La épica victoria de Argentina sobre Egipto en los octavos de final del Mundial 2026 no solo dejó emociones encontradas, sino también una ola de controversias. El encuentro, disputado en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, tuvo un desenlace de película: la Albiceleste estaba perdiendo 2 a 0 hasta el último cuarto de hora y, en apenas 13 minutos, logró darle la vuelta al marcador para clasificar a cuartos de final con un 3 a 2. Sin embargo, el pitazo final no apagó el debate. Las redes sociales se incendiaron con teorías sobre arbitrajes parcializados, conspiraciones y un supuesto Mundial comprado. Incluso el delantero egipcio Mostafa Ziko, autor de un gol, declaró que el torneo estaba «amañado para Argentina». En ese contexto, Pedro Rosemblat salió al cruce con una serie de historias en sus redes sociales para desmontar, punto por punto, cada acusación y defender el pase albiceleste.
El duelo fue un auténtico torbellino. Argentina llegó a los últimos 15 minutos con una desventaja de 0 a 2, con Lionel Messi sin poder marcar —incluyendo un penal fallado en la primera mitad— y con la eliminación acechando. Los goles de Yasser Ibrahim al minuto 15 y de Ziko al 67 pusieron a los faraones a un paso de la siguiente ronda. Pero la reacción argentina fue fulminante: Cristian “Cuti” Romero descontó al minuto 79, Messi igualó con una volea al 83 —su octavo tanto en el torneo, que lo convirtió en el máximo goleador en solitario— y Enzo Fernández selló la remontada en el minuto 90+2 con un cabezazo tras un centro medido de Lautaro Martínez.

Junto a la euforia por la clasificación, estalló la polémica. El segundo gol de Egipto fue anulado por el VAR, y esa decisión se convirtió en el principal argumento de los críticos. Rosemblat fue directo: “Hay falta contra Lisandro Martínez en el inicio de la jugada que termina con el gol anulado a Egipto. Se llamó al VAR, se vio la falta. Bien anulado”. La infracción del mediocampista egipcio Marwan Attia sobre Martínez fue el origen de la jugada, y la tecnología de este Mundial —que amplió las revisiones para detectar faltas en el origen de las jugadas de gol— permitió la anulación.
El conductor del programa Industria Nacional, del canal de streaming Gelatina, también abordó otra acción discutida: una posible infracción de Julián Álvarez sobre Mohamed Salah en el área, en la jugada que derivó en el gol de Enzo Fernández.
“Ni el propio Salah pide penal cuando Julián Álvarez le roba la pelota en el área para el contraataque que desemboca en el gol de Enzo Fernández. No fue falta, correcta decisión”,
sostuvo el presentador, señalando que el propio atacante egipcio, con su reacción en el campo, confirmó que no hubo infracción.

Pero el análisis de Rosemblat no se limitó a los aspectos técnicos. Lo que más espacio ocupó en sus historias fue la respuesta a la ola de teorías conspirativas que se extendió por las redes sociales en varios países de América Latina. “Los medios y las redes de muchos boludos se suman a una campaña de desprestigio contra nuestra Selección”, escribió. Y enumeró los argumentos que circulaban: “Que los jugadores son racistas, que Messi es sionista, que nos ayudan los árbitros y que compramos la FIFA. Todas estupideces para que reproduzcan los que no pueden aceptar que un país como el nuestro sea una potencia en el deporte más popular del mundo”. Tampoco reservó su ironía para los críticos externos y también apuntó a quienes, desde dentro del país, se sumaron al coro de cuestionamientos: “Es una alegría verlos llorar y es una pena que haya argentinos que se suban a estas pavadas”, cerró ese tramo.
Rosemblat también se preguntó si detrás de esa campaña podría haber intereses vinculados a las apuestas deportivas, aunque descartó la hipótesis de inmediato: “Probablemente no, porque ni siquiera hace falta orquestar la expansión de teorías idiotas en esta época, se expanden solas”, escribió.
Para sostener esa afirmación, Rosemblat recurrió al historial reciente del equipo. Argentina llega al Mundial como vigente campeón, con dos títulos consecutivos de Copa América, la Finalissima y el Mundial de Qatar 2022 como respaldo. “Es un ciclo superlativo que no se sostiene por fallos arbitrales sino por el mejor jugador de la historia acompañado por un equipo exageradamente competitivo y ganador”, argumentó.

Sobre la reacción de los propios egipcios, Pedro fue contundente: “Los egipcios denuncian un robo porque es más tolerable eso que asumir lo que verdaderamente pasó: tenían el partido ganado pero les pesó mucho la presión de enfrentar al campeón del mundo y se les escapó por falta de jerarquía”. La lectura apunta a la segunda mitad del partido, cuando Argentina empujó sin encontrar el arco y Egipto, con el resultado a favor, no supo administrar los últimos minutos.
Para reforzar el argumento, Rosemblat añadió un dato de contexto que, a su entender, deja poco margen para la queja: Egipto había ganado un solo partido en toda su historia mundialista, y según el conductor, la explicación de que ese partido se perdió por un robo arbitral no resiste el menor análisis. “Por favor”, cerró, con una sola frase.
El cierre de sus historias fue la frase que más circuló en redes: “El Mundial no nos distrae del país. Al contrario, el Mundial revela que todavía hay un país capaz de emocionarse junto. Todos contra nosotros. ¡Vamos Argentina!”. Con la clasificación a cuartos de final confirmada, la Selección espera a su próximo rival en el torneo que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá.
Fuente: Infobae