Alarma en Nueva York: rascacielos de 37 pisos estuvo al borde del colapso

Todo comenzó cuando varias columnas de acero empezaron a ceder bajo el peso excesivo. En cuestión de minutos, los pisos superiores se hundieron y los trabajadores abandonaron la estructura de inmediato. El responsable de la obra alertó a las autoridades, mientras drones sobrevolaban la zona para evaluar el peligro. Equipos de emergencia evacuaron toda la manzana, incluyendo una escuela y varios inmuebles en Midtown Manhattan, ante el temor de un derrumbe inminente.

El incidente ocurrió en uno de los sectores más concurridos de Nueva York. El inmueble afectado, que antes albergó las oficinas de la farmacéutica Pfizer, estaba siendo convertido en un enorme complejo de viviendas. Los obreros construían 11 pisos adicionales sobre una edificación de varias décadas cuando las columnas del piso 21 comenzaron a deformarse por el peso de la obra.

Durante horas, ingenieros y rescatistas trabajaron sin descanso para evitar una catástrofe. Instalaron refuerzos de acero y gatos hidráulicos para estabilizar la estructura, logrando detener el movimiento. Sin embargo, las calles permanecieron cerradas, varios edificios continuaron evacuados y una pregunta acaparó las investigaciones: ¿Cómo pudo un rascacielos en el centro de Manhattan quedar tan cerca del colapso?

Una estructura bajo amenaza

Poco antes de las ocho de la mañana, el Departamento de Bomberos recibió una llamada que reportaba la caída de ladrillos en 235 East 42nd Street. Al inspeccionar el interior, la escena resultó alarmante.

Dos columnas de soporte en el piso 21 presentaban graves deformaciones y varios niveles superiores mostraban hundimientos. Desde la calle, a través de los ventanales, se podía observar una de las columnas doblada de forma peligrosa, según reportes de prensa.

Una viga de soporte doblada se observa en el interior del edificio en Midtown Manhattan (AP Photo/Angelina Katsanis).

Ante el riesgo de un posible desplome, los trabajadores de la construcción, empleados de propiedades vecinas y residentes de edificios cercanos (incluidos una escuela y oficinas diplomáticas) fueron evacuados de manera preventiva. Además, se estableció una “zona de exclusión aérea” desde la calle 40 hasta la 45 y desde la Primera Avenida hasta la Tercera Avenida.

Las reacciones de las autoridades no se hicieron esperar. Cliff Johnsen, representante sindical, declaró:

“El lado norte de ese edificio se está desmoronando. Las vigas se están doblando como cigarrillos”.

Por su parte, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, afirmó:

“La situación es extremadamente grave”.

Autoridades establecieron una zona de exclusión aérea entre las calles 40 y 45 para avanzar con la inspección del edificio (AP Photo/Yuki Iwamura).

Una transformación con señales de alerta

Ubicado a pocas cuadras del Edificio Chrysler y de la sede de las Naciones Unidas, el complejo (compuesto por los edificios 235 y 219 de East 42nd Street) está siendo remodelado por Metro Loft y David Werner Real Estate en lo que se considera la mayor conversión de oficinas a viviendas en la historia de la ciudad, según reportes.

El plan contempló añadir 11 pisos a la torre existente y la integración de más de 1.600 apartamentos, de los cuales 400 se destinaron a vivienda asequible. Además, el proyecto incluyó más de 9.290 metros cuadrados (100.000 pies cuadrados) de servicios y áreas comerciales.

Según Nathan Berman, fundador de Metro Loft, el peso extra de los nuevos pisos podría haber provocado el fallo en las columnas, aunque aseguró que

“el 95% de la estructura del edificio está en buen estado e intacta”.

El incidente se sumó a una lista de controversias en torno al edificio. Los registros del Departamento de Edificios mostraban antecedentes de multas por infracciones de seguridad en el sitio, incluida la caída de vidrios y metal, así como un accidente en el que un trabajador cayó de una escalera.

