Varias naciones de Oriente Próximo, incluyendo los miembros del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCG), han manifestado este miércoles su condena a los ataques ejecutados por Irán contra Bahréin y Kuwait. Estas acciones se enmarcan en un nuevo intercambio de hostilidades entre Washington y Teherán, sin que hasta el momento se reporten víctimas en territorio bahreiní o kuwaití.
El secretario general del CCG, Jasem Mohamed al Budaiui, calificó los hechos como «traicioneros ataques iraníes» y señaló que «representan una agresión flagrante y una violación manifiesta de la soberanía de ambos países, una amenaza directa a la seguridad, la estabilidad y la protección de los ciudadanos y residentes, y una grave violación de los principios del Derecho Internacional y de la Carta de Naciones Unidas».
Asimismo, destacó que estos ataques «confirman la continuación de la postura de Irán destinada a socavar los esfuerzos internacionales y regionales para establecer paz y seguridad y resolver la crisis». El organismo expresó su «solidaridad total» con Bahréin y Kuwait, respaldando «todas las medidas que adopten para mantener su seguridad y estabilidad».
Por su parte, el Ministerio de Exteriores de Qatar, uno de los países mediadores entre Irán y Estados Unidos, condenó «firmemente» los ataques iraníes, calificándolos como «una flagrante violación» de la soberanía y de las normas del Derecho Internacional. La entidad enfatizó «la necesidad de evitar que la región sufra las consecuencias de ataques injustificados, de continuar por la senda del diálogo y la diplomacia, de reducir la escalada y de consolidar los logros alcanzados en el marco del memorando de entendimiento, de manera que se contribuya a afianzar la seguridad y la estabilidad a nivel regional e internacional».
Omán se suma a las condenas
El Ministerio de Exteriores de Omán también se sumó a las condenas y criticó los ataques contra «buques comerciales saudíes y qataríes» en el estrecho de Ormuz, atribuidos a Irán durante la jornada del martes. «El Sultanato afirma su solidaridad con estas naciones hermanas en todas las medidas adoptadas para preservar su seguridad, estabilidad, integridad territorial, soberanía e intereses», indicó la cartera.
Mascate resaltó que «la escalada de las tensiones militares en la región supone una amenaza a su seguridad, seguridad marítima, flujo sin obstrucciones del comercio internacional y suministros energéticos», mostrando su «rechazo total a cualquier acción que socave la seguridad de los Estados o ponga en peligro a buques civiles o comerciales».
En un comunicado difundido en redes sociales, Omán instó «a todas las partes a que actúen con moderación, reduzcan las tensiones, den prioridad al diálogo y a las soluciones diplomáticas, y se comprometan plenamente con la aplicación de los acuerdos firmados en apoyo de los esfuerzos para consolidar la seguridad y la paz».
Egipto y Jordania se pronuncian
Egipto se unió a las condenas, mostrando su «total solidaridad» con Kuwait y Bahréin tras los «reprensibles ataques» por parte de Irán, los cuales describió como «una flagrante violación de su soberanía, una grave amenaza a la seguridad y la estabilidad de la región del Golfo y una inaceptable escalada que solo incrementa las tensiones» en la zona.
El Ministerio de Exteriores egipcio expresó su «total rechazo a todas las acciones que violen la seguridad y la soberanía de naciones hermanas o amenacen la estabilidad de la región», al tiempo que hizo un llamamiento a la «contención» para «preservar la seguridad regional y salvaguardar la paz y la estabilidad». «No hay justificación o excusa para estos repetidos y reprensibles ataques iraníes», subrayó la entidad.
Jordania también condenó los ataques iraníes contra buques en el estrecho de Ormuz y contra Kuwait y Bahréin, calificándolos de «brutales». El Ministerio de Exteriores jordano afirmó que estas acciones suponen «una peligrosa escalada» y «una flagrante violación del Derecho Internacional y de la Carta de Naciones Unidas».
Contexto del conflicto
Irán ha acusado a Estados Unidos de cometer «una grave violación» del memorando de entendimiento con sus últimos bombardeos. Según Teherán, estos hechos, junto a los bombardeos de Israel contra Líbano y la revocación por parte de Washington de la autorización de las ventas de petróleo iraní, dejan «sin efecto» varias cláusulas del pacto, el cual buscaba allanar el camino hacia el fin de la guerra en Oriente Próximo.
Washington describió sus bombardeos como una respuesta a los ataques contra varios buques en el estrecho de Ormuz, donde Teherán exige que se coordine la navegación debido al conflicto desatado por la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, hasta que se alcance un acuerdo de paz definitivo.
Tras estos hechos, la Guardia Revolucionaria de Irán aseguró haber «destruido» 85 instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Bahréin y Kuwait, así como derribado un dron tipo MQ-9 «enemigo», en su respuesta militar a los bombardeos. Este episodio representa un nuevo capítulo de tensiones después del frágil alto el fuego firmado el 8 de abril.
Fuente: Infobae