Historia, arte y cultura se combinan en Cagliari, una de las joyas de Italia. La capital de Sicilia cautiva por su arquitectura, callejuelas, ubicación costera y legado fenicio, cartaginés y romano, lo que la convierte en un destino singular.
La comunidad científica también ha puesto su atención en Cagliari, no solo por su atractivo turístico. Esta ciudad italiana forma parte de las llamadas Zonas Azules, regiones del mundo donde la población supera los cien años de edad. A esta lista se suman Okinawa (Japón), Nicoya (Costa Rica), Icaria (Grecia) y Loma Linda (California, EE.UU.).
Con el objetivo de descubrir el secreto de la longevidad en Cagliari, investigadores de la universidad local realizaron un estudio publicado en la International Journal of Applied Positive Psychology. El propósito era determinar si los centenarios de esta zona comparten un patrón de personalidad y bienestar diferente al de habitantes de áreas rurales vecinas de la isla.
El análisis incluyó a 125 personas mayores de 71 años, tanto de la Zona Azul como de una localidad rural fuera de este enclave. Los grupos, equilibrados en edad, sexo y capacidad cognitiva, respondieron a pruebas sobre personalidad, calidad de vida relacionada con la salud, bienestar psicológico y hábitos de ocio.
Las investigadoras de la Universidad de Cagliari partieron de la hipótesis de que ciertos rasgos de personalidad —como mayor apertura a nuevas experiencias, responsabilidad, amabilidad y extraversión, junto con bajos niveles de neuroticismo— favorecerían una mejor calidad de vida y bienestar subjetivo.
La actitud ante la vida
Según los resultados, las personas mayores con mayor apertura, responsabilidad y amabilidad mostraron niveles más altos de bienestar psicológico y una vida de ocio más activa. En cambio, el neuroticismo, vinculado a la inestabilidad emocional, se asoció con una peor percepción de la calidad de vida.
Un dato relevante: los habitantes de la Zona Azul presentaron niveles superiores de apertura a la experiencia, mejores estrategias de afrontamiento emocional y mayor participación en actividades cognitivas y físicas estimulantes. Sin embargo, la calidad de vida percibida fue similar entre ambas áreas, aunque los residentes de la Zona Azul disfrutaban de una vida social y bienestar emocional superiores.
“Estos hallazgos sugieren que una combinación de rasgos de personalidad adaptativos y recursos psicológicos facilita un envejecimiento activo, más allá de la simple ausencia de enfermedades”, señala la autora principal, Maria Chiara Fastame.
Un modelo de envejecimiento exitoso
Los resultados respaldan teorías como la del Envejecimiento Activo y la de Selección, Optimización y Compensación, que sostienen que mantenerse social y cognitivamente activo es clave para el bienestar en la vejez. Actividades como la jardinería o la participación en clubes y deportes, comunes en ambas comunidades, no parecen ser el factor diferenciador, sino más bien la actitud con la que se enfrenta el paso del tiempo y los desafíos cotidianos, especialmente en quienes viven en la Zona Azul.
Las autoras señalan la necesidad de ampliar el análisis a otras Zonas Azules y de usar evaluaciones clínicas objetivas. No obstante, sus conclusiones refuerzan que el secreto de una longevidad saludable reside tanto en el estilo de vida como en la disposición psicológica hacia el envejecimiento.
Fuente: Infobae