En el sector del acero, el montaje de un reactor no es simplemente un logro técnico; exige un protocolo riguroso que asegura la seguridad, precisión y cumplimiento de normativas globales. Cada etapa, desde la planificación hasta el izaje, demanda la coordinación de especialistas, el empleo de tecnología puntera y la gestión de riesgos para resguardar a los trabajadores y a las comunidades aledañas. Este tipo de operación establece el referente de cómo la industria mexicana enfrenta desafíos de gran envergadura y complejidad.
La colocación del reactor de Reducción Directa en el Centro Industrial Ternium de Pesquería implicó una logística sin precedentes en el país. El montaje dependió de la grúa sobre orugas LR-13000, una de las cinco existentes en el mundo, que arribó en un convoy de 170 tráileres. El reactor, con un peso de 720 toneladas y una altura de operación superior a 170 metros, requirió permisos especiales del Aeropuerto Internacional de Monterrey para operar sin afectar el tráfico aéreo.
La colaboración entre ingenieros, operadores, autoridades aeroportuarias y personal de seguridad garantizó que cada movimiento se ejecutara con exactitud. El izaje, programado en horarios controlados, redujo los riesgos y permitió que la estructura quedara en la posición exacta según las especificaciones de la nueva acería, valorada en 4,000 millones de dólares.
Seguridad y tecnología: el enfoque de Ternium para la industria
El protocolo de instalación fue concebido para prever cualquier eventualidad, ajustando horarios y rutinas laborales según la magnitud de la maniobra. Los ingenieros de Ternium adaptaron estándares internacionales al contexto local, implementando controles adicionales para proteger tanto a su equipo como a la comunidad de Pesquería.


El logro técnico radica en la combinación de escala y exactitud. Cada centímetro fue calculado para garantizar el correcto posicionamiento del reactor, elemento esencial para la siguiente fase del proyecto, que continuará en 2026. Este avance consolida a Ternium como actor clave en la transformación del sector siderúrgico, apostando por la tecnología y la innovación en el desarrollo industrial del país.
La instalación del reactor en Pesquería confirma que la industria mexicana está capacitada para ejecutar proyectos de alta complejidad técnica y logística, integrando innovación, seguridad y colaboración internacional para marcar el rumbo de la producción de acero en México.
Fuente: Infobae