El titular de la cartera de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que su país no precisa de autorización externa para conservar su despliegue militar en el sur de Líbano. Las fuerzas armadas de Israel, según Katz, continuarán en la zona mientras Hezbollah mantenga su arsenal, utilizado repetidamente para atacar a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). En un comunicado emitido este jueves, Katz declaró:
No solicitamos permiso a nadie para entrar en el Líbano, ni lo necesitamos para permanecer en él.
El funcionario subrayó que el Ejército israelí se mantendrá en territorio libanés y actuará según sea necesario hasta que la milicia chií se desarme por completo en todo el país y desaparezca la amenaza para los residentes del norte de Israel.
Estas afirmaciones se dan a pocos días de cumplirse dos semanas del acuerdo de alto el fuego suscrito el 26 de junio en Washington, con mediación de Estados Unidos. Desde el 2 de marzo, al menos 4.301 personas han fallecido y 12.199 han resultado heridas en Líbano, tras el inicio de las ofensivas de Hezbollah en respuesta a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Además, 37 militares israelíes fueron abatidos por fuego del grupo chií: 35 en el sur libanés o en la zona fronteriza y 2 en el norte de Israel. También dos civiles israelíes murieron por ataques en áreas cercanas a la frontera con Líbano.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ya había asegurado el 30 de junio que las FDI no se retirarán del sur de Líbano mientras Hezbollah conserve su presencia en la zona. Durante una visita a las tropas desplegadas en territorio libanés, Netanyahu insistió:
No abandonaremos el sur de Líbano hasta que la amenaza haya sido eliminada. Y mientras Hezbollah permanezca aquí, armado y amenazándonos, nosotros también permaneceremos aquí.
El jefe de Gobierno estuvo acompañado por el ministro de Defensa, Israel Katz, el subdirector del Estado Mayor, Tamir Yadai, y el director del Consejo de Seguridad Nacional, Shmuel Ben Ezra. Dicha visita se efectuó días después de la firma en Washington de un acuerdo marco entre Israel y Líbano, orientado a negociar una paz duradera.
El texto del acuerdo no contempla una retirada inmediata de las tropas israelíes, sino que establece una salida gradual de dos zonas piloto, que quedarían bajo control futuro del ejército libanés. Hasta el momento, no se han difundido detalles sobre la implementación práctica de este mecanismo.

Durante el encuentro con los soldados, Netanyahu vinculó el acuerdo diplomático con la situación militar en el terreno. Como resultado de sus acciones aquí, Líbano reconoce a Israel, Israel reconoce a Líbano, expresó. En sus palabras, calificó a Hezbollah como el eslabón más importante del eje iraní y advirtió que la exigencia de retirar a la milicia del sur libanés es una bofetada al eje iraní, y no necesariamente quedará impune.
El primer ministro impartió instrucciones directas a su contingente:
Si identifican una amenaza para su seguridad, para sus vidas o para las vidas de sus soldados, actúen. No esperen. Actúen. Es una orden inquebrantable.
Cabe recordar que el ejército de Israel estableció una zona de amortiguamiento de aproximadamente 10 kilómetros a lo largo de toda la frontera norte israelí, dentro de Líbano. Las autoridades militares argumentan que esa franja es imprescindible para proteger a las comunidades del norte de los ataques.

En ese sector, las fuerzas israelíes desalojaron a la población civil, realizaron incursiones en aldeas y destruyeron edificaciones e infraestructura, incluidos túneles subterráneos que, según el ejército, eran empleados por el grupo terrorista.
Netanyahu informó que Israel neutralizó a 9.000 combatientes de Hezbollah desde el inicio de las operaciones en marzo. Además, el mandatario indicó que la milicia mantiene en su poder unos 12.000 cohetes y misiles, lo que representa cerca del 8% de un arsenal que originalmente ascendía a 150.000 proyectiles.
Fuente: Infobae