La comunicación entre humanos y perros ha sido objeto de fascinación científica durante décadas. Ahora, un hallazgo clave revela que el cerebro canino reacciona de forma distinta según el tono y la intención del habla humana. Gracias a tecnologías avanzadas, los expertos han logrado medir el impacto de los sonidos en la percepción de estos animales.
El Departamento de Etología de la Universidad Eötvös Loránd, una de las facultades más antiguas de Hungría, publicó sus resultados en la revista Nature. Utilizando resonancia magnética, analizaron cómo los tonos de voz dirigidos a los perros afectan su cerebro y descubrieron que los tonos agudos generan un mayor impacto en los animales.
Cómo el tono de voz influye en la atención canina
Según los investigadores, el lenguaje exagerado que solemos usar con los bebés tiene características que captan y mantienen la atención de quienes tienen habilidades lingüísticas limitadas, incluidos los perros. Las conclusiones indican que el tono de voz es el factor principal que desencadena la respuesta cerebral de los peludos, superando a elementos como el ritmo, la duración o el timbre.

Cuando se emplea un tono más agudo y melodioso, el cerebro del perro muestra mayor actividad en regiones específicas del hemisferio izquierdo. En términos prácticos, esto significa que los perros no solo distinguen lo que se les dice, sino también la forma en que se les habla. El uso de una prosodia exagerada, caracterizada por un habla alegre, lenta y con cambios tonales, especialmente en voces femeninas, tiene gran potencial para captar y mantener la atención de los canes.
La manera en que las personas se dirigen a sus mascotas afecta directamente la efectividad del mensaje y la calidad de la interacción. Esto convierte a la entonación en una de las herramientas más sencillas para mejorar la comunicación entre perros y humanos.
Las voces femeninas generan mayor activación cerebral
Al analizar la influencia del género del hablante, los investigadores detectaron que las voces femeninas provocan una activación cerebral más intensa en los perros cuando se usa una prosodia dirigida. Este fenómeno se observó claramente solo con comunicación femenina, un efecto que también se ha documentado en bebés prematuros. Los especialistas descartan que esto se deba a una exposición prenatal, ya que los cachorros no pueden oír sonidos externos durante sus primeras semanas de vida.
La sensibilidad a las voces femeninas podría explicarse por dos factores: una predisposición ancestral a responder a tonos altos y cambiantes, y la tendencia de las mujeres a interactuar de forma más expresiva con los perros. Según los autores del estudio, la recompensa diaria durante la comunicación con este tipo de voz refuerza la sensibilidad neural de los animales a lo largo de su vida.
Implicaciones para entender el lenguaje en mamíferos sociales
Las similitudes en el procesamiento de las voces entre bebés y perros son otro punto clave de la investigación. Ambas especies presentan mayor activación cerebral en el hemisferio izquierdo ante el habla dirigida específicamente al receptor, lo que sugiere que su funcionamiento auditivo es comparable.
Los hallazgos convierten a los perros domésticos en un modelo de estudio para investigar cómo se desarrolla la comprensión del lenguaje en las primeras etapas de la vida humana. Gracias a estas semejanzas, se podrían extraer conclusiones sobre la evolución de la comunicación y el aprendizaje del lenguaje en los mamíferos sociales. Esto amplía el campo de investigación sobre los vínculos afectivos y cognitivos entre humanos y animales domésticos.
Fuente: Infobae