Metro Loft y David Werner Real Estate lideran la remodelación de los edificios 235 y 219 de East 42nd Street, cerca del Edificio Chrysler y de la sede de la ONU (AP Photo/Yuki Iwamura).

Refuerzos nocturnos y estabilización

Durante la noche, los trabajos se intensificaron. Equipos especializados instalaron puntales y vigas temporales en el interior de la torre de 37 pisos, bajo la supervisión de un ingeniero del propietario y una firma independiente. Las imágenes difundidas por el Departamento de Edificios mostraron varillas de acero alineadas junto a la columna deformada, en un esfuerzo por evitar un colapso mayor y estabilizar la estructura.

El miércoles 8 de junio, las señales de alarma dieron paso a la reactivación de la vida cotidiana. Las calles y edificios cercanos comenzaron a reabrirse, permitiendo que residentes, empleados y huéspedes de hoteles volvieran a sus actividades. En la zona, la gente paseaba perros, empujaba cochecitos y circulaba en bicicleta, mientras los trabajadores continuaban con las reparaciones en la estructura de 37 pisos.

Las autoridades anticiparon que, tras el frenesí de las reparaciones de emergencia, llegaría el turno de la revisión minuciosa. Anunciaron que solo después de una evaluación rigurosa destinada a certificar que la estructura y los planos respetan cada código de construcción se permitirá retomar cualquier obra en el edificio.

Las inspecciones bajo la lupa

Antes del incidente en la calle 42, los informes de seguridad parecían ofrecer tranquilidad. Domani Inspection Services, una empresa privada contratada para supervisar las principales modificaciones estructurales, había certificado la seguridad de los pernos, la soldadura de acero y la estabilidad de las intervenciones realizadas.

Los informes y entrevistas mostraron que Domani aprobó varios de los trabajos, aunque hasta ahora nadie pudo asegurar si alguna de esas tareas estuvo vinculada al fallo en las columnas del piso 21. No obstante, una investigación reveló que la compañía había acumulado sanciones en otras obras de la ciudad: desde pruebas realizadas sin licencia hasta no informar sobre incidentes en sus obras.

Uno de esos casos ocurrió en 2019, cuando un muro de hormigón bajo su supervisión se vino abajo en el Upper East Side y el concreto atravesó el techo de un edificio vecino, lo que le valió a la empresa una multa de USD 12.500.

El nombre de John McMonagle, aparente director de Domani, figuró en los registros asociados a numerosas inspecciones realizadas en el edificio de East 42nd Street. McMonagle y la empresa enfrentaron en el pasado diversas multas, algunas por declaraciones falsas y otras por incumplimiento de funciones en obras de la ciudad, aunque no todas terminaron en sanciones firmes.

Domani Inspection Services había certificado la seguridad de los pernos, la soldadura de acero y la estabilidad de las intervenciones antes del incidente en la calle 42 (FDNY/Handout vía REUTERS).

Pese a las responsabilidades de la empresa privada, no fue la única encargada de certificar las obras. De hecho, el Departamento de Edificación supervisó todo el proceso, detectó previamente más de 20 infracciones administrativas en el lugar y, en 2025, impuso multas superiores a USD 32.500 tras la caída de un panel metálico desde el piso 33.

Entre marzo y mayo de este año, los inspectores del Departamento recorrieron en varias ocasiones la obra de la calle 42. Según informó el portavoz Andrew Rudansky, en esas visitas no se detectaron irregularidades ni riesgos para la seguridad. Ahora, Rudansky confirmó que la investigación sobre el origen del incidente sigue abierta.

Mientras los ingenieros y las autoridades intentan descifrar qué ocurrió exactamente en el piso 21, tanto Metro Loft como Domani aseguraron que colaboran con la investigación. La portavoz de la empresa evitó dar detalles y consideró

“inapropiado especular”

sobre la causa del incidente o si algún problema de inspección contribuyó al mismo.

Fuente: Infobae

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