contacté a la NASA cuatro veces y dije ‘quiero ser astronauta’, pero nadie me aceptó”, afirmó Funk, según reportó CBS News Texas.
Lejos de rendirse, continuó volando y abrió una escuela de aviación en Taos, Nuevo México.
El histórico viaje espacial a los 82 años
La espera de Funk terminó en julio de 2021, a sus 82 años, cuando Jeff Bezos la invitó como “huésped de honor” a bordo del cohete New Shepard NS-16 de Blue Origin. El vuelo duró 11 minutos y alcanzó velocidades de más de 4.000 km/h (aproximadamente 2.500 mph), más de tres veces la velocidad del sonido, según informó CBS News Texas.

“El mejor sentimiento”, describió Funk durante los tres minutos de ingravidez, y luego agregó en la conferencia de prensa: “Quiero volver pronto. Amé cada minuto. Solo desearía que hubiera durado más”.
Con ese vuelo estableció un récord Guinness como la mujer de mayor edad en viajar al espacio, distinción que aún conserva. También se convirtió en la única integrante del Mercury 13 en alcanzar el espacio, según precisó The Guardian.

Legado y homenajes póstumos
La ciudad de Grapevine fue una de las primeras en rendirle tributo.
“Wally Funk fue una querida residente de Grapevine cuyas extraordinarias hazañas y espíritu generoso dejaron un legado perdurable”, publicó el municipio en Facebook, según recogió The Guardian.
El administrador de la NASA Jared Isaacman escribió en X:
“Wally Funk nunca dejó de creer que algún día llegaría al espacio. Su pasión por el vuelo, su perseverancia y su amor por la exploración seguirán inspirando a generaciones de estadounidenses”.

Blue Origin también publicó un homenaje en sus redes sociales.
“Fue una pionera en todo el sentido de la palabra”, señaló la empresa, añadiendo que fue “la única de las trece en haber alcanzado el espacio”.
Entre sus reconocimientos figuran la inducción al Salón de la Fama de la Aviación de Texas en 2024, al Salón de la Fama de Pioneras de Women in Aviation International y al Salón de la Fama del Mercury 13. De forma póstuma, será incorporada al International Space Hall of Fame del Museo del Espacio de Nuevo México, según informó CBS News Texas.
En 2019, cuando The Guardian le preguntó si podía imaginar un momento en que dejaría de volar, Funk respondió a gritos:
“¡No! Volaré hasta que me muera”.
Fuente: Infobae