El Mad Cool 2026 dio inicio en el recinto Iberdrola Music de Madrid con una jornada inaugural cargada de actuaciones de alto nivel y una afluencia que casi alcanzó el límite de 55.000 personas. Desde horas antes de la apertura, la expectativa era enorme, con operarios, camiones y grúas terminando los preparativos. Las primeras pruebas de sonido se entremezclaban con la llegada de un público ansioso por celebrar la edición especial del décimo aniversario del festival. No obstante, la emoción musical volvió a opacarse por el mismo conflicto recurrente de años anteriores: la movilidad y el complicado regreso a casa.
Las altas temperaturas marcaron el ambiente desde el principio. Los asistentes recurrieron a abanicos, ventiladores de cuello y botellas de agua para lidiar con el calor, mientras que Palaye Royale y HotWax abrían la programación. La banda británica Wolf Alice y el grupo revelación The Last Dinner Party elevaron la energía del cartel, pero la sorpresa más grande de la noche llegó con Arde Bogotá, que ofreció un concierto secreto bajo el nombre ficticio de “Bigger Splash”, presentando temas inéditos para un selecto grupo de espectadores.
El cierre de la noche trajo consigo la queja más repetida contra el festival: lo difícil que resulta volver a casa.
“Vaya infierno la vuelta a casa desde Mad Cool. Un día va a pasar algo y lo vamos a lamentar”,
escribió un usuario en X. Otra asistente comentó:
“Hora y media para llegar al Mad Cool. Pero nada, buena cara”.
Las redes sociales se llenaron de denuncias sobre la congestión, las largas esperas y la saturación de los accesos.
“Infierno ayer a las 00:00 para volver a sus casas después del primer día en el Mad Cool desde Villaverde a la Renfe”,
compartió otro seguidor. El plan de movilidad, costeado completamente por la organización con un desembolso superior a 540.000 euros, incluyó la extensión del servicio de Cercanías hasta las 3.30 de la madrugada y lanzaderas nocturnas hacia el centro. A pesar de estas medidas, la percepción general entre los asistentes es de insuficiencia, con colas y aglomeraciones que generan inquietud por la seguridad.

Malestar vecinal y conflicto con el entorno
La relación del festival con los barrios de Villaverde y Getafe sigue siendo un punto de tensión. La Plataforma Stop Festivales Villaverde denunció:
“Las mejoras se están haciendo para los asistentes; para los vecinos, nada. No se puede dormir”.
La acumulación de macroeventos ha intensificado el descontento.
“Nos han dado a entender que, dado que la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento quieren que el recinto siga para adelante, a los vecinos les damos exactamente igual”,
lamentó una portavoz de la asociación.
Las críticas no se limitan al ruido, que según los residentes ha llegado a registrar entre 75 y 80 decibelios en zonas habitadas, sino también a cortes de calles, restricciones de aparcamiento y dificultades para acceder a las viviendas. El conflicto ya está en los tribunales: el Juzgado de Instrucción número 34 de Madrid abrió juicio oral contra el administrador y la promotora del festival tras la denuncia de la Fiscalía por superar los niveles de ruido autorizados en 2023. El Ayuntamiento de Madrid anunció que este año habrá “dispositivo de medición como todos los años” para controlar el cumplimiento normativo.
Desde la dirección del festival, Javier Arnáiz aseguró:
“Nos hemos reunido muchas veces con los vecinos y hemos ido intentando mejorar con cada edición”.
El plan de movilidad es una de las principales apuestas para esta edición, junto a una inversión global cercana a 20 millones de euros. En el plano artístico, la primera jornada cerró con un broche de lujo: Foo Fighters ofreció un concierto de más de dos horas, repasando sus grandes éxitos y recibiendo el apoyo masivo del público, mientras Moby actuaba en el escenario contiguo. Con un 37% de asistentes internacionales y más de 70 artistas en cinco escenarios, el Mad Cool 2026 reafirma su lugar como uno de los festivales más importantes de Europa. Pero, más allá del éxito musical, la convivencia con el entorno y la movilidad continúan siendo las materias pendientes de un evento que, edición tras edición, enfrenta el desafío de no convertirse en un “infierno para volver a casa”.
Fuente: Infobae